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La profecía


Publicado el 6 de Febrero del 2018 9:11 a.m. OPINIÓNDe Corazón Dorado - Por: Javier Llausas



Por: Javier Llausás

 

“Vamos a ir al beisbol”, me dijo mi papá por primera vez hace 23 años en octubre de 1995.  La semana era joven y todavía quedaban dos días para el juego, sin embargo los nervios se apoderaron de mí cuando mi padre llegó con una bolsa de Tomateros y sacó una casaca y pantalón blanco de juego. Mi inocencia de niño me decía que al recibir tremendo regalo jugaría en el equipo el día que fuera al estadio con mi papá.

Llegándose el día al entrar al estadio yo descubrí que era normal que los niños fueran al beisbol vestidos de peloteritos y mi papá supo que tenía un hijo en casa con la autoestima lo suficientemente alta para pensar que a sus seis años podía jugar con los Tomateros de Culiacán, dando así comienzo a una linda afición que dura hasta hoy.

Tiempo después, aprovechándose del paro tan largo que hay de temporada beisbolera en Culiacán, el futbol llegaría a mi vida y entre la selección Mexicana, águilas de la UAS, Rayos del Necaxa y el Manchester United sembrarían un amor que llegó tiempo después Dorados de Sinaloa a cosecharlo de manera incondicional. 

Entre el futbol y el beisbol existe una simbiosis en Culiacán que surgió de la manera más curiosa y desde el primer partido de Dorados en la ciudad. Si bien la afición del Gran Pez tiene peculiaridades que no tiene la del beisbol y viceversa, la mayor parte de la Familia Dorada forma parte de la llamada “Nación Guinda” apoyando a ambos equipos que luchan por traer alegrías deportivas a la ciudad.

El pasado domingo Tomateros se coronó y junto a su onceava estrella trajo a relucir de nueva cuenta “la profecía deportiva de Culiacán”, que consiste en que cada campeonato guinda desde la existencia Dorada ha traído el ascenso del Pez a primera división, o lo que es lo mismo: Cuando somos campeones en el beisbol, Dorados asciende.

Es muy curioso, porque si bien desde el vertiginoso nacimiento de Dorados hace 14 años ninguna institución deportiva ha llegado a tantas finales y ganado campeonatos, pero ha sido justo cuando ganan los Tomateros en el 2004 y 2015 que el Gran Pez logra el título exacto que lo lleva a la élite del futbol en México.

Culiacán necesita alegrías aunque sean en el plano deportivo y necesita que esos triunfos vengan acompañados de ejemplos e historias de personajes íntegros para que nuestros niños y jóvenes tengan mejores modelos a seguir.

¡Felicidades a nuestros Tomateros de Culiacán!, quienes compartimos el amor al deporte y traemos al pez en el corazón, sonreímos entre nosotros de manera pícara cuando ustedes levantaron ese trofeo.

¡Te toca Dorados!

 

 

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