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El amanecer del lunes


Publicado el 9 de Julio del 2018 9:30 a.m. OPINIÓNDe Corazón Dorado - Por: Javier Llausas



Por: Javier Llausas

Abrimos la participación semanal con una reflexión imposible de omitir, pues el pasado domingo con una convicción democrática que no se veía desde hace tiempo, los ciudadanos de nuestro país salieron a votar en gran número para en un acto de civismo ejercer su derecho de expresión. Esperamos que ese espíritu acompañe a la ciudadanía durante estos próximos años y que cualquiera que sea la persona por la que votaron, sigan participando activamente en la vida política de México, ya que un país es como un partido de futbol: Solo se gana si se juega en equipo.

El amanecer de la histórica jornada electoral nos trajo el partido más importante de nuestra selección en la historia reciente. Como lo platicábamos la semana pasada México y Brasil se enfrentaban por el pase a los cuartos de final en un partido en el cual existía un amplio favorito y un cuadro que suponíamos que tenía argumentos para pelear el encuentro.

Quienes creíamos que el juego de Suecia no era un golpe definitivo sabíamos que México debía realizar un partido perfecto frente a los pentacampeones del mundo, lo cual consistía en poblar el mediocampo de manera inteligente y con ello manejar los tiempos del encuentro generando un equilibrio. Una vez logrado dicho equilibrio de fuerzas, había que generar y aprovechar las pocas oportunidades que se tuvieran, ya fuese por aciertos mexicanos o errores brasileños como sucedió en aquella final de juegos olímpicos en Wembley.

Sin embargo, nada de esto ocurrio, en gran parte porque el jugar un partido perfecto inicia mucho antes de lo que escribimos en estas líneas y conlleva un planteamiento inicial excelso, lo cual México no tuvo o no pudo tener desde el simple hecho de no contar con Héctor Moreno por acumulación de tarjetas.

Incluir a Márquez y Edson en el planteamiento de inicial significaba automáticamente que dicha estrategia era insostenible pensando en 90 minutos y lógicamente el recambio sería reactivo a lo que sucediera en el primer tiempo, empezábamos pues condicionados desde el inicio. Osorio en su estrategia inicial dejó en la banca a Miguel Layún, uno de sus referentes que combinaba experiencia, adaptación a las circunstancias y sobre todo mentalidad. También el planteamiento dejaba fuera a Jonathan Dos Santos que por sus atributos físicos era quien mayormente podía apoyar a Herrera y Guardado. Si lo que buscaba Osorio era que Márquez se metiera como un tercer central y liberar a los otros dos mediocampistas creo humildemente que sus mejores opciones para dicha misión ni siquiera estaban en territorio ruso sino haciendo pretemporada con sus equipos locales en México.

El resto es historia con 25 minutos muy buenos pero que de disiparon en cuanto Brasil cogió el ritmo del juego y ya no lo soltó. El equipo rival desconectó las líneas mexicanas y a pesar de los cambios reactivos nada pudo hacer Juan Carlos Osorio para meter al equipo de nuevo al partido aún y cuando la diferencia era de un solo gol hasta el minuto 88.

Hablar del pasado es sencillo, solo quienes lo jugaron y plantearon tienen las conclusiones exactas del partido, pero una vez más nos quedamos entre los 15 mejores equipos del mundo a un paso del “quinto partido”, lo cual después de siete participaciones se ha convertido en una obsesión para un país que es “futbolero” pero no está “futbolizado”, palabras similares pero muy diferentes de las cuales hablaremos en las conclusiones de la próxima semana.

 

 

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