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Happy End-


Publicado el 5 de Noviembre del 2018 10:12 a.m. OPINIÓNCosas de Mujeres - Por: Liliana Arango



Por: Liliana Arango

Michael Haneke acostumbra hacer oscuros y despiadados retratos de personajes e historias que horrorizan y conmueven. Aclamado por la crítica, merecedor de premios internacionales, presentó en 2017 su última película, Happy End, recién estrenada en México: la historia de una familia francesa tan acaudalada como problemática y disfuncional, inmersa en una telaraña de toxicidad que en momentos parece exagerada. Es posible pensar que Haneke desea escandalizar (como en su momento Von Trier) por el gusto de hacerlo pero al observar su obra completa, está claro que su mirada es el equivalente del hiperrealismo. Solo amplifica lo que es y se vuelve verosímil aunque parezca monstruoso porque lo inhumano existe.

Hay dos aspectos destacados en la película: una crítica a una familia pequeño burguesa insensible a cualquier cosa más allá de sus propios intereses. Las minorías cada vez más presentes en Europa, se presentan como personas que solo existen para servir. Una pareja de árabes atiende a la familia en su casa de playa en Calais, un accidente de trabajo ocasionado por la constructora, propiedad de la familia, revela la falta de humanidad, ética y mínima sensibilidad frente al dolor de los otros. Una niña mordida por el perro es ejemplo de lo mismo. Los otros, de otro origen étnico, nacional y de clase, son irrelevantes.

El otro punto focal es el retrato de varias generaciones de la familia Laurent. El abuelo y patriarca de la familia está viejo y cansado de la vida. Después de la muerte de su mujer nada le importa, está enfermo y se da cuenta de la falta de amor que atraviesa a todos, que simulan ser una familia cuando solo están unidos por el interés económico y por conservar el lugar privilegiado que han heredado. Anne, la hija, se encarga de la constructora con la “ayuda” de un hijo inútil, discapacitado por la sobreprotección y por el privilegio. Thomas, el hermano de Anne, está divorciado y casado por segunda vez con una mujer más joven. Tiene una hija de su primer matrimonio, Eve de 13 años, y un bebé de meses con su segunda esposa. Eve es un de los personajes más interesantes y encargada de transmitir algunos de los mensajes centrales. Eve y su abuelo comparten la claridad sobre el sinsentido que puede ser la vida y sobre cómo terminar con ella puede ser el único camino digno. Hay una veta asesina y suicida que se hace presente y que tiene que ver con una madre deprimida, el abandono emocional, el divorcio, la enfermedad crónica y el nihilismo como una respuesta más humana frente a la frivolidad de la riqueza y frente al desamor.

Un grupo de franceses acaudalados, blancos, sofisticados y elegantemente vestidos, contrastados todo el tiempo con la presencia irrelevante de las minorías pobres. Unos ricos que son muy infelices porque tienen vidas falsas, atravesadas todas por la soledad.

Es posible que la película no sea grandiosa, pero sí muy elocuente.

 

 

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