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Fraude electoral


Publicado el 16 de Abril del 2018 1:39 p.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Por: Juan Bernardo Martínez Ventura

 

Del latín ‘fraus’ que significa ocultar y engañar, es de donde proviene el nombre de fraude. Electoral se refiere a todo lo relativo al proceso de elegir, en el caso que nos atiende en este momento, nos referimos a elegir gobernantes.

La frase “Fraude Electoral” señala el engaño resultante de cualquier parte del proceso electoral, haciendo del mismo proceso de poco valor certero o verídico, convirtiéndolo en un acto de burla popular, sencillamente no válido en esencia, pero el que de todos modos termina por ser aceptado. Tristemente a través de la historia se han vivido historias relativas en nuestro hermoso México. Podríamos iniciar en la capital del país, con las votaciones para electores parroquiales de 1812, en donde sólo hombres de sangre española mayores de edad con un “honesto modo de vivir”, fueron los votantes. Allí también quien compraba votos a cambio de regalos, y votantes que iban de parroquia en parroquia poniendo su voto. Y aun así, en su mayoría se benefició a electores simpatizantes de la insurgencia, por lo que el gobierno en turno suspendió esta primera jornada electoral. Se quitó el derecho de voto, restituyéndose en 1820. Desde entonces podríamos relatar cada elección que hubo en México, en todas ellas hubo fraude, corrupción, manipulación, compra de votos y en muchos casos entre las desacreditaciones mutuas, también hubo fatalidades sociales.

Inició entonces la transformación paulatina de proceso electoral. Fueron surgiendo los políticos especializados en sufragio, se consolidó a la prensa como el principal medio propagandístico político, y algunas veces había campañas políticas electoreras tratando de incidir la voluntad de los votantes. Madero fue el primero en hacer campaña nacional. También las leyes electorales se fueron modificando con el tiempo adecuándose a las condiciones sociales y a los movimientos internacionales, tales como la aceptación del voto femenino. Pero también se han arraigado viciadas prácticas que han restado veracidad y transparencia a los procesos electorales. Francisco Ignacio Madero González​​ (no Indalecio, como erróneamente se difundió por mucho tiempo), en 1910 se colocó como candidato antirreeleccionista, pero fue encarcelado junto con muchos de sus partidarios, y las elecciones resultaron a favor de Porfirio Díaz siendo su séptima reelección. Poco después se inició la revolución. Después en 1920, Venustiano Carranza, siendo presidente, intentó imponer como su sucesor, pero terminó asesinado por un general de Obregón. Luego en 1924, Obregón impuso a Plutarco Elías Calles, y ese evento generó la Rebelión Delahuertista y una terrible purga revolucionaria; Ya para la sucesión de 1928, habían sido asesinados por el gobierno dos candidatos de oposición a Obregón, quien a su vez fue asesinado por un cristero. Temiendo la dispersión política, Plutarco Elías Calles provocó en 1929 la creación del partido oficial, bajo la denominación de Partido Nacional Revolucionario, e inauguraron su primer fraude el mismo año de su fundación, llevando a la presidencia al candidato oficial, Pascual Ortiz Rubio, quien “oficialmente” derrotó al candidato de oposición José Vasconcelos. Después ese partido se llamó Partido de la Revolución Mexicana (1938) y ahora se llama Partido Revolucionario Institucional (desde 1946). Esta corta reseña inició con un fraude electoral contra Madero en 1910 y termina con el fraude electoral de 1929 contra Vasconcelos.

 

¡NI UN GRAMO DE DEMOCRACIA!

Desde 1900 hasta el año 2000 hubo 21 procesos electorales, y en todos ellos han existido eventualidades lamentables que no se acercan a la democracia, tales como  robo de urnas, movimientos armados, asesinatos políticos, distractores sociales, denuncias de fraudes, compra de votos, campañas engañosas, y muchas otras lamentaciones.

Y aunque el sufragio popular fue establecido en la Constitución de 1917, los procesos electorales han sido alimentados con todo pero NO con democracia, la cual en ése entonces era un sueño, un sueño en el que muchos  ciudadanos están dormidos. YO aseguro algo: Que la democracia del siglo pasado no estaba alimentada por los recursos que hoy en día tenemos. Cuando se postularon Madero y a Vasconcelos no tenían representación en el Congreso, ni gubernaturas, ni presidencias municipales, tampoco tenían recursos públicos para sus campañas políticas, ni podían manifestarse libremente. Los espacios democráticos estaban totalmente cerrados. Hoy en día hay Internet y la posibilidad de expresarte tanto como quieras, puedes crear tus medios de comunicación y asociarte con personas que entrañablemente desean lo mismo que tú: Un México libre, soberano, sin pobreza y con progreso continuo.

 

 

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