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Atrapados en Alamoda


Publicado el 24 de Abril del 2017 9:39 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por Ernesto Leyva

Eran las 3 de la tarde del año 1981 cuando llega el "Oojitos”, un camarada bien chambeador con sus bolsas del pantalón llenas de canicas y con unos soldaditos recién comprados en el mercado Garmendia, como su servilleta no tenía nada de eso, le hice la clásica pregunta periodística tirandole a mitote macizo. ¿Qué pasó “Ojitos” y ese caniquero cómo los compraste?, trabajo en Alamoda de paquetero de lo que me dan me compré estas cosas y eso no es todo mira esta lamparita esta chila dicen que es la que utilizan los rateros. ¡órale! me quedé más apantallado que cuando toman una foto con flash. A poco te dan buena propina la gente, si, ahí va gente bien chila compra muchas cosas y eso no es nada hay escaleras eléctricas. ¿Qué? le digo con admiración, ¿qué es eso?, son unas escaleras que te suben al segundo piso después te tienes que bajar por la escalera normal. ¡Órale! me gustaría verla para saber cómo es. Se fue el “Ojitos y me dejo más apantallado que cuando Don Ramón invitaba al Chavo a desayunar. Como nunca traía con qué quererte, fui con la "Birria", un amigo a todo dar que vivía allá por las bombas de agua negra, al verlo lo pongo al tanto y se quedó apantallado de conocer a las famosa escaleras mágicas, de volada me dijo ay que ir mañana temprano, pero como no tenemos para el camión le comenté, no os preocupéis me jefa vende helados de kool aid y le voy a tomar prestados para siempre unos pesitos, al cabos que no se dará cuenta. Pues ni modo voltié pal cielo y le dije a Diosito ¡perdónalo por que no sabe lo que hace!. Llego la mañana más rápida que inmediatamente cuando la "Birria" toca la puerta de la casa y echándome tremendo grito como si fuera un cobrador de Azteca de esos que te quieren quitar hasta el gato con tal que le abones algo. ¡Vámonos! me grita, me levanto de volada ni chanza de darme un baño vaquero, me pongo los tenis y agarramos camión, al llegar al Centro como preguntando se llega a Roma, de volada nos pusimos en las puertas de la modernidad culiacanense, la famosa tienda Alamoda, quedamos apantallados pareciera que habíamos llegado a Disney World, no había celulares, mucho menos iPhone, si no nos hubiéramos tomado la clásicas selfie pal feis, antes de entrar le dije a la "Birria" que me esperara ya que me habían atarantado con el tremendo olor a palomitas que estaban en la entrada, al pasar por la puerta de volada nos pegó un ventarrón del aire acondicionado y al abrir los ojos ahí estaban la famosa escalera eléctrica, la "Birria" y yo nos quedamos como una hora viéndolas para nosotros era como algo de otro mundo, pues llegó la hora marcada y decidimos subirnos a la escalera, como tenía miedo sube tu primero le dije a la "Birria", ¡sale! me contestó, cerro los ojitos y va pa´ arriba cuando casi llegaba al segundo piso, queda todo a oscuras se fue la luz, la "Birria" se queda atrapado arriba de las escaleras, como está muy prieto nadie se dio cuenta que estaba atrapado, así pasaron como dos horas, la "Birria" empezó a llorar, cuando la gente se dio cuenta, se encendieron las luces, la "Birria" empieza a subir de nuevo y al bajar por las escaleras normales, en eso no falta algún metiche que llegue a opinar, hay niño duraste casi dos horas atrapado en la escalera por no bajarte por las mismas, y se fue riendo, la "Birria" llegó tan blanco como si lo hubieran bañado con harina del miedo que traía, ya pasado el susto, me dice: ¿vamos a comprar nieves y refrescos?, a caray y como lo vamos a pagar ¿qué nomas habías agarrado pal camión? Jejeje me contesta por ahí se me pegó un billetito de a cien, pegue un salto de felicidad que al mismo Michael Jordán le hubiera dado envidia. Pues así pasamos una aventura en el fórum de aquel tiempo, que era lo máximo en Culiacán la tienda Alamoda del Chino Ley.

 

 

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