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El sufragio contra el gobierno y el sistema: el voto Anti PRI (2)


Publicado el 5 de Marzo del 2018 9:42 a.m. OPINIÓNMiguel Alonso Rivera Bojórquez



Por: Miguel Alonso Rivera Bojórquez

(Segunda y última de dos partes)

 

Pareciera lógico pensar que los dueños del poder en México no quieren que gane Andrés Manuel López Obrador, sin embargo hacen todo para que su triunfo sea un hecho, quizás por torpeza, pero también pueden existir motivaciones perversas. Parece obvio que el sistema debería operar para que obtuviera la victoria Meade, pero cada día vemos todo lo contrario. El PRI hunde al PRI y el gobierno sigue alimentando el malestar del pueblo con medidas e impuestos impopulares y una escalada de precios incontenible. A diferencia de sus antecesores, que llegaron a tener cierto nivel de aceptación en su momento, Enrique Peña Nieto es el presidente con más bajo nivel de aceptación desde Ernesto Zedillo. En lo personal, creo que elllamado “voto duro”, no es tan duro en la actualidad. En charlas con personas con afiliación política o fieles simpatizantes a un partido me han comentado que votarán por los candidatos de su partido, pero para la Presidencia de la República su voto será por la persona. En conversaciones con personajes del PRI me han manifestado su real preocupación porque Meade va directo al despeñadero y nada parece modificar esa tendencia.  En términos generales, muchos electores votarán por la persona y no por el partido. Hay algo claro: existe un rechazo popular al PRI-Gobierno.

En ese contexto, ¿cómo le harán para vencer a AMLO? Una medida extrema sería capitalizar el miedo de la población justo el día de la elección con una legislación que le da carta abierta a las fuerzas armadas o encender focos de inseguridad en zonas estratégicas, acciones que fueron aplicadas en diferentes partes del país y en el Estado de México. Pero, sin adelantar vísperas, poniendo atención únicamente en las preferencias electorales: la otra estrategia sería impulsar el voto útil y hacer que los electores emitan su sufragio por el candidato que pueda vencer a AMLO, sin importar que este no sea Meade. ¿Esto representaría un nuevo pacto del PRI con el PAN y sus aliados como en 1988?

Solamente que, de ser así, ahora tendría el propósito de cerrarle el paso al candidato de MORENA. Los candidatos independientes vienen a dividir yobviamente todos, las coaliciones que encabezan el PRI y el PAN, son anti AMLO. Al analizar los independientes no se ven tan independientes, Margarita Zavala, panista; El Bronco, priista y “El Jaguar” Armando Ríos Piter, perredista. Todos contra AMLO.

No obstante, existe un caos. Los escándalos de corrupción de la semana indican todo lo contrario con la aparición en escena de la PGR contra Anaya. Quizás sea la idea de que Meade desplace a Anaya del segundo lugar, pero el candidato del PRI –protegido por el Estado- también ha sido alcanzado por las historias de corruptelas. Mientras, la añeja campaña de que AMLO es un “peligro para México” ya no funciona, ahora representa el candidato con el cual los electores podrían castigar al PRI y al sistema, lo cual incluye en esta historia al PAN. PRI y PAN están golpeados y desgastados. Se han hecho daño entre ellos y AMLO se sigue fortaleciendo.

El voto Anti PRI es real y lo estudian diversos analistas. La gente está molesta con el gobierno, en la calle se puede sondear el ánimo de los electores: ¡Cualquiera menos el PRI! ¡El PAN ya tuvo su oportunidad! ¡Hay que probar con MORENA!, son algunos comentarios que se escuchan.

AMLO parece ser inmune a cualquier acto criticable, en los últimos días se han sumado diversos personajes severamente cuestionados a su campaña e historias negras se cuentan por doquier pero todo parece resbalar por una armadura de teflón reforzado. Nada lo mueve del primer lugar.

Falta mucho para el 1 de julio de 2018 y no es imposible que al final de la contienda cambie drásticamente el ánimo de los electores, hay sin duda sucesos imprevistos que lo pueden ocasionar, pero de no presentarse un proceso de cambio en las preferencias electorales y nada extraordinario acontezca que cambie lo que actualmente vemos, la balanza todavía –a pesar de todo- se encuentra entre Anaya y AMLO. De ambos, AMLO –con posibilidades reales de triunfo- es el enemigo a vencer y Anaya que pensábamos que, a la postre, pudiera ser el beneficiario del sistema no sabemos cuál es el papel que realmente juega después de todo lo que ha sucedido. La lógica, las encuestas y la percepción social dicta que el PRI perderá la presidencia, pero todavía hay voces –que no se pueden ignorar- que afirman que el partido tricolor ganará “por la buena o por la mala”.

 

 

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