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El Super-portero (El Metralletas resulto ser un portero balín)


Publicado el 22 de Mayo del 2016 12:35 p.m. OPINIÓNAndanzas



Por: Ernesto Leyva

 

En los años mozos del año 1977 cuando estábamos mirando el juego de fútbol de el Cruz Azul contra el América, cuando de repente Miguel Marín hizo un paradón de antaño evitando que el América anotara y así ganando el Cruz Azul. Al terminar el partido parece que todos nos poníamos de acuerdo y salíamos a la calle para jugar al fut. Poníamos  piedras como porterías dos a cada lado y piñados hacíamos jugadas y nombrábamos a nuestro jugador favorito. Yo era portero y mi jugador favorito hasta la fecha es "El Gato" Marín el portero del Cruz Azul. Este jugador fue el culpable de que yo incursionara en el fútbol y toda mi vida fuera portero. Lo admiraba tanto que hacia todas las jugadas que el hacía y las copiaba tan bien que rápidamente fui el portero de mi cuadra, me gustaba tanto ser portero que todo me gustaba de serlo, desde su uniforme guantes etc. pero miraba todavía muy lejos en tener un uniforme completo. Cierto día acabábamos de terminar un partido cuando llega "El Metralletas" vestido como portero todo sudado y lleno de tierra como todo gladiador después de una gran batalla. 

"El metralletas" era papá del "Ratón Vaquero" y le decían así porque era bien tartamudo y a su hijo le decían así por que tenia las piernas como resortera bien podían pelear dos perros entre sus piernas y no se da por enterado. Como todo padre e hijo eran tartamudos e igualitos de mentirosos se seguían bien el rollo. La bronca que al preguntarle al "Ratón Vaquero" de como jugaba su papá me decía tantas cosas que terminé por creerle y llegué a decirme algún día jugaré como "Don Metralletas". Y como cada fin de semana llegaba "Don metralletas" todo revolcado en veces cabizbajo por la derrota y otra sonriente por la victorias. Yo me moría por verlo jugar; me lo imaginaba dándose unos lances de porteraso. Pero como la vida es tan sabia el destino puso todo en su lugar. Cierto día 

íbamos de vagos y pasamos por un campo de fútbol de la colonia cuando veo que va llegando el equipo del "Metralletas", yo a la sorda me quedé para ver al encuentro, mis amigos ni cuenta se dieron y se marcharon. Dio inicio el juego y por más que buscaba al "Metralletas" jamás lo vi pues estaba fácil de saber, me fui a las dos porterías y no estaba jugando el "Metralletas" me fui donde estaba la banca del equipo y allí estaba me dio pena ajena y no me acerqué y me quedé checándolo. "El Metralletas" era puro "pájaro nalgón" se cambiaba y toda la cosa, pero jamás jugaba pues resultó ser más malo que "escupir en la cara en época de Semana Santa". "El metralletas" era el clásico gorrón palero, que con tal de golletear las chelas se la llevaba festejando a la bola de borrachos y era el clásico payasito que hacía reír con sus tonterías y eso no es todo al terminar el partido agarraba tierra y se la echaba al uniforme limpio junto con cerveza para que pareciera que había sudado y así aparentando que había jugado, se montaba en su vocho y llegaba a su casa pareciendo perro mojado. Yo agüitado me dirijo a la casa y al primero que veo es al "ratón" y me soltó el rollo de su papá cuando iba agarrando viada su mentira, le paro los tacos y le digo mi "ratón" mejor cuénteme una de vaqueros. Me dirijo a mi casa y sonriendo dije “gracias Metralletas” porque a pesar de todo le eche ganas al asunto y seguí porteriando de manera amateur. Creo que no lo hice mal y si fue así, que ratos agradables me dio el fútbol y seguí admirando a Miguel Marín mi portero favorito.

 

 

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