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“Guanguarlos” jugando al barón rojo tumba una avioneta


Publicado el 29 de Agosto del 2016 9:16 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por: Ernesto Leyva

 

Se iniciaban las clases en el año 1977 cuando iba al puro estilo mexicano más tarde que nunca, me tuve que echar las tortillas y unos kekis a la bolsa de la camisa para comérmelos en el camino si no llegaría tarde a la escuela. Voy a medio camino y me encuentro al “Guanguarlos” dentro de su casa queriéndose comer la sopa. “Guanguarlos” era un chavo a todo dar siempre andaba muy limpio ya que su abuelita lo cuidada mientras su mamá trabajaba para sacar el sustento de su hogar, traía su corte de tupe o como lo conocíamos vulgarmente corte de casco. Hoy tiene un parecido al corte de hongo, pero él tenía el pelo tan lacio que parecía paraguas, le gustaba mucho leer y se metía tanto a la historia que empezó a delirar como el niño que era, en su morral de cuero siempre traía un avioncito color rojo y un cochito de madera de color rosa de tamaño diminuto.

Se sabía toda la historia de la primera guerra mundial y nos platicaba mucho de ella. Era muy fantasioso que hablaba con su cochito de madera, tanto que llegamos a creer que tenía vida. Al cochito le decía cochi cuino y a su piloto del avión le decía el Barón rojo. Al llegar a la escuela lo primero que hace saca sus juguetes al mesabanco para que agarraran aire. Al llegar la hora de recreo nos contaba la historia de la primera guerra mundial con tanta precisión que hasta oía los bombazos de la artillería pesada Alemana y de los aliados. Nos comentaba que algún día el pilotearía su avión y le pondría el símbolo del Barón rojo su héroe favorito, ya que le fascinaba la aviación yo siempre le creí ya que siempre estaba en los cielos. Como siempre hay un judas en las historias en esta le toco  al “Empanadas” un morro enojón  y amargado porque en su casa lo mandaban a vender empanadas y le daba vergüenza, este burlesco le dice a ver préstame tu avioncito, vamos a ver si vuela le arrebato el avioncito y lo aventó chocándolo con la pared destrozándolo, causándole un gran dolor al “Guanguarlos”. Calmate “Empanadas” deja al “Guanguarlos”, él no tiene la culpa que seas un panadero, al oír eso de volada me cantó un tiro, y bien me acuerdo lo que me dijo: te voy a meter una friega por metiche a ti y a este mentiroso ¿qué va a ser el barón rojo?. El “Empanadas” ya estaba viejo era de esos morros burros que se iban resagando en la escuela tenía como dieciocho años y apena estaba en tercero, nosotros apena en segundo, ya tenía más bigotes que pelos en la chompeta. Me puse en guardia, me tiro un volado yo le esquive al agacharme y al levantarme le suelto un trompón que para qué les cuento. En eso pasó un morro con una campana en la mano era un cencerro con eso daban el toque de salida y la hora del recreo, ¡me salvo la campana!, todos los plebes gritaron, ¡hasta que  te quitaron lo abusón “Empanadas”!.

 La verdad fue un golpe de suerte hasta la fecha el “Empanadas” cada vez que me mira me canta un tiro  no se le olvida.

Al llegar al salón la maestra nos tiene una sorpresa, nos presentó al nuevo profe de física, y nos dijo muchachos es hora de ejercitarse y a desempolvar esas piernas tengan este balón y cuídenlo muy bien ya que no hay otro. Todo salimos corriendo, menos uno, el “Huarache veloz”, ¿qué tienes “Huarache”? le comenta la “Birria”, mi “Birria” tu sabes que no uso tenis; uso puros huaraches y no puedo jugar al fut, no le hagas todo el tiempo has jugado así , vente te voy a presta mis tenis; En cuanto se desabrochó un tenis la “Birria” salió un olorcito que para qué les cuento, el “Huarache veloz”, le comenta, déjalo así mi “Birria” probaré con mis huaraches, ¡es todo!, dice la “Birria” en señal de victoria, iban llegando la “Birria” y el “Huarache” cuando el profe les avienta el balón arrastradito para que el “Huarache” le pegara con fuerza, en cuanto lo tocó trono el balón y se hizo añicos, lo que pasa que el “Huarache” ponchó el balón con el alambre que traía en la suela dejándonos sin balón.

No hay problema vamos hacer ejercicios, dijo el profe; nos alineo y empezamos a jugar. A ver a que jugamos dice el profe, a la primera guerra mundial dice el “Guanguarlos”, ya vas a empezare dice la “Empanada”. Sí y ahí viene uno, agárrense que le voy a disparar”; Guanguarlos” empezó a disparar con su arma de palo de escoba que es lo que traía en sus manos, y de repente vimos a la avioneta que iba descendiendo, ayúdenme empiecen a dispara, todos empezamos a disparar según nosotros con nuestras armas de palo haciendo el sonido de los disparos con la boca. Cuando de repente le sale humo a la avioneta y se va de pique. Todos nos quedamos asombrados pero más la “Empanada”  ya que era el que menos creía y gritó a los cuatro vientos ¡lo tumbamos!, ¡lo tumbamos!. No sé si fue casualidad pero la avioneta si se cayó se oyó rumores que ya venía descompuesta y que pertenecía a algo obscuro ya que se encontraron dólares en donde cayó cerca del Humaya del sur. El “Empanadas” llegó con nosotros nos pidió disculpas y arreglo el avioncito, al salir de la clase “Guanguarlos” va flotando de alegría con su avioncito rojo. Todo salió feliz pero al otro día “Guanguarlos” nos enseño su avioncito todo roto, lo que pasa es que el “Empanadas” lo pegó con chicle ya que todavía no se inventaban la kolaloca o por lo menos no la conocía. Agarré el balón todo roto y me lo puse de cachucha como todo soldado para ir a la guerra.

 

 

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