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La historia del sinaloense que pitará en Rusia (1)


Publicado el 18 de Junio del 2018 9:16 a.m. DEPORTESLOCAL



César Arturo Ramos camino a la Copa Mundial de Futbol en Rusia

(Primera parte)

 

NN Noticias / Miguel Alonso Rivera

Para sus amigos no era nada nuevo que César Arturo actuara de esa manera: nadie podía superar sus ingeniosas travesuras y su capacidad para meterse en problemas. Era duro, irreverente, amante del relajo, un rebelde sin causa que no tenía ninguna intención de tomarse nada en serio. “Pintearse” era algo de todos los días. Le gustaba salirse de la escuela para recorrer las calles en busca de aventuras. Cuando estaba en el salón se la pasaba platicando, molestando a los demás, sin permitir que nadie pudiera expresar ningún tema y sin dejar siquiera al maestro dar la clase. Por eso, a nadie le sorprendió cuando una mañana quemó la mochila de un compañero de bachillerato.

Échenla para acá- dijo al grupo de incorregibles, le prendió fuego a la mochila y luego la aventó al techo en un lanzamiento digno de un atleta olímpico.  Más tarde, la puerta se abrió y allí estaba el prefecto que se había dado cuenta de todo. Tenía en su rostro un gesto, mezcla de enfado y preocupación. -Tienes que hacer algo con tu vida- le dijo con firmeza.

El prefecto del COBAES 26, Alberto Silva Zazueta, silbante de ligas locales al que todavía le apodan “El Greñas”, le sugirió buscar un rumbo y le dio las reglas del futbol. - Tú no puedes estar manejando tu energía de esa forma- le advirtió mirándolo directo a sus ojos cargados de insomnio y hambrientos de acción. El semblante de César Arturo revelaba que había captado el mensaje. Probablemente su ímpetu lo hubiera perdido en la inmensidad, arrastrado por esa clase de comportamientos impredecibles, pero su buena fortuna puso las reglas del futbol en sus manos y de pronto ya estaba convertido en árbitro.

De niño jugaba béisbol pero así fue como el arbitraje se convirtió en su forma de vida cuando tenía 17 años. En preparatoria tenía problemas de disciplina y fue la manera de buscar el horizonte en un entorno oscuro. Preparación, charlas y entrenamiento físico, andar bien vestido, presentable, con una imagen impecable, porque el árbitro es liderazgo antes que todo, fue la raíz donde nació su gusto por ser silbante. La cancha le dio sentido a su vida y con el bachillerato terminado, el arbitraje lo convirtió en la máxima autoridad en ligas locales, campeonatos estatales, nacionales y juveniles. Fue cuando comprendió que, parafraseando a Dostoyevski, el secreto de la existencia humana no solo está en vivir, sino también en saber para qué se vive.

Mami, aquí no puedo hacer más, lo que he logrado aquí hasta ahí me voy a quedar, necesito irme y quiero que me apoyes, le dijo a su progenitora un día. -Bueno, te apoyo, pero quiero que me hagas una carrera, le respondió enérgicamente su mamá.

En 2006 egresó como Licenciado en Periodismo de la Universidad del Valle de Cuernavaca (UNIVAC) y le llevó el título a su mamá. “Me trajo el título y aquí lo tengo en la casa. Dios me lo proteja de los riesgos que conlleva ser árbitro y periodista”, recuerda emocionada. Hoy su hijo también le dio dos nietas a las que ella les dice “hermosísimos luceros” y va por el niño.

La carrera de periodismo le gustó por su afición deportiva y sobre la posibilidad de incursionar algún día en la crónica deportiva responde: “Nunca digas de esta agua no beberé”. No ha podido ejercer por sus múltiples compromisos deportivos, su intensa agenda de seminarios, cursos de preparación, entrenamientos y partidos en diferentes partes del mundo. “Desde niño seguía el béisbol, el futbol, las estadísticas, coleccionaba estampas, veía los partidos y los programas deportivos, recordaba pasajes anecdóticos. Quería estar inmerso en el deporte en cualquier faceta, pero la vida me llevó a otros menesteres”, expresó.

 

UN NIÑO APODADO “LA AMENAZA”

Hay niños que son grandes desde que nacen: César Arturo Ramos Palazuelos nació Sagitario, el jugador del zodíaco, el jueves 15 de diciembre de 1983 bajo las constelaciones del cielo azul de Culiacán Rosales, Sinaloa. Vino al mundo rebelde, como ese brioso corcel mitad hombre lanzando flechas de fuego sin un blanco fijo. A los tres años de edad unos tíos le apodaron por obvias razones “La Amenaza” e incluso le regalaron una bota de navidad con ese apodo.

Fue el único hijo de Margarita Palazuelos, abogada que trabajó en el Poder Judicial de Sinaloa 43 años, de 1967 a 2010. Fue secretaria de la sala civil del Supremo Tribunal de Justicia. Tiene dos hermanos por parte de su padre, el abogado Jesús Ernesto Ramos Valenzuela, quien tiene su despacho por Carrasco y Madero. Miembro del Colegio de Abogados Eustaquio Buelna y ex director de la Escuela Libre de Derecho.

César Arturo fue un niño travieso, un adolescente rebelde y un joven apasionado e inteligente cuyo camino encontró en el futbol un sentido de vida que lo transformó de tal manera que será el único árbitro central mexicano, uno de los 36 silbantes titulares, en la XXI Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Asociación) que se celebrará en Rusia del 14 de junio al 15 de julio de 2018.

La educación que recibió de su madre, el cariño de su familia, la gran convivencia con sus primos Palazuelos y la generosidad del destino le permitieron superar su rebeldía para desarrollar una extraordinaria carrera como árbitro.

 

 

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