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La vida perfecta en Agrestic


Publicado el 11 de Junio del 2018 1 p.m. OPINIÓNKATHEDRA - Por: Joaquín Berruecos



Por: Joaquín Berruecos

 

Por dondequiera que uno vaya en los Estados Unidos, se encontrará con miles y miles de monótonas casas todas iguales. Son como pequeñas cajas que parecen copias exactas a las que podemos ver, si se sintoniza Netflix, en la interesante producción denominada “Weeds”.

En la colonia Agrestic comienzan las aventuras de esta serie, es el barrio de la ilusión donde todo se percibe ordenado, limpio y organizado. Pero en cuanto se comienzan a vislumbrar las historias escondidas de sus pobladores, surge otra realidad que parece tener ciertas coincidencias con buena parte del comportamiento comunitario de la sociedad americana.

En cada una de las presentaciones de las 3 primeras temporadas de la serie, podemos apreciar una especie de montaje en ballet donde los miembros de la colonia, todos iguales, se mueven mecánicamente por las calles. Se trata de una coreografía sincronizada con el ritmo, la música y la letra de la canción “Little Boxes” de Malvina Reynolds.

Pequeñas cajas en la ladera, 
Cajitas hechas de ticky tacky
Pequeñas cajas en la ladera, 
Cajitas todas iguales, 
Hay una verde y una rosa 
Y una azul y una amarilla 
Y todos ellas están hechas de ticky tacky
Y todas se ven igual… 


Y la gente en las cajas 
Todos fueron a la universidad 
Donde fueron puestos en cajas 
Y salieron todos iguales. 
Hay médicos y abogados, 
Y ejecutivos de empresas. 
Y todos ellos están hechos de ticky tacky
Y todos se ven igual. 

Y todos ellos juegan en el campo de golf 
Y beben su martini seco 
Y todos ellos tienen hijos bonitos
Y los niños van a la escuela, 
Y los niños van al campamentos de verano 
Y luego a la universidad 
Donde se les pone en cajas 
Y salen todos iguales. 


Durante una gira que realizamos por California con nuestro grupo musical “La Peña Móvil”, nos hicimos amigos de un  famoso fotógrafo, escritor, poeta y activista chileno llamado Alejandro Stuart. Sabíamos de él porque sus imágenes estaban presentes en varios de los discos de los mejores folkloristas latinoamericanos, además él nos hizo el honor de producirnos un estupendo estudio fotográfico.

Al terminar un concierto en “La Peña de Berkeley”, Stuart nos presentó a una hermosa señora que él había fotografiado con frecuencia, y ese día, para nuestra gran fortuna, estaba entre los asistentes; desde ese momento y hasta que murió unos 5 años después, se convirtió en una querida amiga.

Malvina Reynolds fue una activista norteamericana muy reconocida por su dedicación para apoyar las más apremiantes causas de los pobres, por ser una gran compositora y una cantante popular.

Cuando en los años 70 el cantor y compositor Víctor Jara conoció su obra, se propuso transculturizar su más famosa canción. Decidió adaptarla a la realidad de su Chile natal, y fue así como en aquellos años se comenzó a escuchar por todos lados la famosa pieza: “Las casitas del barrio alto” 

 

En la portada de la última re/edición discográfica de su canción, Malvina le escribe a Víctor:

“Te agradezco por haber impregnado mi obra de un mejor tono de crítica y denuncia”, es evidente que en la versión 

de Víctor se conservó el incisivo sentido irónico de la canción.

 Víctor Jara dirigió su crítica hacia la clase más acomodada y dominante de Chile, un poderoso núcleo social donde se estaba gestando la sedición.

Para evitar la llegada del Doctor Salvador Allende a la Presidencia de la República, el 25 de octubre de 1970 fue asesinado el general René Schneider Chereau. Los criminales, apoyados desde los Estados Unidos, querían evitar la sesión del Congreso en donde se aprobaría la instauración del socialismo por la vía pacífica en Chile.

Siendo comandante del ejército, Schneider había hecho evidente su lealtad a la democracia y por eso debía de ser  eliminado; Víctor se refiere a este crimen en las últimas estrofas de la canción.

En Chile se estaba inaugurando el “cacerolismo”, donde los ricos “tomaban la calle”  y golpeaban sus cucharas frenéticamente contra sus finas baterías de cocina. Exigían alimento ¡cómo si en verdad lo necesitaran! Eran la punta de lanza de una clase social decidida a terminar con ese histórico proyecto social tan importante para Latinoamérica. Como bien se sabe ahora, esas conspiraciones ayudaron a provocar la gran tragedia que se inició en Santiago con el criminal golpe de estado militar del 11 de septiembre de 1973...miles de chilenos, entre los que se encontraba Víctor Jara, fueron asesinados. 

 

Las casitas del barrio alto

con rejas y antejardín,

una preciosa entrada de autos

esperando un Peugeot.

Hay rosadas, verdecitas,

blanquitas y celestitas,

las casitas del barrio alto

todas hechas con recipol.

 

Y las gentes de las casitas

se sonríen y se visitan.

Van juntitos al supermarket

y todos tienen un televisor.

Hay dentistas, comerciantes,

latifundistas y traficantes,

abogados y rentistas

y todos visten polycron.

 

Juegan bridge, toman martini-dry

y los niños son rubiecitos

y con otros rubiecitos

van juntitos al colegio high!

 

Y el hijito de su papi

luego va a la universidad

comenzando su problemática

y la intríngulis social.

Fuma pitillos en Austin mini,

juega con bombas y con política,

asesina generales,

y es un gángster de la sedición.

 

Hoy, a más de medio siglo de distancia, resuena de nuevo la alegre voz de Malvina Reynolds en lo que yo considero es un gran homenaje que le hace Jenji Leslie Kohan, la creadora de la obra “Weeds”.

 

Al inicio de los capítulos, se escucha como “Little Boxes” acompaña a los pobladores de Agrestic durante su rutinario andar, todos aparecen muy limpios, atléticos, puntuales y simétricos.

La misma Malvina, Elvis Costello, Engelbert Humperdinck, Jenny Lewys, Angelique Kidjo, Donovan, Joan Baez, Pete Seeger, entre otra veintena de grandes artistas, interpretan a su manera lacanción de Malvina, es un maravilloso muestrario de voces y ritmos, folk, rap, reggae, dance, vals, pop, gospel y hasta mariachi.

La serie nos regala en cada episodio un nuevo estilo musical, todos magníficamente interpretados. Es una  increíble colección alegórica y artística,  que sirve para reafirmar la aguda crítica visual que nos describe el pulcro amanecer de una sociedad mecanizada, conformista y enajenada.

 

¿Cuántos Agrestics habrán comenzado a proliferar por nuestro país?

 

www.kathedra.com

 

 

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