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En el último minuto


Publicado el 28 de Marzo del 2018 9:10 a.m. OPINIÓNCosas de Mujeres - Por: Liliana Arango



Por: Liliana Arango

Algunos sufrimientos provienen del inconsciente que no quiere lo que estamos convencidos de querer. Como cuando tenemos que entregar un proyecto importante que nos ha tomado meses y no entendemos porqué lo hemos abandonado.

El inconsciente nos defiende del sufrimiento inmediato –la realización de la tarea ardua, compleja, larga, tediosa– y nos mueve hacia actividades más divertidas como ver televisión, salir a comer o a beber o solo perder el tiempo frente a la computadora leyendo información interesante pero inútil para la tarea pendiente.

Un conflicto interno se define como la contradicción entre un deseo consciente y uno inconsciente. Conscientemente, existe el deseo de terminar un proyecto pero inconscientemente está el deseo de no terminar. Hay en la mente un modo mágico del pensamiento que quisiera que la tarea estuviera terminada sin pagar el precio de hacerla.

Dejar todo hasta el último minuto es un problema del hacer, de ejecutar, de volver realidad las ideas y de cumplir con los compromisos establecidos.

Se llama ello a la parte de la mente que nos aleja de terminar lo importante y a veces hasta lo urgente. Se rige por el principio del placer, que quiere gratificación inmediata y no quiere el esfuerzo. Muchos investigadores del comportamiento y psicólogos cognitivo conductuales proponen soluciones racionales para dejar de posponer: establecer metas pequeñas, poner fechas límite, reconocer los avances y visualizar el futuro con la tarea terminada. El problema es que la parte racional de nosotros claramente quiere dejar de posponer, pero es la parte irracional e inconsciente, mucho más difícil de controlar, la que no quiere.

Aunque aparentemente la estemos pasando felices, cuando tenemos pendiente una tarea importante, nos llenamos de culpa, ansiedad, auto desprecio y angustia. A veces solo entrando enmodo pánico podemos terminarla un minuto antes de entregarla.

Creer que necesitamos estar motivados para hacer las cosas es un problema, porque muchas veces solo hay que hacerlas aún sin motivación. Los deseos, los apetitos y las pasiones están acotados por los límites de la realidad, del calendario, de las expectativas de cumplimiento que los otros han depositado en nosotros, de las propias expectativas sobre el camino que queremos recorrer para progresar.

Existen obstáculos inconscientes más significativos: una mujer que no termina la tesis porque eso significaría que ha llegado el momento de irse de la casa de sus padres. O porque teme que su gremio no la valore como tan inteligente después de leer su investigación. También hay tareas que no se terminan porque quizá no se sabría qué hacer con la vida sin tener algo pendiente; mientras hayas cosas pendientes por resolver, habrá vida, parecen pensar los expertos en posponer el cumplimiento de lo importante.

 

 

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