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El castillo (2)


Publicado el 9 de Octubre del 2017 9:58 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por: Ernesto Leyva

 

 (segunda parte)

Como le venía platicando, dejamos a nuestros héroes, capitaneados por el capitán furia Elías Cuadras en el medio del montal, cuando vimos al "Pelochas", con la boca abierta soltando más saliva que un político ratero en vil campaña electoral, ¿qué te pasa? lo abordo el "Tranquilino", ¡Un castillo!, grito el "Pelochas", cuando todos volteamos a donde apuntaba el "Pelochas", nos quedamos de a seis, era un castillo de verdad en ruinas, de volada cruzamos el cerco que tenía alambre de púas, y nos dirigimos al castillo, como el Pol le hacía al aventurero Ledi Ledy, dirigió la empresa ya que el Elías era más tartamudo que una metralleta en tiempos de guerra mundiales. Y no le entendíamos ni papas, seguimos al Pol y esto apareció, encontramos un sótano  con una torre en forma de pipeta, nos metimos y estaba todo derrumbado, de volada el Elías soltó la imaginación como si se hubiera tronado un carrufo de mostaza y de la verde, y empezó a delirar, plebes aquí debe de haber un tesoro, vamos escarbando, nel le dice el "Pelochas" capas que hay alguien enterrado y me jala las patas, simón mejor seguimos, el Elías como era más aferrado que un abonero de la Coppel, se quedó con la carcomita. Nos subimos al segundo piso y miramos  las casas del Humaya, al subir arriba para poder señalar que había encontrado un castillo, se le ocurre al Elías poner una camisa como bandera y tomó una pieza de una ropa que hallamos tendida, la puso en un palo y colocó en el lugar más alto del castillo, todavía la recuerdo era un camisetón colorado con bolitas blancas, parecía una bandera rusa. en eso estábamos cuando oímos voces, vimos a lo lejos a gente con carretillas y herramientas. Eran personas bajas y de piel muy obscura, que cuando querían desaparecer nomas cerraban los ojos, nos empezaban a lanzar piedras y corrimos rápidamente como si fuéramos a recibir alguna herencia, llegamos a la cuadra y ahí nos desafanamos, quedándonos el Elías y yo, el cual se me queda mirando de una manera malévola, al no resistir le pregunto ¿qué te traes?; no te asustes , pero te animas ir a la noche a sacar el tesoro, ¡estas bien wey!, nel conteste. Te disparo una Pepsi con su respectivo virotazo, sale le contesté, era un poco convenenciero. Al llegar la noche nos lanzamos al castillo, no cruzamos ni la cerca cuando luego que nos echan a unos perros gritaban, ¡ua.ua,trágatelos satanás!, pero no nada más era Satanás,  también venía toda su flota, eran como 20 perros, corrimos por todo el monte hasta salir quien sabe donde, creo que hoy es la zona del Stase, salimos lejos de nuestra morada llegamos al barrio todos alguatados, les platicamos a los plebes y se empezaron a reír, no encontramos tesoros, ni elefantes, ni tigres, ni onzas, no más una bola de piedras, perros  y una doñona que estaba bajando la bandera de la conquista, creo que era sus faldillas coloradas con bolitas.

De la historia del castillo sé puros rumores; unos dicen que era una fábrica, otros que era una casa de los negritos, otros que era un fuerte y últimamente se escuchó que era un lugar de un escultor que hizo allí la escultura de las monas bichis que hoy se encuentra en Mazatlán, será el sereno pero cuando lo demolieron me sentí triste porque quedaría sepultadas mis vagancias de la infantilidad.

 

 

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