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El “Chopis”


Publicado el 19 de Junio del 2017 10:39 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por: Ernesto Leyva

 

Era de noche de junio de 1975 cuando me asomo por la ventana y veo a un morro recargado en un poste que daba enfrente de su casa. Era un chavo güero en puro short meditando; viendo hacia la luna, al siguiente día pasó lo mismo hasta que me le acerqué; le pregunte el nombre, y ¿qué hacia allí?, me comentó que se sentía muy bien sentarse al lado del poste que le traía una calma y tranquilidad. De repente le hablaron: “Chopis” metete a la casa, ahí empezó una gran amistad y un sin número de aventuras. Estudiamos en la misma primaria la Salvador Varela Reséndiz misma que ya la desaparecieron quien sabe por qué, nos gustaba el futbol y en la escuela se hizo la selección infantil de futbol donde jugaríamos contra otras escuelas, como el Tamarindo, La Palma, Culiacancito etc, fuimos seleccionados por el tremendo Héctor Navarro “El Caballo” a mí me decía el “Chino” y al “Chopis” “El de los Ojitos Verdes”, en aquella selección si mal no recuerdo, eran “el “Loncho”, Ariel Cedano, Eduardo Benítez “El Dragón”, Rubén Arsenio Zazueta “El Tira Balas”, Antonio Rocha Araujo “Luis el cholo”, el Miguelito, Tavito Medina, ”el Mota”, el “Chilin” de Navolato por nombrar algunos. Éramos tan apasionados por el futbol, que no nos importó que la escuela no diera uniformes para jugar la contienda, en el equipo había grandes jugadores, que eran difícil de banquear por lo general el “Chopis” y yo íbamos destinados a la banca y también éramos los más morros, el destino nos jugó una mala jugada ya nosotros no teníamos ninguna playera para ir a jugar, por lo que no íbamos a los entrenamientos, provocando así, que “El Caballo” fuera a la casa por nosotros, en aquel tiempo nos pusimos de acuerdo el “Chopis” y yo que le dijera a su mamá que le dijera al “Caballo” que no queríamos jugar, lo mismo le dije a mi hermana la mayor si llegaba él a la casa, porque no tenía caso no teníamos  tennis ,ni playera para ir a jugar ya que pidió que compráramos unas camisas del mismo color ya que la escuela estaba más quebrada, que la misma pirámide. El tiempo pasó, los juegos siguieron, nosotros no nos presentamos a jugar, quien sabe cómo el “Caballo” convenció a la mamá del “Chopis” y a mi hermana para que fuéramos a jugar, buscamos una playera parecida a la que pedía el entrenador, cuando el “Chopis” se encuentra un plumón de aceite y se le ocurre rayar un numero en mi espalda echando a perder mi ventiúnica camisola y dejándome sin casaca, yo hice lo mismo le rayé un número para poder jugar, cuándo hicimos esto va llegando el “Caballo” para decirnos que nos habían descalificado “la Chapultepec”. En eso nos rodó una de esas lagrimonas al “Chopis” y a mí porque habíamos echado a perder nuestras únicas camiseta de la marca “yaqui” así fue que se nos truncó en ese momento nuestra carrera en este bello deporte, al paso del tiempo ya más alivianados jugamos en varios torneos. Así fue como empezó una gran amistad de hermanos con el Chopis,  “El de los ojitos verdes”. 

 

 

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