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Enfrentar la adversidad


Publicado el 21 de Agosto del 2017 9:46 a.m. OPINIÓNVALE VILLA



Por: vale villa

 

Sheryl Sandberg, la jefa de operaciones de Facebook, y Adam Grant, psicólogo y profesor en la Universidad de Wharton, escribieron un buen libro sobre cómo enfrentar las adversidades, fortalecerse y encontrar la alegría de vivir otra vez(*). El libro surge después de que la tragedia golpeó a Sandberg: David, su marido durante 11 años y padre de sus dos hijos, murió de una arritmia mientras estaban de vacaciones en México.

Sandberg se puso en contacto con Grant, estudioso de la motivación y el significado. Uno de los peores miedos de Sheryl era que sus hijos nunca volverían a ser felices. Grant le contó que los niños que pierden a alguno de sus padres son increíblemente fuertes y pueden tener una infancia feliz y convertirse en adultos funcionales.

Si bien el duelo es un proceso que nadie puede controlar ni acelerar, sí existen creencias y acciones que ayudan a salir de la oscuridad. La pregunta central del libro es qué hacer después de que una desgracia llega a nuestra vida y de la cual nadie está exento.

Grant ha encontrado que todas las personas pueden volverse resilientes, aunque el libro no pretende ser un manual para enfrentar las adversidades. No ofrece respuestas universales porque no existen.

Sandberg ha tenido cuidado de no generalizar, enfatizando que muchos viven en circunstancias de las cuales es mucho más difícil recuperarse. “La discriminación, la enfermedad y la pobreza empeoran las tragedias. La adversidad no está distribuida de manera equitativa.

El libro aborda los estudios que la psicología ha hecho sobre la recuperación de una gran variedad de adversidades como las pérdidas, el rechazo, el divorcio, los accidentes, las enfermedades, el fracaso profesional y la decepción personal.

Es posible, afirman Sandberg y Grant, experimentar crecimiento postraumático y también crecimiento pretraumático, para volverse más fuertes al enfrentar lo que sea que la vida traiga.

En medio de su infinita tristeza, Sandberg no podía pensar en nadie más que en David para acompañarla, abrazarla y ayudarla a ser fuerte. Tuvo que entender que eso era imposible y que lo único que le quedaba era aceptar el plan B: Una vida sin él.

La fortaleza depende de la forma en que procesamos los eventos negativos. Martin Seligman describió tres obstáculos para la recuperación: 1. Personalizar (creer que lo que nos pasa es un castigo) 2. Omnipresencia (creer que un solo evento afectará todas las áreas de nuestra vida) 3. Permanencia (creer que los efectos del evento durarán para siempre). Si fuera una oración, sería la siguiente: “Es mi culpa que esto sea horrible. Toda mi vida es horrible. Siempre será horrible”.

La recuperación requiere de la narración opuesta, en la que la culpa no es de uno, no toda la vida es horrible después de una tragedia, porque hay algunas áreas que han quedado a salvo y el trauma no durará para siempre.

Cuando sufrimos sentimos que el tiempo se detiene y que jamás nos sentiremos mejor. Quizá deberíamos intentar cambiar el “siempre me sentiré así de mal” por un “a veces me siento muy mal”.

Es posible que aceptar que el sufrimiento es inevitable nos ayude a temerle menos y a enfrentarlo mejor. Ni la felicidad ni el sufrimiento duran para siempre.

 

 

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