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Cuando pierdes


Publicado el 18 de Septiembre del 2017 9:12 a.m. OPINIÓNDe corazón Dorado



Por: Javier Llausás

 

Tanto las maquinas como los humanos pueden fallar y esta semana además de la primer derrota de Dorados en el campeonato le tocó fallar al coche familiar, situación que llenó nuestra semana de raites, camiones y Ubers. Para el último día compartía taxi con mi mamá quién es una aficionada fiel al gran pez pero que aún le cuesta procesar la derrota del mes de mayo y nos topamos con un chofer que comenzó a decir que él no ha vuelto ni volverá a la cancha hasta que Dorados regrese a primera. Más enfadado que dolido, el conductor señaló lleno de frustración cada uno de los errores y el precio que le costó asistir con su familia a ver perder el ansiado boleto al máximo circuito.

Su servidor fue capaz de seguirle la plática con una tranquilidad y ecuanimidad que sorprendió un poco a mi mamá. Y es que a pesar de la exaltación del individuo esto pasa bastante seguido y no es más que la manera en que las personas procesamos las experiencias negativas: en el caso del chofer un marcador adverso que lo privó de un espectáculo y en el caso de su servidor una situación triste que pospuso un sueño.

En una ocasión Marcelo Bielsa, entrenador reconocido mundialmente por sus métodos, volvió a su pueblo para dar una charla en su antiguo colegio a muchachos de entre 13 y 17 años donde les habló de todo menos futbol.  Textualmente en una de sus primeras intervenciones les dijo: “Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos; los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. Cuando ganas, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto. Y cuando pierdes, sucede todo lo contrario. Hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, sólo porque perdiste. En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados”.

La aceptación y trabajo en la derrota deportiva se encuentran estrechamente ligadas a como enfrentamos la derrota y las situaciones difíciles en la vida diaria. Están los que se encierran en el problema hasta resolverlo, los que siguen adelante pero en realidad nunca se levantan de los golpes, los que abrazan el problema hundiéndose con él y por último los que al final logran ganar superándose y aprendiendo del problema, haciéndose fuertes tras la experiencia vivida utilizando los recursos a su alcance.

En el caso del futbol este se juega como se vive y se puede ganar, empatar o perder pero jamás se puede dejar de luchar. Mi opinión personal es que tanto en el futbol como en la vida, cuando pierdes… ¡Ataca!

 

 

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