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El castillo


Publicado el 2 de Octubre del 2017 9:19 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por: Ernesto Leyva

 

Como en los viejos cuentos de hadas o donde los valientes héroes, rescataban a bellas doncellas de los cuentos, donde también  feroces dragones había que derrotarlos, así había uno en nuestras tierras por allá en la comarca humayense, abrimos la página de nuestra historia la página uno del tomo del 1982 año en curso de ese bello tiempo. Estábamos por la cuadra de la Nacozari lugar testigo de grandes acontecimientos, donde un montón de cariadas y juegos al changaray se habían disputado, acabamos de comprar unos ricos helados de tamarindo con doña Cuca; una doña a todo dar, a mí siempre que la veía quería que me sirviera un rico chocolate abuelita; madre del famoso "Miki" y el gran Beto “el burro”. 

Estaba escupiendo mis últimos huesitos de tamarindo ya que casi me lo acababa cuando llega a lo lejos una figura quijotesca color a conciencia de político no retirado. Era el tremendo Elías Cuadras, el chavo más vago del momento; el que no conocía al Elías no era del Humaya. la Maseca se hacía a un lado ya que no tenía tanta fama como dicho personaje, el cual sin perder tiempo nos dice, ¿qué ondas plebes? vamos al monte a buscar ranas y sapos ya que es temporada de lluvia y a lo mejor encontremos alguna tortuga por allí, nel dice el "Pol" con el heladito que me comí me da mucha güeva. ¡yo si voy! dice el Tranquilino y nos llevamos al "Pelochas", mi carnal si jala, ¡sale! dice el Elías, bueno le digo al "Pol", poninas dijo a popochas, vámonos ya dijo el capitán Elillitas. íbamos agarrando camino cuando al Elías se le ensarta un envase de Pepsi Cola que estaba quebrado en la calle, le salió tanta sangre que pensé que teníamos que donarle algo ya que estaba muy flaco el pobre, increíblemente agarró lodo y se echó tierrita y dijo: ¡ya quedo!. Se fue caminando como si nada. Se amarro un trapo de camisa vieja que se encontró y salimos al empresa que se nos había pedido. 

Al llegar al monte nos encontramos con un basurero ya que a la gente de la colonia no pasaba el camión y la tiraba en el monte. Caminamos algunos metros y fuimos encontrando aguamas; unos frutos muy famoso de ese tiempo. Como el "Pol" le hacía al campirano y decía que se las comía ardiendo, se le ocurrió decirle al Elías que ese fruto era muy bueno y que de chico su mama se lo daba para que se le quitara la gripa, el pobre Elías, tardó más un político en convencer a la gente para que votara por él, que él al comerse la aguamas, se dio un festín que pegaba unos lengüetazos, pero al rato empezó a llorar, ¿qué tienes Elías? le preguntamos a coro, me duela bien machín la lengua siento que se me va a reventar siento la boca toda escaldada, como si hubiera comido una tonelada de piñas con limón. (me ganó la risa) eso te paso por hacerla al Robinson Crusoe. Después de que escupiera un buen rato, emprendimos el viaje al adentrar más al monte, abrimos caminos, empezamos a oír voces y miramos algo maravilloso que si Walt Disney  lo hubiera descubierto, hubiera puesto su mundo infantil aquí ya que viéndonos a nosotros, si no hubiéramos nacido nos inventa él. Lo que vimos fue algo asombroso, pero eso se los cuento en el próximo episodio, por esta misma hora, por el mismo canal y mismo periódico…. También mis andanzas son de "cache" nos leemos en la próxima…

(Primera parte)

 

 

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