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¿EL CAMBIO?


Publicado el 9 de Julio del 2018 9:15 a.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Por: Juan Bernardo Martínez Ventura

 

Dijo un lector: “Ahora México está viviendo la dosis del efecto de las primeras elecciones sin fraude, porque ganó AMLO”, y me puso a pensar. Qué curioso que no hay fraude cuando el candidato de la izquierda gana; y, ahora resulta que como ganó ‘no le robaron nada’. Me acuerdo en noviembre del 2012 el mismo AMLO se auto proclamó “presidente legítimo” y dijo que su gobierno enarbolaría la bandera Juarista, ¿ahora la aplicará?, ¿cambiará la bandera?; y también ahora que ha ganado y sus seguidores no aluden a fraude electoral, y que virtualmente está por iniciar su segundo gobierno; ahora dicen que la democracia ya existe sólo porque ganó porque la mayoría quiso que ganara.

Si acaso la participación ciudadana fue del 70% (porcentaje de la población registrada en el padrón electoral que fue a votar) y de ese número de votantes el 53% votó a favor de AMLO, significa que él fue votado sólo por el 38% de la población registrada en la lista nominal o padrón electoral. O SEA, que aún el 62% no está a favor del virtual presidente, ES DECIR que es un presidente más que está representando a la minoría más grande. Aún no es la mayoría del pueblo el que ha elegido.

No quiero desestimar el valioso hecho de que históricamente han sido las elecciones con el mayor número de votantes registrados que acudieron a las urnas, y además que han sido las primeras elecciones (presidenciales) en la historia que nadie afirmó que hubo fraude.

Como muchas veces lo he repetido, la democracia es el gobierno del pueblo, y tiene que ser la mayoría del pueblo el que unánimemente lo coloque. De verdad espero que ese día llegue, el día en que el sistema de votaciones sea tan avanzado, confiable y fidedigno, como para que nuestra población avanzada, confiable y fidedigna ejerza su derecho de votar y que este sistema automáticamente arroje resultados en tiempo real y con números reales y exactos. Me encantaría verlo. Pero aún no es así, aunque claro, en estas elecciones se han dado grandes pasos. Nuevo presidente con nuevo partido como mayoría en el Congreso, con nuevos proyectos de nación, grandes pasos dados y grandes pasos por dar.

¿Un cambio?, ¿cambio de qué? Las promesas que se han hecho por parte de AMLO y de todos los elegidos abanderados por MORENA, han creado grandes expectativas entre los mexicanos, y esta vez han sido tan importantes estas expectativas (mucho más importantes que campañas pasadas), que de no verse cumplidas también traerán grandes desilusiones a quienes los apoyaron en sus votos. Más vale que sean cumplidos.

Si al final del sexenio MORENISTA siguen habiendo niños vendiendo o pidiendo dinero en las esquinas de las ciudades, eso será una señal que el cambio no se dio.

UN verdadero cambio sería que todos los niños y jóvenes del país recibieran una excelente educación, que todos los habitantes tuvieran acceso a un robusto, eficiente y humano sistema de salud y que además fuera gratuito, que todas las carreteras y caminos del país no tuvieran costo, que el transporte público se usara con el mínimo costo y la máxima calidad y eficacia posible. Un cambio importante sería que el campo y toda la industria agropecuaria fuera excelente y que los productores recibieran un pago justo y satisfactorio para ellos por el valor de sus productos, que el medio ambiente y los recursos naturales fueran verdaderamente protegidos y en renovación constante. Un buen cambio sería que los productos energéticos del país tuvieran menor costo para los mexicanos y rindieran mejores utilidades para el beneficio del país. Un gran cambio sería que la transparencia y claridad en la recaudación y uso de los presupuestos y recursos públicos. Un verdadero cambio sería que cada mexicano estuviera dispuesto y en acción para participar en sus tareas respectivas con una actitud de cooperación y servicio en beneficio de todos. Un cambio muy bueno sería que todos los servidores públicos electos por voto no recibieran sueldo por sus servicios y que los empleados del gobierno tuvieran sueldos justos y dignos de sus esfuerzos. Sería fabuloso como cambio que la corrupción no fuera ni siquiera una opción en el desarrollo de los proyectos del país, así como la violencia social disminuyera gracias a que todos los mexicanos decidieran no participar más de ella; entre otras cosas buenas más.

Pero todo esto no se podría hacer en seis años con el gobierno que acaba de ganar las elecciones, aunque lo hayan prometido… ¿Si prometieron eso verdad?, si no por qué la gente habría votado por ellos.

Ya veremos cómo se irá desarrollando la transición y también el uso del nuevo gobierno, ya veremos si trabajan o no, y si lo logran o no. Porque de no cumplirse las expectativas del pueblo, más le vale al pueblo QUE HAGA EL VERDADERO CAMBIO.

Y esperemos que algún día los elegidos al Servicio Público, sirvan realmente al pueblo y los representen, cada cual con votos mayoritarios.

 

 

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