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En el PRI se aplica el dicho de "Innovar o Morir"


Publicado el 27 de Marzo del 2017 10 a.m. OPINIÓNSalvador García Soto



En el PRI se aplica el dicho de "Innovar o Morir"

POR Salvador García Soto

Por increíble que parezca, sobre todo en un sexenio donde Enrique Peña Nieto restauró con toda su fuerza  la vieja práctica del “dedo presidencial” como el “gran elector” que decide y define a los candidatos a cargos de elección, surgen ahora en el PRI voces que comienzan a sugerirle al mismo presidente que ese método se encuentra “agotado” y difícilmente le servirá para elegir al próximo candidato presidencial del priismo. Entre esas voces, destacados priistas, consideran que su partido “necesita innovar” y abrir el proceso de selección de su abanderado para 2018 y sugieren incluso una elección más abierta en la que los priistas puedan elegir de entre varios aspirantes a la sucesión del próximo año.

La propuesta, que ha llegado ya a oídos del presidente Peña Nieto, surge ante el escenario adverso que enfrenta el PRI rumbo a la sucesión presidencial. Y es que todas las encuestas sobre la carrera presidencial, incluida la más reciente que se atribuye a la Presidencia de la República (Décima Cuarta Encuesta Proceso Electoral 2018) levantada del 23 al 27 de febrero y que circula ya en los corrillos políticos, confirman dos cosas: que la ventaja de Andrés Manuel López Obrador de 6 a 8 puntos se mantiene en los distintos careos y combinaciones, y que también en todos los escenarios y con sus distintos aspirantes mejor posicionados, Miguel Osorio Chong, José Narro Robles, Eruviel Avila, Manlio Fabio Beltrones y hasta José Antonio Meade, el PRI no pasa nunca del tercer lugar, siempre por debajo del PAN, con porcentajes que van del 16 al 19% máximo según el aspirante tricolor que se mida y los contrincantes que le pongan.

La distancia de cualquiera de los priistas mencionados con relación al puntero López Obrador es de 12 y hasta de 14 puntos porcentuales, siendo el secretario de Salud, José Narro, quien según esa encuesta alcanza el mayor porcentaje, 19.02%, en una medición con Andrés Manuel con 29.6% y Margarita Zavala con 24.3%. En el mismo careo Osorio Chong registra 15.84%, Eruviel 16.77% y Manlio Fabio 14.93%.

Esos números son los que motivan a priistas de la cúpula a promover la idea de abrir la selección de su candidato a la Presidencia que se tendría que definir en los próximos meses. “Tenemos que decirle al presidente Peña que el esquema con el que se ha definido hasta ahora a los candidatos a gobernador ya no va alcanzar para resolver la sucesión en el priismo; el presidente necesita innovar, abrir el proceso y dejar que corran ya varios aspirantes del partido de manera abierta para ayudar al PRI a reposicionarse en un entorno claramente adverso en el que otros partidos y candidatos ya le llevan una importante ventaja”, dice un encumbrado dirigente del partido tricolor.

El escenario para definir un cambio tan radical como el que empujan algunos priistas, que pasaría necesariamente por la aceptación de Los Pinos, sería la próxima 22 Asamblea Nacional del PRI que ha sido ya convocada para el mes de agosto próximo. “En la Asamblea –dice un priista consultado al respecto— se podría delinear y definir un nuevo método con reglas claras y equitativas para todos los aspirantes y con una definición puntual de los tiempos y la forma de votación para elegir al próximo candidato priista al 2018”.

La propuesta de abrir la elección del candidato presidencial del PRI parece lógica y podría ayudar a tomar oxígeno a un partido que en este momento, según la visión de analistas, académicos, empresarios y hasta algunos priistas de la cúpula, se encuentra “perdido” y confinado a un histórico tercer lugar en la carrera por la Presidencia. ¿Qué podría perder el PRI si optara por un esquema novedoso para elegir a su candidato ya sea con el voto de su militancia o de alguno de sus órganos de dirección interna como el Consejo Político o alguna Convenció de Delegados? Tal vez no mucho, pero quien sí perdería el control férreo que ha tenido hasta ahora en las decisiones y designaciones de candidaturas del priismo es el presidente Peña Nieto que tendría que cortarse o al menos podarse el “dedo” elector que fue restaurado en este sexenio. ¿Aceptaría Peña abrir un proceso en el que de entrada no parece haber un candidato definido de Los Pinos para dar un poco de oxígeno a su partido al que, al menos desde afuera, muchos ven moribundo y en la lona?

 

 

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