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En el amanecer de un nuevo ejercicio electoral


Publicado el 9 de Julio del 2018 9:24 a.m. OPINIÓNKATHEDRA - Por: Joaquín Berruecos



Por: Joaquín Berruecos

 

A mediados de los años 50, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, escribió una novela que resulta interesante recordar justo este 2 de julio, “El Gatopardo”, una obra que en 1964 fue llevada al cine magistralmente por Luchino Visconti. Es un trabajo importante donde se describe cómo un conjunto de situaciones son manejadas adecuadamente por ciertos operadores, para generar apariencias que se imponen sobre las necesidades estructurales reales de la sociedad.

Desde entonces, se popularizó  una frase  que sintetiza el quehacer de ese tipo de políticos y autoridades:

 "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi" 

 "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie"

Cada vez somos más los que nos percatamos de lo que hacen algunos políticos para hacer funcionar ciertos mecanismos que les permiten acomodarse repetidamente en los espacios del poder. Esto sucede impunemente, incluso en medio de las constantes y cambiantes circunstancias, y evidentemente lo  presenciamos con mayor intensidad cada seis años. Yo pienso que eventualmente los ciudadanos podremos evitar que estos mecanismos, conocidos por algunos como gatopardismo,  se repitan una y otra vez.

 

¿Cuál es la esencia de nuestra participación en los procesos electorales?

Aunque existe una inconformidad generalizada sobre lo costosa, larga y publicitada que resulta esta gesta, pocas veces reflexionamos sobre las posibles formas para hacer de ella algo justo y fundamentalmente efectivo. Y digo efectivo porque hay tres puntos que deberían ser el resultado fundamental de este proceso, pero aparentemente los ciudadanos no tomamos en cuenta ni el antes ni el después del proceso... veamos. 

 

¿Pueden ustedes responder con veracidad a estas simples preguntas? 

 

  1. ¿Cómo se llama el diputado o senador que hoy los representa?
  2. ¿Conocen bien en qué consiste la labor para la cual los elegimos?  Es decir, lo que deben hacer una vez que toman posesión del cargo.
  3. ¿Saben de qué manera desarrollan su trabajo y cuáles fueron sus propuestas?  Me refiero a esas que por lo general casi no se perciben durante sus campañas. 

 

¿Se puede hablar de democracia sin saber quiénes nos van a gobernar y a representar y cómo llevarán esto a cabo?

A lo largo de varios meses y después de hacer cientos de veces estas mismas preguntas, he encontrado que las respuestas siempre coinciden. Con excepción del caso de los candidatos a la presidencia y algunos otros personajes trascendentes, otras miles y miles de personas elegidas por nosotros en un día como el de ayer, una vez que han triunfado, se convertirán en seres absolutamente  desconocidos. Sólo si se “distinguen” por haber cometido algún fraude o por haber participado en ciertos escándalos mediáticos, nadie conocerá su nombre y mucho menos sus obligaciones durante el ejercicio de sus funciones. 

 

¿Quiénes deberían instruirnos sobre el quehacer de “nuestros contratados”?

 

¿La SEP, el INE, los partidos políticos, la iglesia, la iniciativa privada, la sociedad civil organizada, la familia...? 

Independientemente de papel que desempeña cada uno de estos gremios, creemos  que los más indicados para informarnos en tiempo y forma sobre su futura labor deberían ser, y yo diría que tal vez de manera obligatoria, los mismos candidatos.

Para intentar resolver de manera efectiva este problema, hace más de un año inventamos el hasta entonces inexistente vínculo elector/candidato a través de El Tablero ElectoralCiudadano “Compara tus candidatos”.  El planteamiento es simple, para que le demos nuestro voto a un candidato este debe responder de manera sencilla a las más elementales preguntas ciudadanas:  ¿quién eres y en qué consiste el trabajo para el que te podríamos elegir?

En el Tablero Electoral agrupamos a los contendientes tal y como aparecen en la boleta electoral, pero con anticipación. Desde que se convierten en candidatos oficiales ante el INE, los electores como ciudadanos realmente conscientes podremos cotejar quiénes contienden y cuáles son sus propuestas. El planteamiento es que esto se lleve a cabo tanto para la muy mediatizada gesta presidencial, así como para todos los otros cargos de elección popular (senadores, diputados, gobernadores, alcaldes). Al contar  con esta herramienta, no tenemos  que esperar hasta al día de la elección para saber quienes compiten porque ahí están los nombres de los contendientes, su perfil y claro, sus propuestas. Todo ese contenido del Tablero es responsabilidad exclusiva de quien sube esta información, es decir, de los candidatos.

