[ Cerrar ]

El Tavo Mentiras cruza los tres ríos en su Submarino Atómico


Publicado el 7 de Agosto del 2016 10 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por: Ernesto Leyva.

 

Era el año de 1978 cuando estábamos jugando al changaray, ese juego que se jugaba con dos palos y dos piedras a los lados, cuando  el "Viruta" se avienta una jugada de antaño aventando el palo como a 100 metros y así ganado el juego. Estábamos festejando cuando vimos llegando el camión bajándose el "Tavo  mentiras", dirigiéndose a la tienda del "Moco", saliendo con un cochito y una Pepsi en la mano. De volada hicimos rueda y el "Gargajo" comentó, hey hay que preguntarle al "Tavo" que sí qué rollo con el invento que estaban haciendo él y la "Resortera" en el patio de su casa, de volada paramos la oreja, porque sabíamos que íbamos a escuchar una aventura de aquellas, llegando el "Tavo" de volada el "Chopas" le hace la pregunta del millón de dólares, "Tavo" y ¿qué rollo con lo que estabas haciendo con un tambo  de fierro? Lo que contesta el "Tavo"  ejem, ejem, cerrándole el ojo a la "Resortera", hicimos un submarino, ah ¡no seas parero! contestó el "Eructo", pregúntale a la "Resortera", al cual contesto, "simón", el "Tavo" y yo lo armamos y funcionó machín ¿verdad Tavo?, clarines contestó, y ¿en dónde esta? pregunta la "Meona" una morra muy metiche, es una historia muy larga agarren esos ladrillos y siéntense y les contaré en dónde quedó mi submarino atómico.

Todos cual ilusionados le hicimos rueda quedando la "Resortera" y el "Tavo" en el medio y nos quedamos viéndolos como si nos faltara un tornillo en la chompeta.

Pues ya ven en el patio del cantón hay un cochinero que si metemos un tractor ahí se nos pierde, entre todo el cochinero había un tambo viejo donde tenía petróleo de una doña que lo vendía lo junte de la calle y ahí lo deje hasta que le llegó su día, se me prendió el foco y se me ocurrió que sí que pasaría si lo me meto adentro del tambo y sumergirme con él  en el río.

Todo está bien nomas que hay que acondicionarlo y le hable a la "Resortera" para que me ayudara; abrimos el tambo por un lado para hacer una puerta y poder entrar, la puerta la pusimos hacia arriba y a los laterales hicimos 4 hoyos a cada parte y pusimos frascos de mayonesa grandes para que quedaran como ventanas, por dentro metimos unas cobijas y 2 jabas de refrescos vacías para que fueran los asientos, pusimos el timón y aplicamos una palanca para dirigirlo, la ventanilla de frente pusimos una televisión que tenía más ratas y cucarachas que para qué les cuento.

Pusimos un tubo de pvc de respiradero y poder sumergirnos sin problema, todo estaba listo pero ¿cómo se iba a mover?, de volada se me prendió el caletre y agarramos un abanico que había en la casa y lo pusimos como motor y lo prendíamos con baterías que tenía guardadas de mis juguetes.

Pues ¡manos a la obra! subimos el tambo en mi carrito de baleros y nos fuimos por el viejo camino del Humaya rumbo al río. Al llegar allá, metimos el tambo al agua nos subimos y soltamos unas piedra que teníamos amarradas al tambo para poder hundirnos, ¡que maravilla! el tambo quedó a la mitad del río hundido, prendimos el motor y empezó la aventura. 

Miramos todo el río por dentro, hay muchos peces, sapos, sanguijuelas y una que otra vaca nadando, la "Resortera" era el copiloto e iba admirando todo el paisaje por las ventanillas que hicimos con los frascos de mayonesa, en eso estamos cuando ¡aguas! grita la "Resortera", un tronco bien gandalla; dale la vuelta ¡no vayas a chocar!, en eso veo en mi ventanilla algo sorprendente, es un cocodrilo, es el cocodrilo que se había escapado del parque, de volada moví el timón y lo esquive, ¡agárrate machín y ponle al abanico  la velocidad del tres que vamos salir volando!, como la "Resortera" era más miedoso que un baño en día sábado de volada me hizo caso, con la velocidad.

¿Qué provocamos?, dejamos el agua bien revuelta y despistamos al cocodrilo ya pasado el susto suelta las piedras "Resortera" para salir a flote,  le dice el "Tavo", me está doliendo la cabeza no sé si es por el susto o por el tremendo olor a petróleo de este tambo viejo. 

Al salir a flote se asoma la "Resortera" y grita a los cuatro vientos libre al fin ¡aire fresco! no seas exagerado mi "Resortera", pues como no! casi me estalla la cabeza con el olor del tambo viejo, ¿es  por el petróleo? ¡Que petróleo  ni que nada son tus gases mortales que me estaban matando! no te agüites contesta el "Tavo" es la emoción de esquivar al cocodrilo. Pero al asomarnos nos dimos cuenta que estábamos en un canal de las Flores un ejido que está cerca de Bachigualato, no nos quedó otra que esconder el tambo ahí para la próxima aventura. Nos regresamos a pincel hasta mi tierra el Humaya y así estuvo la cosa verdad "Resortera", simón contestó pelando unos dientes como elotes de amarillos.

Al terminar el relato todos nos quedamos más helados que una cerveza recién sacada de un congal de a cuarta. No nos recuperamos cuando a lo lejos hecha un grito la jefa del "Tavo". No encuentro el abanico ¿dónde esta?, Te van a tragar los zancudos en la noche por que dormiremos con las ventas y puertas abiertas por el calorón; ¡ingatu! gritamos todos al mismo tiempo, ¡el abanico del submarino atómico!, será verdad o coincidencia pero eso paso. El "Tavo" y la "Resortera" les vino como anillo al dedo el reclamo de la señora y salió todo bien orquestado, los plebes se fueron más piñados y asombrados. Como yo vi cuando estaban haciendo el submarino me pregunté ¿será verdad, será mentira ? pero este terminara trabajando en Televisa, en el palacio de gobierno, en un periódico escandaloso o ya de perdida con el Doctor Rodelo…

 

 

NN Noticias Sinaloa 2015. Todos los derechos reservados.