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El engaño


Publicado el 3 de Julio del 2018 8:49 a.m. OPINIÓNMiguel Alonso Rivera Bojórquez



Por: Miguel Alonso Rivera Bojórquez

 

En diferentes frentes y desde diversos flancos se fueron operando las trampas y evidentes tácticas que se desplegaron para engañar a los mexicanos justo antes de la elección del 1 de julio de 2018.

En la era de la “posverdad”, detectar mentiras se ha vuelto uno de los retos cotidianos y en ocasiones, una proeza difícil de lograr.

Winston Churchill dijo en la Conferencia de Teherán de 1943: "En tiempos de guerra, la verdad es tan valiosa que debe estar siempre protegida por un guardaespaldas de mentiras".

De esta forma, llegamos con mentiras hasta el final del proceso electoral, hasta un Día D rodeado de fantasmas y de enorme desconfianza. Ahora el problema es el día siguiente y todos los días que están por venir porque quizás la elección no es el final sino el principio del fin.

Con una estimulada creatividad los bombardeos de información se dieron mientras la gente siguió con su vida cotidiana en tiempos electorales: padeciendo el alto costo del combustible que rebasó el valor del dólar en el contexto de un mermado poder adquisitivo.

La campaña del miedo fue uno de los ejes centrales creando escenarios apocalípticos.

El enorme desafío de la logística electoral no contempló únicamente el proselitismo ordinario sino una legión de ingenieros electorales que trabajó para asegurar los medios para conseguir los fines.

En ese contexto vale la pena recordar el pensamiento de  Paul Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich y colaborador cercano de Adolf Hitler: “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá. Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”.

En la década de los cuarenta Goebbels confesó que los nazis no hubieran podido conquistar el poder o utilizarlo como lo hicieron sin la radio. “La radio es el intermediario más influyente e importante entre un movimiento espiritual y la nación, entre la idea y el pueblo.” En esta época, a los medios de comunicación -tradicionales y electrónicos- se suma la influencia de la red informática mundial.

“Acallar sobre las cuestiones –recomendó Goebbels- sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines porque más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil.” 

“Éste es el requisito –expresó también- para que la guerra pueda tener un final satisfactorio: que la crisis en el campo enemigo estalle antes de que nosotros hayamos caído.”

Es indiscutible la enorme capacidad de construir escenarios hipotéticos, situaciones ficticias o enteramente virtuales que se han vuelto virales para crear episodios alternativos de distracción y de influencia social, más allá de las atinadas reflexiones de Serge Moscovici.

Este tema ha sido abordado por el reconocido psiquiatra Juan Ramón de la Fuente Ramírez, maestro emérito y ex rector de la UNAM, en sus últimas colaboraciones en El Universal, específicamente las que llevan por título El desdén por la ideología, Ciberseguridad en las elecciones, e Inteligencia Artificial I y II, entre otros artículos.

“Los cuatro jinetes de la tecnología digital –dice Juan Ramón de la Fuente- controlan no sólo las redes sociales sino también buena parte de los medios de comunicación, con algunas ventajas: no necesitan contratar editores ni gastar un quinto en insumos inútiles y costosos como el papel y la tinta. Requieren de un espacio físico reducido, lo suyo esel ciberespacio, en donde la pelea es por el número de clics. Hay que volverse trending a toda costa, aun publicando noticias dudosas. Entendidos los algoritmos, la desinformación puede volverse viral. La otrora rigurosa frontera entre los hechos y las falsedades se ha erosionado seriamente. Lees lo que te llega por Facebook, punto. Cuenta más eltráfico que el contenido. Su objetivo es captar, mejor dicho, secuestrar nuestra atención. Logran, con ello, distraernos de todo lo demás. ¿Cuántas veces al día vemos nuestro teléfono? Y sobre todo ¿con qué propósito?”

El Dr. Jesús Ramón Lomeli Díaz, miembro de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, A.C. y subdirector del Hospital Psiquiátrico de Sinaloa, me envío un video previo a la elección del 1 de julio editado por supuestos periodistas estadounidenses de BuzzFeed News MX, empresa de medios de comunicación de Internet de Estados Unidos, centrada en el seguimiento del contenido viral. El video lo compartí a través de mis plataformas digitales, incluyendo Facebook y WhastsApp.

En este video reportaje de poco más de cinco minutos los periodistas estadounidenses se dicen sorprendidos por la libertad en México de comprar tarjetas SIM sin identificación y acuden a una oficina llena de milennians donde se producen contenidos de cuatro mil periódicos, memes que se consideran universales e información falsa para manipular a la población mexicana durante el proceso electoral.

“Carlos Merlo compra cien chip a la semana”, dicen. “Tengo 17 oficinas”, admite el entrevistado y presume que la creación y difusión de una información falsa le puede costar un millón de pesos. “Los medios reales van a hablar de las noticias falsas”, señala Carlos Merlo al periodista de BuzzFeed que admite sobre lo que está viendo: “aterrador pero inteligente”. En presencia del periodista realizan un experimento, preparan un hashtag y lo “trendean” a través de una hoja de cálculo que los bots leerán: ¡El hashtag se coloca en el número seis en todo México en menos de dos horas!

Las agencias mexicanas clandestinas de contenidos virales presumen ser superiores a las agencias de caos de Rusia y reconocen que muchas cuentas las compran en Rusia a través de PayPal. En el contexto del reportaje se reflexiona que lo que vuela a la cabeza de los mexicanos no es solamente un Cambridge Analytica, sino cientos como Victory Lab de Carlos Merlo, una versión casera de Cambridge Analytica que está ganando mucho dinero con tan solo monitorear datos personales, esparcir fake news y manipular bots.

Uno de los dueños de esas agencias reconoce desde el anonimato lo que hace y señala que no puede dar la cara porque a sus clientes eso no les gustaría. “En México la política es sucia”, comenta. Carlos Merlo por su parte está orgulloso de su trabajo aunque sea “un poco inmoral” porque asegura que puede hacer ganar a cualquier candidato presidencial.

“La libertad digital que domina nuestra vida no se creó en un vacío –dice como colofón del reportaje el periodista estadounidense-. No hay fronteras en el internet. Cuando personas como Carlos Merlo publica noticias falsas, nos afecta a todos. Si quieres una oportunidad para combatirlo y hacer del mundo un lugar más saludable necesitamos prestar atención a países como México porque sus problemas, son nuestros problemas también”.

De esta manera, esta elección es digna de análisis para estudiar los alcances y la efectividad de la mentira, para observar donde y por qué triunfó la estrategia del engaño.

 

 

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