El Tablero Electoral Ciudadano ofrece una verdadera “cancha pareja” a todos los contendientes, es gratuito y muy fácil de consultar. Cada participante puede añadir el contenido que considere importante y los electores tenemos a la mano  lo que llamamos una “Boleta Parlante”. Sin lugar a dudas, esto podría ayudar a evitar la abrumadora, inequitativa  e insustancial mecánica de la espotización que hoy rige las elecciones.

 

     El ritual ha terminado 

Cada quien hizo lo suyo, también nosotros, sin detenernos a profundizar mayormente sobre el contenido y las formas de la exagerada propaganda y guerra sucia de la que todos los mexicanos fuimos involuntarios blancos y objeto durante varios meses; finalmente hemos terminado con nuestro programa trianual y sexenal de selección del nuevo personal patrio.

Este ejercicio que a muchos les encanta llamar, “DEMOCRACIA” con mayúsculas y del cual los medios se llenan de autoelogios por su inmaculada participación... “sólo aquí tuvimos todas las voces, mostramos todas las plataformas, etc. etc.”. A todos los que participamos nos hacen sentir que sabemos muy bien a quién elegimos y por qué lo hicimos, la experiencia mediática tiene tal impacto que la mayoría de nosotros se queda con la sensación de que realmente supimos escoger adecuadamente a nuestros próximos gobernantes. Sin embargo, es probable que no nos cuestionaremos sobre lo más elemental y que haciendo a un lado a los personajes más evidentes, terminaremos sin poder contestar a la misma pregunta del principio ¿alguien recuerda los nombres de la mayoría de las personas que acaba de elegir? 

Al plantear la idea de nuestro Tablero Electoral Ciudadano a los árbitros de esta contienda, hace unos meses, la recibieron de muy buena manera y también la promovieron. Pusieron a nuestro servicio los elementos que estaban a su alcance, dieron cuenta de la herramienta a los representantes y dirigentes de todos los partidos mediante oficios personalizados con la intención de que ellos hicieran lo mismo con sus respectivos candidatos. 

Nosotros acudimos a tocar la puerta de los medios de comunicación, de la academia, de las organizaciones de la sociedad civil, las autoridades de gobierno, la iniciativa privada y, desde luego, también de los partidos políticos junto con muchos de sus candidatos. Queríamos sumar apoyos logísticos para lograr que la plataforma se diera a conocer masivamente entre los participantes y el electorado, pero fue muy evidente que este tipo de ideas no son fácilmente aceptadas. Ahora sabemos que este modelo prosperará de manera muy lenta y seguirá requiriendo de muchos esfuerzos adicionales para que algún día comience a funcionar con éxito.

El desinterés, la ignorancia, la falta de información y el miedo podrían ser algunas de las causas de la limitada participación de los candidatos en este proyecto, pero la iniciativa ya está en marcha y continuaremos peleando para que esto constituya parte del derecho que tenemos todos los ciudadanos a estar bien informados.

Si no se promueven cambios importantes en la ley electoral y se continúa con el  insustancial, inequitativo y agresivo modelo de espotización con su enorme despliegue mediático, que no resuelve lo más elemental, continuaremos caminando al filo de una simulación y al llegar a la meta se confirmará que todo se movió para que finalmente todo permanezca igual que al principio.

Mientras tanto, seguiremos probando nuestro modelo en los próximos comicios y continuaremos insistiendo para que algún día, este tipo de acciones contribuyan a la creación de una sociedad nueva, interesada y empoderada con suficiente información para saber para qué y por qué, en un día como el de ayer, fue a elegir a sus gobernantes.

 

¿Es ético inventar leyes, desarrollar propuestas, originar cambios, imponer reglas y hacer mucho ruido para que todo quede exactamente igual que antes? 

Si queremos que la sociedad avance, que sea más equitativa y justa, que logre construir una democracia efectiva, necesitaremos evitar el gatopardismo imperante. Reitero la importancia de comenzar por saber a quiénes vamos a elegir y qué deberán hacer en los cargos para los cuales los hemos contratado, y esto es muy importante porque sólo así será posible acercarnos a ejercer un modelo real de rendición de cuentas. 

 

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