[ Cerrar ]

¿AMLO, presidente?: el primer paso para perder es creerse ganador antes de tiempo


Publicado el 28 de Marzo del 2018 8 a.m. OPINIÓNMiguel Alonso Rivera Bojórquez



Por: Miguel Alonso Rivera Bojórquez

 

El primer paso para perder es creerse ganador antes de tiempo y eso es caer en la soberbia, el más grave de los pecados capitales según la moral cristiana por ser una enfermedad que mata el alma y lo corrompe todo. Es además una trampa del amor propio que, más allá del universo divino, se paga en la tierra y en política es mortal.

Recientemente, un grupo de periodistas se reunieron con directivos del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en Sinaloa y en el análisis surgió el tema. En lo personal, hice la observación de lo que está sucediendo aquí y ahora. ¿Un mundo feliz o terriblemente infeliz?

No hay que olvidar las obras del escritor británico Aldous Huxley, Un mundo feliz y Nueva visita a un mundo feliz, inspiradas en el acto V de La Tempestad del dramaturgo inglés William Shakespeare “¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!” Los problemas sociales y económicos, los complejos, motivaciones, cultura, necesidades y mucho más de todos los individuos, inmersos en esa burbuja social y cibernética, ahora están en la red informática mundial y somos víctimas de nosotros mismos.

Hace unos días el Psiquiatra y Profesor Emérito de la UNAM, Dr. Juan Ramón de la Fuente, escribió un artículo titulado “La inteligencia artificial”. El autor hace énfasis: “Lo que estamos viendo y viviendo es sólo el inicio de una de las innovaciones que puede ser de las más disruptivas (con consecuencias simultáneas tanto positivas como negativas) que hayamos enfrentado como especie. Su potencial, en más de un sentido, sigue siendo insospechable”.

No hace falta gastar en un análisis detallado para asegurar que existe una absoluta desconfianza hacia el Instituto Nacional Electoral (INE), los partidos y los políticos en general. El INE, se sabe, tuvo acercamientos con Google y Facebook con motivo del presente proceso electoral pero, hasta la fecha, es incapaz de controlar las fake news y una serie de manipulaciones digitales. Aunque soy un convencido de que nada debe atentar ni limitar la libre expresión de las ideas sin duda hay que reconocer que la tecnología ha rebasado nuestro marco legal.

Públicamente se está ventilando en los últimos días cómo Facebook ayudó a Donald Trump a encontrar a sus votantes. Mark Zuckerberg, ante la crisis de Facebook, tuvo que pedir disculpas el miércoles 21 de marzo por la filtración y uso masivo de su banco de datos para propósitos electorales. Hemos estado observando el escándalo por la supuesta intervención rusa en los comicios de Estados Unidos y la sorpresa que representó para muchos el triunfo de Donald Trump que contó incluso, contra todos los pronósticos, con votos de la comunidad hispana. En Florida, aunque algunos analistas salieron a negarlo apresuradamente, es real que existió el voto cubanoamericano y ahora sabemos cómo se hizo uso clandestino de la tecnología para alcanzar tales propósitos.

El Dr. Juan Ramón de la Fuente comenta, desde su perspectiva, que “la posibilidad de construir máquinas capaces de funcionar como el cerebro humano es algo que nos ha deslumbrado desde tiempo inmemorial. Pero no era más que una fantasía que se quedaba en el terreno de la ficción, de la creación artística más que en el de la ciencia dura”.

En este contexto, nos obliga a tomar más en serio la capacidad de los “algoritmos del aprendizaje”, mismos que son “capaces de descubrir patrones ocultos que responden a las expectativas o a las necesidades del usuario de la máquina” y de cómo “la información de cada uno se incorpora a un algoritmo personalizado, y cada quien lo va alimentando”. El científico analiza el inmenso potencial desde el ámbito educativo y sanitario.

Precisa que las tres grandes corporaciones globales más importantes en inteligencia artificial, Google, Apple y Amazon, tienen fuertes inversiones en este campo. En este sentido, hay que mencionar que Amazon.com se convirtió el martes en la segunda empresa estadounidense más valiosa en los mercados, superando por primera vez a la matriz de Google, Alphabet Inc. mientras que el jueves 22 de marzo Facebook tuvo una pérdida del uno por ciento debido a su vulnerabilidad en lo que se refiere a la privacidad de los datos.

Resulta emblemático el encuentro hace unos días de Andrés Manuel López Obrador con Noam Chomsky, estudioso de la manipulación global y que, en su último libro, “Réquiem por el sueño americano”, habla sobre cómo funciona precisamente el sistema electoral de Estados Unidos.

Resulta paradójico que entre tanto avance tecnológico no se implante el voto electrónico y persistan las costosas elecciones en papel producto de la misma desconfianza y de la ciberdelincuencia y la corrupción política. A ello hay que sumar otro tipo de estrategias que usarán seguramente –lo sospechamos- los dueños del poder y del dinero como la propia Fuerza de Seguridad Interior bajo el amparo de una legislación que brinda capacidad de maniobra para tal efecto. En recientes publicaciones se ha ventilado el terror que inspira a algunos banqueros el discurso de Andrés Manuel López Obrador que, aunque este encabezando las preferencias, sobre todo por el hartazgo popular y el repudio al actual sistema, puede perder este 2018 igual que sucedió en 2006 y 2012. Y no lo digo por la probable derrota –contra todos los pronósticos - de AMLO, en general la oferta política y la realidad que vive México es decadente y hoy, más que nunca, a pesar de contar con todos los adelantos tecnológicos “habidos y por haber” nuestro país se encuentra en desgracia y sin esperanza, todavía lejos del voto electrónico, de unas elecciones confiables y sobre todo, de justicia y certidumbre social.

 

 

NN Noticias Sinaloa 2015. Todos los derechos reservados.