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“Las ardillas exploradoras”


Publicado el 5 de Septiembre del 2016 10:15 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por Ernesto Leyva

Era un  maravilloso domingo del 1979, que hasta a la escoba le dabas los buenos días, después de haberme desayunado dos huevos estrellados con dos tortillas doradas en aceite, me estaba tomando mi café negro, cuando de repente se oye un tumulto de gente, asustándome ya que   todos hablaban  al mismo tiempo, provocando un ruidajo que hasta los asientos del café se me fueron por las narices. Era el "Moco" y unos morros vestidos de una forma muy similar traían un shorcito, con una camisa de vestir y una corbata que parecía me estaban sacando la lengua.

Firmes, ¡ya! dio la voz de mando el "Moco". Todos los morros se quedaron más quietos que unos  policías a la hora de que les dicen que hay una bronca. Con una señal secreta el "Moco" mueve una ceja y todos los morros rompen fila. Al quedarnos solos le pregunto que de qué la hacía y me contesta que había reunido un grupo de morros para explorar montes y bosques, yo sabía que la "Birria" y él le hacían al explorador y cuando salían traían cuanta cosa del monte. Una vez se refinaron una lagartija y una cascabel. Que según ellos era para remedio. A mí me daba asco todo eso, pero para que no se sintieran una vez probé unas aguamas que hasta la fecha traigo la lengua partida y  escaldada de lo agria que estaba. La "Birria" y el "Moco" salían seguido para el monte y lo conocían como la palma de sus manos. Hablaban mucho de una casita blanca y el cerro pelón.

Mañana exploraré el cerro pelón junto a mis Ardillas Exploradoras me comentó el "Moco". Ponte abusado, te aconsejo que lleves a la "Birria" ya que esta conoce perfectamente toda esta zona, ya que se la lleva en la pura vagancia. Tengo todo preparado mañana saldremos temprano.

Pues como al tiempo es lo único que el ser humano no le puede pedir permiso y terminamos haciéndole los mandados, se oye el canto del gallo giro anunciando el nuevo día. Me asomo por la ventana y veo a todos los morros con mochila al hombro y sale el "Moco" con un sombrerito  bien chistoso, es la señal que es el mandón y que nomás sus chicharrones truenan. Ya todos bien reunidos marchan  a la gran empresa. Entraron al monte el "Moco" con un barrote en mano tan grande como el que traía Moisés (personaje bíblico), que había visto en una película que ponen en Semana Santa.

Me fui a mi casa estaba viendo Cepillin pues ya eran casi las cuatro de la tarde, de repente se oyen muchas voces ya no me espanté porque imaginé que eran las Ardillas del "Moco". Al asomarme por la ventana me di gran sorpresa porque era señoras que estaban reunidas afuera de mi cantón, aplique el periodismo puro y salí a mitotear. Eran las mamás de las Ardillas que estaban preocupadas por que no llegaban los muchachos  y no habían comido. De volada una señora gordita y chaparra que era más fácil brincarla que darle la vuelta me pregunta con mirada amenazadora: oyes muchacho ¿no han regresado los plebes? No, le contesto si habla de las Ardillas no han regresado. En eso llega la "Birria" y al ver el bulto de gente pregunta ¿quién se murió?, nada, le contesté lo que pasa que el "Moco" se extravió y las señoras ya se están calentando. Este "Moco" nos engañó nos dijo que sabía explorar ¡hasta nos enseñó cartilla! comentó una señora con los ojos abogotados con  ganas de llorar. ¡Calmadas! dice la "Birria" yo iré a buscarlo sé el camino. Acompáñame ocupo un ayudante; me persigne y nos fuimos a la búsqueda. Al llegar al monte la "Birria" tenía un burro amarrado lo soltó y nos montamos en él, al ir caminando nos dimos cuenta que había unas pisadas muy bien marcadas y la seguimos, de volada nos dimos cuenta que arriba de nuestras pisadas habían otras nuevas, entonces la "Birria" se bajó y empezó a oler la tierra, están frescas, la agarró, esta suavecita, huele... huele... ¿a qué huele?, ¡Epa "Birria" te quemaste! es desecho del burro, estamos dando vueltas en el mismo lugar, en eso una luz celestial ilumina a la delgada y esquelética figura del gran "Birria". Quedémonos aquí  sincho aquí van a llegar.

Desmontamos del burro y esperamos un ratito. En eso se escucha una sonada de narices, ahí viene grita la "Birria" ahí guacho al "Moco" y sus Ardillas exploradoras. ¿Cómo nos encontraron?, preguntó el "Moco", pues nomas estabas dando vueltas y vueltas en el mismo lugar, con razón me sentía bien mareado como si me acabara de bajar de las sillitas voladoras. ¡Y de aquí los estamos viendo!, grito una señora, volteamos y se miraban las casas del Humaya, lo que pasa que nunca se alejaron de la colonia siempre estuvieron cerca, las señoras les preguntaron a los vecinos y al darles características del "Moco" de volada dieron con él. Cada una de las señoras agarró a su ardilla de la oreja y al "Moco" le recordaron todo el  diez de mayo para el resto de su vida. El "Moco" empezó a llorar de una manera conmovedora que si lo hubiera visto el Dr. Rodelo le da su batichoco. ¡no te agüites! le dijo la "Birria" montémonos en el burro y vámonos a cerro pelón llegamos al cerro lo escalamos y el "Moco" con un plumón negro pintó a la Virgen Morena en señal de agradecimiento de que llegamos con bien, hoy la Virgen la hacen gigante y es una tradición rendirle homenaje en su santo. Agarramos al burro y este haciendo jijayyy, jijayyy nos regresamos a nuestros dominios a nuestra tierra humayense, el "Moco" llegó lavando toda su ropa quién sabe por qué, la "Birria" se disparó un "titán" de mandarina y nos fuimos de pata de perro a las canchas a jugar. Fue una gran aventura con mis hermanos estos hombres de color como les dicen ahora, en mis tiempos le decíamos los tizones o los monitos de lodo, lástima que hoy no estuvo el "chapopote".

 

 

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