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El Tavo mentiras. ( y su avión de lámina negra.)


Publicado el 24 de Abril del 2016 8 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por Ernesto Leyva

 

Llegue agüitado el pasado lunes del trabajo por una tarde estresante y acumulativa de chamba y al llegar a la cuadra me recibe doña Martha una señora regordeta y dicharachera que de morros siempre nos siguió el rollo junto con su esposo Valentín, como que se divertían con nuestras ocurrencias. 

Y entrados al calor de la platica nos acordamos del Tavo mentiras y sus locos rollos que para escucharlo le hacíamos rueda acumulando tanta gente como político vendido y ratero salpicándonos de saliva.

 Lo contaba tan real y sabrosamente que hasta el mismo se la creía el Tavo mentiras era un morro flaco y dientón con sus dientes tan amarillos que podían pasar meses y podías adivinarle que comió la semana pasada con tanta masilla acumulada en ellos. Siempre estaba acompañado por su hermana la Calichi que era su palera y le seguía el rollo en todo, estaba tan bien acomodada la orquesta que hasta ella se aventaba su chocoaventuras. 

La Calichi era una morra tan flaca que con su largo cabello parecía trampeador parado en una pared. Bueno pues recordamos una de tanta aventuras del Tavo mentira. 

Ya reunida toda la raza el Tavo la hacia de inventor y nos aventó el rollo como hizo volar un avión y nos empezó a contar: era en la colonia 5  de mayo donde viví yo y mi hermana Calichi y en un baldío me encontré un motor todo viejo, lo limpié con gasolina y le eché aceite agarre, unas fajillas y se las puse como alas y las amarré con alambre al motor de manera que quedaran abajo de el. Era un motor viejo de esos que tienen manivela para encender y a las fajillas le puso unas láminas negras que estaban arrumbadas, hice las alas y la cola. El asiento era un mesa banco de esos de aserrín comprimido donde cabían dos morros y se podían copiar de a montón. Yo hice el avión de puro cotorreo pues nunca pensé que volaría.

Entonces me quedo poquita gasolina y me pregunté que pasaría si le echaba y que va prendiendo el aspa del motor empezó a girar y a moverse ya que la había puesto unos baleros como llantas y empezó a caminar. Le dije a la Calichi súbete y agarrate los calzones que esto va a volar ni yo me la creía ibamos despegando mi boca se me ponía como liga de tan fuerte que era la velocidad y el viento vimos como hormiguillas a la gente y mi mamá al verme alejarme asustada nos decía que nos bajáramos pero no lo podía controlar y nos dejamos guiar por el avión pasamos por La Lomita, la Catedral, el Mercado Garmendia, el estadio de béisbol Ángel Flores, también pasamos por aquí cerca del tanque del agua yo y la Calichi estábamos bien zurrados dimos la vuelta y miramos donde aterrizar me iba a tirar al río Humaya pero no pude me agarré de los mecates que puse a las alas del avión para guiarlo y me dirigí de nuevo a la colonia 5 de mayo. Cuando de pronto veo de cerca la cruz de la catedral y le di la vuelta de volada si no chocaríamos con ella. 

Mire el lote baldío donde empezó la aventura y le dije a la Calichi agarrate de mi vamos a aterrizar. Mire un sacate seco y alcancé a llegar a la calle del lote  y al caer fuimos dejando una sanja toda la raza se asustó pero al ver que caímos en el sacate se alegraron de que no nos paso nada. 

Mi madre orgullosa le dijo a los mitoteros “así es mi Tavito de inventor”. Al oír esta historia , todos juntos al modo de coro le gritamos que mentiroso eres pinche Tavo ¿no me creen pregúntenle a la Calichi? ¡Nombre ella no mas te sigue el rollo son igualitos los dos! ¡a la otra quematela seca!. Lo mandamos a la fregada toda la bola y le dimos pamba al Tavo mentiras por parero y embustero. 

Al recordar esto doña Martha y yo nos dijimos “la vida es tan sabia que todo acomoda” hoy en día el Tavo mentiras es un gran político y en vez de reunir niños inocentes reúne a una bola de borregos corruptos que como la Calichi le siguen el rollo para sacar beneficios.

Eran tan divertidas las pendejadas que nos contaba que mejor ahí le paramos o si no nos amanecía y ami se me hincharía el dedo de tanto escribir. Me despedí del matrimonio y al voltear de reojo vi a doña Martha y don Valentín de espaldas están tan gordos que parecía anuncio del Animal Planet parecen dos elefantotes y me acorde de una serie que tenia que ver en televisión. Me carcajee del Tavo mentiras y la Calichi. Me pregunte pues que bueno que halla morros como estos nos alegran la vida con su mentiras y nos sacan de las feas necesidades cotidianas por lo menos por un momento ¿o no es así querido lector?   

Muchas gracias por sus comentarios, y estoy de nuevo a sus órdenes en mi correo personal ceroleyva@gmail.comtodas las aventuras y andanzas son vividas en el río Humaya en la ciudad de Culiacán Sinaloa en los años de 1974 a 1993 que fue el año cuando dejé de hacer andanzas porque me case y ya ven las mujeres mandan, me traen de una oreja. Estos datos los estoy dando, dado al éxito de los números anteriores ya que muchos contemporáneos de estas fechas han conocidos a los personajes y ya descubrieron quien es la Birria y el Chapopote, es bonito que al ir aplanando calles, te griten a lo lejos ..¡saludame a la Birria y al Chapopote!! Y no me queda más que agradecer y a seguir trabajando porque la chuleta es cara….muchas gracias….                  

 

 

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