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La Guitarra aparecida.


Publicado el 1 de Julio del 2017 10:09 a.m. OPINIÓNAndanzas



Hace tiempo como el 2015, un joven delgado pelo chino al que por cariño le decíamos el “Flash” y no precisamente porque volara corriendo si no por parecerse al caballero de la triste figura su nombre era de “Piter” (Peter en inglés) ya ven como las mamás modernas van poniéndoles nombres raros a sus cachorros sin saber siquiera pronunciarlos. Un día domingo al acudir a una reunión en donde se juntan jóvenes con mucho talento y hablan de la palabra del Señor, se quedó admirado como tocaba un chavo su lira, quedó tan impresionado, que juró que algún día tocaría como él y trabajaría duro para ello. Pasaron los días y claro no había aprendido nada ya que no contaba con una guitarra, ya un poco triste se fue a su cuarto y solo se puso a orar y pedirle al Altísimo que le concediera el milagro de darle una guitarra, así lo hacía noche tras noche hasta que en una mañana, vio a unos niños jugando al beisbol con una guitarra, y a este se le prendió el foco y fingió demencia y echó mentiras, se les acercó a los niños y le dijo: "Hey esa guitarra es mía ¿qué hacen con ella?", los niños inocentes al oír eso se asustaron y no les quedó más remedio que dársela. Piter cogió la guitarra y miró hacia el cielo exclamando y con la pechuga abierta dijo: gracias señor por enviarme esta guitarra y con lagrima gorda en los ojos agarró camino hacia su casa y se puso a repararla, pero antes al modo se tomó una selfie con la lira para tomarla después otra para un antes  y un después ya ven como son ahora los plebes. Era una guitarra multicolor no sabía si era verde, roja,  amarilla el chiste que parecía una bandera de los famosos gays. Ya reparada se dio el lujo de aprender a tocar, la lira sonaba  a todo dar todo iba por buen camino, hasta que al Piter el sol le brilló y el tiempo de la mala suerte ya se había ido, todo le iba bien hasta que tuvo unos ahorritos, pero aplicó lo del marido malagradecido, después que su viejona le aguantó hambres y todo al agarrar dinero lo primero que hace es cambiar de vieja, lo mismo le pasó a la guitarra, se compró otra nueva y la guitarra aparecida la regaló a un familiar y este como no le importaba la arrojó al patio abandonándola completamente, soportando lluvia, truenos y lo que cayera ya que estaba más desprotegida que un vagabundo en el Centro. Piter jamás se volvió a acordar de su lira de su guitarra de la diversidad de multicolores, su familiar la tiro a la calle y se la encontró un niño mismo que la uso para jugar beisbol, la historia se repitió, al dar el primer batazo, Piter se dio cuenta y la recogió, miro al cielo y pidió perdón por lo que le hizo a su guitarra, cayó un llovidón como que el de las alturas lloró de alegría porque su oveja había regresado a su redil y que valoró su hermoso regalo.

 

 

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