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El "Tavo mentiras" trabaja de periodista y conoce al Payaso Huesito


Publicado el 18 de Junio del 2016 11:55 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por Ernesto Leyva

 

Estábamos jugando fut de la calle cuando llega el "Tavo mentiras” en una camioneta vieja sin placas, pero eso si con unas letras blancas hechas a mano con una chinola que decían "PRENSA”. Se bajó bien cambiadito con un periódico en mano, de volada como el "Tavo" era el único que cruzaba la frontera y nosotros no; le hacíamos bola, y podía cruzar la frontera porque él sí tenía dinero para ir al centro. Por eso él siempre estaba al último grito de la moda. Lo que es de reconocerse el 

"Tavo" siempre había chambeado por eso siempre traía sus fierros en la bolsa que parecían canicas. Como siempre hay un envidioso en la bola le pregunta: y de que la haces? porque vienes tan cambiadito hasta acá me da el olor a tierra mojada. A lo que contesta el "Tavo" agarrándose la buchaca, ¡soy periodista!; ¿Qué? dice el "chopas", ¿pero cómo?; así es, termina el "Tavo", precisamente hoy entrevistamos a “Huesito” el payasito que sale en la televisión. El "chopas" no lo podía creer y le salió más baba que cuando a un político le dan su carta para agarrar su hueso. Todos orgullosos con él lo invitamos a que jugara con nosotros. Pero nos contestó. Simón el

cacarizo pero antes me tomo mi caja de refrescos mis galletas pancrema y un cortadillo en la tienda del “moco”. ¡Sale! le dijimos y tú que me dice el “Tavo” ¿no te avientas unas pancremas o quieres de animalitos? no puedo Tavo ando desarmado. ¡No te digo a ustedes como les gusta dar lastima!, te invito una jumbo con una condición. ¿Cuál? le conteste . Que trabajes conmigo, pero como yo no soy periodista;  ni yo tampoco contesta el "Tavo" eso lo dije para que esta bola de vaquetones se la creyera, soy periodista porque vendo periódicos, jajaja me dolió la panza de tanto reírme al oír eso.

¿Y como le haces que no me di cuenta?; Me levanto temprano llegan por mi y me llevan a camellar, ¿y hasta donde? agarré Cañadas para que no me conozcan, contesta. Ah "Tavo" eres bien mentiroso, así que carnal necesito que me ayudes, pienso retirarme del negocio, ¡soy pobre por digno yo no vendo periódicos!, le contesté ¿y si te doy atole con gorditas?, ¡juega! le contesté. Ya en la madrugada estaba haciendo mucho frío, cuando sale el "Tavo" con un carrito de baleros, y le pregunto ¿y eso para qué lo quieres?; ¡ya lo veras! me contesta con una sonrisa siniestra. Llega la camionetona sin placas nos subimos y devoramos millas para Cañadas. Al llegar el señor nos baja el carretón y nos avienta un bulto de periódicos son cincuenta vengo por ustedes 

a las 11 am. nos dijo el viejón;  al ver el periódico me doy cuenta que es el que menos se vende el que rifa es el soldado y el norteado, el cerillo ni se vende. ¿Qué paso, qué pasó?, cálmate dijo el "Tavo" hay que jalar con los que menos tienen a ti quién te dice que este no se friegue a esos otros, no seas hombre de poca fe, cuando sea grande voy a ser periodista y trabajaré para el. Cuando me dijo eso el "Tavo" con la mano en la pechuga se la creí. ¿Y el carretón para que? esta muy pesado, súbete y agárrate, te dije que iba a ser una sorpray, me subí al carretón; lo empujó el "Tavo" y nos fuimos como la montaña rusa, la colonia Cañadas tiene más subidas y bajadas que los empleos en Sinaloa, nos fuimos rápidamente a la zona de guerra,  afina la voz y empieza a gritar ¡el cerillo!, ¡el cerillo!, cuando de repente se oye una estruenda voz ¡cállense, dejen dormir!, salimos corriendo como ninguno, al llegar a una esquina encuentro a una dama de buenos bigotes y le digo ¿quiere un cerillo?, No bebé, las malas noticias me caen mal, y me amargan la vida, pero hoy sale lo de las guerra de las Malvinas. ¡que no! ¡que no! y el tercer no, lo dijo con voz de hombre, casi como la de un general, salí corriendo en friega, a lo lejos me gritó 

¡yo no me llamo Javier!; soy Lencha. Correle "Tavo" a este le falla la sinfonola, fuimos vendiendo casi todos los periódicos ya que el "Tavo" era bueno para vender, era tan bueno que era capaz de venderle cerillos al diablo. Ya cansados y con feria en la bolsa, nos dirigimos a comprar nuestro chesco; de a chaleco una pepsicolona con cortadillo, cuando de repente en el sótano de Cañadas, por una ventana saca una mano una persona y nos echa gritos ppss! ppss!, no le hicimos caso no

vaya pasar como el mentado Javier, nos volvía hacer señas, no nos animábamos hasta que empezó hablar, ¡hey morro, dame un cerillo! como el "Tavo" siempre era más aventado que un abonero de la Coppel, agarra aire y dijo ¡chin.. espérame aquí, voy a ver que! yo almodóvar era más miedoso que un baño del día sábado, agarré valor y fui con él. Al llegar al piso número uno de la pichonera, la persona abrió un barandal y al entrar el "Tavo" se queda más helado que unos hielos de jaibol. Era una persona maquillándose y no precisamente “el Javier” no era mujer, ni del tercer sexo. Era nada más y nada menos que “Huesito” el payaso consentido del “Tavo mentiras” se quedó fácil como una media hora paralizado que me dio miedo, cuando el personaje empezó hablar, ¿qué, no me conoces? A poco no me conoces?, soy Huesito, ¡gracias por traerme el cerillo!, ten te voy a regalar un cachucha verde fosforescente y un cassette el "Tavo" nunca pensó este hecho y abrazo a "Huesito" como si le hubiera aparecido Juan Diego… "Huesito" se portó a toda máuser, como ya se iba con el doctor Rodelo, nos regaló, no se dice chocolate se dice batichoco, nos despedimos de "Huesito" y nos dijo secretamente les voy a contar un secreto yo también soy "el indio Gelipe", nos quedamos asombrados nos revelo el secreto, nos fuimos corriendo y saltando de alegría que al ver esto "Huesito" echó su grito de batalla ¡JaJayyyyyyy! Y sonó la corneta de su camioneta. Nos fuimos muy contentos y al llegar al barrio le hablamos a todos plebes les contamos nuestra aventura y pusimos el casette y todos cantamos a voz de uno "ese de la cachucha verde fosforescente".

La ilusión de un niño, sus fantasías, para las gente incrédula y egoísta podría pasarlas por mentiras, pero eso son, fantasías, solo fantasías, que en la mente de un niño solo ahí vivirán, Dios compensó al “Tavo”,  que una de sus fantasías se hiciera realidad.

 

 

ceroleya@gmail.com

 

 

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