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“El Banano se come un corico y se avienta una del tacuarinero”


Publicado el 13 de Junio del 2016 10:02 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por: Ernesto Leyva.

Una tarde-noche de tantas que han pasado por nuestro legendario Culiacán llega el "Banano" de su chamba y al vernos en bola nos dice “ábranse mugrosos; de seguro ya vienen de vagos” ¡nel! le contesta el "Tranki" y lo encara: nomas fuimos al río y ya mero nos cruzamos el puente negro. ¡No les digo! le dice el "Banano", pónganse a camellar o a estudiar no ven que es peligroso ahorita les voy a contar lo que me pasó a mi y al "Titi Magañas" cuando la hicimos de "Juliancito Bravo"

y casi nos lleva pifas. De volada todos les hicimos bola como si llegara un político a repartir despensas y paramos la choreja. El "Banano" era un compa como de 19 años del piel peliroja y tenía más pecas como mentiras en su chompa y la neta que si existe el apodo perfecto el se lo ganó parecía plátano y tenia la cabellera anaranjada que parecía vil cerillo.

Pues el "banano" soltó la lengua: el "Titi Magañas" y yo nos fuimos de aventureros al río Humaya nos divertíamos cruzando el río nadando, también lo hacíamos arriba de un tronco pero dejamos los troncos porque nos dijeron que había cocodrilos y cuando estos estaban dormidos parecían palos flotantes. "El Magañas" la hacía de tarzán y me retó a ver quien cruzaba el río más rápido y yo decía que el hombre de la Atlántida me hacia los mandados y acepte el reto. Nos pusimos en guardia y me aventé; el "Magañas" era más terco que un cobrador de tiendas departamentales me hizo otro reto: mira mi plátano a que no  te animas a cruzar el puente negro. Y yo cual valentón le dije “Juega el pollo”. A pues empezó la competencia, al principio no había problema ya que íbamos empezando y no había altura pero a como íbamos avanzando la cosa se ponía de color de hormiga. Ya íbamos llegando al otro lado y estábamos en el puro medio, miraba los fierros negros de la estructura del puente y todo me hacia cus-cus. Cuando de repente todo empieza a temblar y a sentirse re-gacho.

¡Ayyyyy! Grita el "Magañas" ¡ahí viene el Tacuarinero!, corrimos como si nos chiflara la virgen pero el trensudo era mas rápido. Ya sentíamos el calor de la locomotora y el operador ya tenia rato tocando el silbato. Era un estruendo infernal que pisábamos las rieles y tablones aceitados como si nada. De repente al "Titi Magañas" se le prende el caletre y grita ¡al bote al bote! Y yo le decía ¿cual bote? ¿cual bote?; cuando de repente el "Magañas" se avienta un salto que si participara en una olimpiada gana una medalla de oro y cae adentro de un bote negro que están a un lado de puente y le agarró la onda y yo más rápido que inmediatamente me aviento a otro bote. No van a creer; pero paso el "Tacuarinero" y todavía nos quedamos varia orejas adentro de los botes. Ya agüitadones nos regresamos al barrio y  nuestras jefas nos pegaron una jaladona de greñas que  quedamos calvos prematuros mírenme tengo frente de esquina de banqueta.

Así que morros buzos con su vagancias, en eso estábamos todos con la baba cuando al retirarse se le cae una bolsa llena de coricos y de volada la agarramos y nos la comimos. A nosotros se nos fue quitando lo vago con el tiempo.

 

ceroleyva@gmail.com

 

 

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