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El maximato de Cuén


Publicado el 18 de Junio del 2016 10:47 a.m. OPINIÓNAllá en la fuente



Por Luis Enrique Ramírez


Ver y escuchar a Héctor Melesio Cuen defendiendo lo indefendible en el caso de la diputada Lucero Sánchez, constituye una escena más de algo que hemos acabado por ver como normal, pero no debiera serlo.

A partir de Cuen, la figura de rector de nuestra máxima casa de estudios, que debiera ser garantía de hombre probo y de preclara inteligencia, ha quedado en el olvido.

Al apoderarse de la UAS hace ya 11 años, este pequeño Hitler comenzó por abolir las libertades.

Quienes se pliegan a los designios de un tirano como Hector Melesio Cuen Ojeda, dueño y señor de la Universidad Autónoma de Sinaloa no son hombres libres, son lacayos.

"Personaje de guiñol, inculto", definió en su momento a Cuen Ojeda otro ex rector, Jorge Medina Viedas.

Inconcebible resulta que los universitarios se hayan dejado dominar tantos años por un sujeto de alcances intelectuales ínfimos como los de Cuen, cuyos actos, vínculos y antecedentes remiten más a los ámbitos de la delincuencia que a los de la academia.

Recordemos que Héctor Melesio compró una maestría "patito" que ni siquiera tiene el reconocimiento oficial de la SEP, en un tal "Instituto Desafío" de Guanajuato.

De allí en fuera, la historia política de Cuen está alfombrada de acciones fuera de la ley, enriquecimiento inexplicable, desvío de recursos públicos, violaciones a un sinnúmero de leyes como la electoral y la del trabajo, tráfico de influencias (emblemático resulta el caso de las permutas cuando fue presidente municipal) y un largo etcétera.

En el Ayuntamiento de Culiacán, en el partido de su propiedad el PAS, en el Congreso del Estado y sobre todo en la UAS, cuyas finanzas ha mermado a lo largo de 11 años ininterrumpidos, Cuen Ojeda ha sentado sus reales bajo un estilo de hacer política marcado por el tufo de la corrupción.

Tiene comprada a prácticamente toda la prensa, la radio, la televisión y los medios de internet de Sinaloa. Las cantidades de dinero que reparte en publicidad sólo son explicables en función de una caja registradora  que nunca deja de sonar: la de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Radio UAS, que fuera orgullo de nuestra máxima casa de estudios, un hito histórico en nuestro desarrollo cultural al dar voz a las expresiones más inteligentes del estado, del país y del mundo, también terminó contaminada por la suciedad del cuenato.

Hoy, de aquella gloria de las ondas hertzianas en Sinaloa no queda nada. Radio UAS está convertida en una especie de emisora oficial de las "ideas" (si es que las hubiera en un proyecto político guiado tan sólo por una ambición desmedida de poder y dinero) de Cuen.

Wilfrido Ibarra Escobar, su director, cuida hasta los límites de la ignominia que nada se salga del script cuenista. Los micrófonos de la estación radial no son hoy sino instrumentos para trastocar verdades, lanzar amenazas a los opositores de Cuen y glorificar sus trapacerías.

En mayo de 2015, una jovencita de 22 años de edad, Marlene León Fontes, rompió la unidad del coro, lo cual resultó intolerable para el "establishment" cueniano.

Marlene se atrevió a criticar en el programa estudiantil "Espacio Global" el modo en que el director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas, César Aguilar, interrumpiera la visita del entonces candidato independiente a diputado federal Manuel Clouthier, y ello le valió su salida fulminante de Radio UAS. El único cargo: contravenir "la línea".

Luego, presenciamos lo indecible: en abril del presente año, Héctor Melesio Cuen demandó a la doctora Tere Guerra por los artículos y comentarios en su contra.

Ambas mujeres universitarias tuvieron la valentía de denunciar públicamente tan arteros ataques a la libertad de expresión, que consagra nuestra Constitución como derecho fundamental.

Una vez más, son las mujeres quienes nos ponen el ejemplo. Pensemos en ello, amigas y amigos y en una reflexión final especialmente dedicada a los uaseños agachones: 11 años de cuenato son demasiados.

 

 

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