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“El Moco” y su invernadero de gusanos


Publicado el 7 de Mayo del 2016 12:10 p.m. OPINIÓNAndanzas



Ernesto Leyva

Estaba echándome mis serpentinas de a chaleco el sábado por la tarde en un famoso table dance del cuadrado de las bermudas (se le llama así por tener cuatro cantinuchas de a cuarta en un mismo sector sin importar si hay zonas de trabajo cercanas), cuando ya un poco tomado observo que se abre la puerta de la entrada del bule y veo una silueta changuesca, al reconocerla de volada me acuerdo de mi gran amigo de la infancia el famoso “Moco” nos saludamos con un abrazo judesco y no me dio un beso nomas por que la mujer que teníamos de vecina nos echaba una mirada con unos ojos de pistola. 

De volada le dije a la mesera de a lado que me trajera dos coronas a mi madre y nos pusimos a pistear. Empezamos a hablar de nuestra infancia y de volada la pantalla de nuestras mentes se puso en blanco y negro , empezamos a cotorrear y abrimos las páginas del año de 1978.

Si había un grandulón y abusón ese era el “Moco” su figura grande, changuesca, obscura ,rimaba con su cara chata. siempre traía un short largo de mezclilla con barbitas en sus largos, era tan grande el short que parecía un pantalón bonchi que al mismo tiempo sin nunca traer camisa parecía un costeño de Acapulco de esos que venden papitas o mangos con chile y nunca olvidaba su arma secreta su moco, toda las temporadas lo traía; con frió o con calor siempre tenía gripe. A la mejor no me lo crean pero el "moco" tenía un nido de gusanos en el pulgar de su pie derecho y lo mantenía en buenas condiciones, porque tenía la uña suelta y agarrada de un lado solamente, pareciendo una puerta. Cuando me enseño su secreto casi me ataranto de ver el gusanero vivo en su propio cuerpo y que asombrosamente estaba orgulloso de él. El mayor alimento de los gusanos era su propia mugre ya que se bañaba muy poco, se bañaba solamente las semanas que no tenían viernes; el invernadero de gusanos del "Moco" estaba tan bien escondido en su uña, que ni los guachos son capaces de encontrarlo. El Moco era muy malo para todo y cuando jugábamos algún juego de temporada ya sea canicas o trompos siempre salía pelón, la bronca era cuando nos burlábamos de él se enojaba ferozmente y nos pegaba de coscorrones para que nos calmáramos y nos arrebataba las canicas que perdía; una vez se juntaron como unos cinco camaradas para pegarle y este al verse rodeado empezó a sacarse los mocos y a tirarles con ellos. tenía tan buena puntería que rápido les pegaba a los ojos con los mocos dejándolos ciegos por buen rato, su puntería era tan sagaz que era capaz de pegarle a la mosca que atrapo Miyagui en la película de karate kid. Al Moco nadie le buscaba bronca porque de volada se agarraba las narices y nos ponía un estate quieto. Obviamente que al agarrar fama se hizo más abusón. 

Cierto día mañanero me reta a un tiro de canicas yo era bueno para eso y de volada dije “ya la hice” al mirar el botellón lleno de canicas ya las asía en mis bolsas ya que el Moco era más malo que “la peregrinación de cristo a su calvario” lo deje más pelón que una rodilla. Trajo otro bote de canicas y retador me dijo “que chocorrol te juego este botellón contra el tuyo” el agarre estuvo bueno ya que el reto estaba jugoso y la zona de tierra del juego de las canicas se lleno alrededor de curiosos de esos morros metiches ya que si se rajaba uno iba haber mole, yo era bueno para los trompos y la raza metiche esperaba que uno de nosotros llorara al perder y termináramos en un tiro llenándonos la cara de trompones sacándonos la mole de las narices. La bronca perdió color cuando me aventé una jugada de antaño pegándole a la canica del "Moco" y este al verse perdido dijo que había metido hueso y no quiso pagarme. Por suerte los metiches que estaban de mirones me apoyaron y aun así el Moco no reconoció y empezó la bronca. Me le encare al "Moco" le di un rempujón abalanzándolo hasta atrás , le pegue unos bajos, como era muy fuerte y al verse asechado se agarra las narices y me amenaza. En mi mente dije valió roña me va a chingar el moco tiene muy buen tino que desde su nariz es capaz de aventarme el moco y pegármelo en la cara. En caliente me acorde de su uña llena de gusanos y se la piso, lloro tanto el moco que no se si de dolor o por la pérdida de sus gusanos; eran tantos sus lamentos que parecía que habían atropellado a un perro.

Después de eso "el moco" y yo nos hicimos amigos y me prestaba sus juguetes. después de recordar esto el “moco pidió una cubeta llena de serpentinas para ponernos más troilos, me dio las gracias por acabar con sus gusanos porque ahora comprende de la cochinada que traía, nos abrieron las cebadas y empezamos a vaciar botellas hasta que dio miedo. No sin antes darle gracias a dios que después de tanto año seguimos vivos y tenemos esta oportunidad de estar con vida y sobre todo salud para seguir vaciando cervezas y no estar amargados por estar enfermos y no poder llenar nuestros estómagos con serpentinas! Qué bonita es la vida ¡ o no es así querido lector....

Para cualquier comentario estoy a sus órdenes en mi correo personal ceroleyva@gmail.com muchas gracias…

 

 

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