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El equipo que se forjó bajo la lluvia


Publicado el 21 de Agosto del 2017 10:02 a.m. OPINIÓNDe corazón Dorado



Por: Javier Llausás

 

Tláloc era una importante deidad de la religión azteca; como Dios supremo de las lluvias era por extensión un Dios de la fertilidad. Adorado como benefactor dador de vida y sustento, pero también era temido por su habilidad de mandar granizo, trueno y rayos, y por ser el señor del poderoso elemento del agua.

Todo estaba preparado para un gran partido el pasado miércoles en el estadio Banorte frente a un rival de primera división. La preventa era muy buena al igual que la expectativa de los medios y la familia dorada, pues Toluca venía con todas sus figuras y el objetivo de lograr su calificación para buscar un título en el marco de los festejos de sus 100 años como club… y Tláloc se hizo presente.

La frase “Siempre que llueve algo bueno pasará para nosotros” es la que me acompaña cuando existen comentarios desalentadores ante la lluvia previa a los partidos. Tláloc, la lluvia y el Pez tienen una relación que data del 2003 cuando al mismo tiempo los tres se presentaron por primera vez ante el recién construido estadio y la afición futbolera de Sinaloa un 22 y 23 de agosto respectivamente.

Casi todos los aficionados que estuvimos en el primer partido del pez en casa recuerdan donde se sentaron y que tan mojados estaban después de la tormenta que se dio cita justo antes de que Héctor Giménez marcara el primer gol en casa. Unos meses después, en mayo del 2004 todos recordamos como en pleno festejo por el ascenso al máximo circuito la madrugada de aquella noche la lluvia se hizo presente para festejar con el pez.

Sin embargo la máxima expresión de amor entre Tláloc y el pez ha sido en Aguascalientes durante la final de ascenso del año 2015 frente a Necaxa. Corrían los minutos finales y la afición hidrocálida ejercía una presión asfixiante que presagiaba una victoria de los suyos hasta que el cielo se cerró y a la par de que Vinicio servía centro para Enríquez, la lluvia se hizo presente junto con el primer gol de Sinaloa. Después de la lluvia se vino la tormenta y con ella el segundo gol y el ascenso del pez para festejar en la mojada cancha del estadio Victoria.

Ya en el 2016 en la pasada temporada tuvimos la última prueba de que nuestro destino está unido a la tormenta, pues justo una hora antes de la gran final del torneo apertura contra Atlante la lluvia puso en jaque toda la operación del partido y ceremonia oficial con pirotecnia incluida. Sin embargo el resultado todos los sabemos después del gol de Elio Castro que nos dio nuestro cuarto campeonato de ascenso.

Así que la próxima vez que el veas las nubes acercarse al Banorte, lejos de quedarte en casa o preguntar si habrá juego sonríe y dirígete al estadio porque algo bueno está por sucederle a Dorados, el equipo que se forjó bajo la lluvia.

 

 

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