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Demagogia


Publicado el 6 de Febrero del 2018 11:23 a.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Por: Juan Bernardo Martínez Ventura

 

Cuando una persona que se comunica y dirige al pueblo, lo hace por medio de discurso, y alimenta su discurso con promesas o cosas que al pueblo le gustaría escuchar, haciéndolo con toda la intención de que le hagan caso, de ganar su voto o su simpatía (aún sin que lo diga abiertamente), y tiene toda la intención de obtener el control del pueblo, entonces está haciendo demagogia.

La palabra demagogia es un término del griego antiguo que proviene de dos vocablos griegos: “demos”, que significa pueblo y “agein”, que se refiere a dirigir, conducir, encarrilar, o sea, demagogia significa el arte y poder de manipular al pueblo. Aristóteles en su libro “La Política”, muestra a la demagogia como la corrupción de la democracia.

La “demagogia” es una manera de hacer política en la que existe un claro interés de manipular o agradar al pueblo, a las masas; incluye el manejo de ideologías, concesiones, promesas y halagos, que muy probablemente no se van a realizar, incluso conlleva omisiones, información incompleta y pretende sólo la conquista del poder que otorga la política, que se consigue con el favor y voto del pueblo.

En su origen, la palabra “demagogia” no tenía ningún sentido peyorativo o negativo contra el pueblo, y aún los demagogos eran defensores de la democracia. Pero el término evolucionó gracias al incumplimiento de las promesas y adquisiciones de poder político con beneficios particulares sin consideración real de la gente del pueblo.

Ahora, por ejemplo, un discurso demagógico es lo que incluye toda la mercadotecnia de una campaña política electoral, utilizando potentes habilidades y herramientas de comunicación dando a la gente lo que ellos quieren oír, teniendo la única intención de ganar votos. Por esta razón hoy en día se dice que un político es un demagogo porque dice cosas solo para agradar a las personas porque las promesas no son cumplidas, porque prometer no le empobrece.

La demagogia es una manipulación evidente y deliberada de aquellos que aparentan transparencia, cordura, honestidad y humildad, con la única intención de obtener beneficios personales. Ellos que mostrándose acicalados, impecables, limpios y bien vestidos, expresan en público “sus” ideas y opiniones usando argumentos bien hablados, que supuestamente beneficiarán a quienes les están escuchando, pero que en realidad manipulan los sentimientos, emociones y voluntades con mentiras.

Pero hay algo muy importante que debemos de considerar de la demagogia actual, que en este evento deben de existir dos partes, por una parte el demagogo o el político manipulador y mentiroso, y por otra parte la gente que les están escuchando, atendiendo y que muy probablemente hasta salgan convencidos. ÉSTA es la parte que el pueblo controla.

El pueblo no puede controlar las mentiras de los políticos, ni sus artimañas para ganar poder y votos, pero el pueblo sí podría dejar de asistir a sus reuniones o mítines, el pueblo podría no aceptar ser acarreados, el pueblo podría simplemente ignorarlos. Si así fuera el caso, los políticos demagogos no existirían, aunque muy probablemente crearían estrategias para granjear al pueblo a favor de sus intereses.

Como ciudadano poseedor del poder del voto, debes de ser responsable de ése poder, debes de identificar a quien esté haciendo demagogia y engañando al pueblo con frases de campaña y promesas que han hecho antes. También debes de ignorarlos o combatirlos, porque ya conociendo e identificando al político mentiroso, tienes la obligación de impedirle su desarrollo político, no vaya a ser que se beneficie a costa de tu credulidad.

Para reconocer a alguien que no esté haciendo demagogia escucha con atención lo que te dice, procura sentir y buscar si hay verdad en sus palabras. Hay algunas cosas que mencionará alguien que no sea demagogo: expondrá el instructivo de la solución de los problemas d la sociedad aunque sea muy difícil de lograr; será humilde expresando también la fuente de esas soluciones; también incluirá al pueblo como parte de la solución y nunca dirá o inferirá que él lo hará sólo. Se comprometerá a buscar igualdad de derechos y no simplemente igualdad, dará explicación clara de sus intenciones y el pueblo sentirá esa claridad; y algo que realmente sería sorprendente es que esté dispuesto a no recibir la totalidad del sueldo por su servicio público.

El discurso de quien procura el voto es muy importante y no puede ser la gloria de un político la derrota o vergüenza de sus contrincantes, debe ser su objetivo único beneficiar al pueblo por medio de su servicio humilde, sin esperar nada a cambio.

Pon atención a todo lo que escuches y si en alguna parte de eso sientes que mienten, ése es un político corrupto, mentiroso y manipulador, es un demagogo.

 

 

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