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Las letras chiquitas


Publicado el 28 de Septiembre del 2015 11:26 a.m. OPINIÓNISTAR MEZA



Una vez me contaron la anécdota de una persona que perdió su trabajo  por no leer todo el contrato, pues en las famosas “letras chiquitas” había una clausula que señalaba que su horario laboral podía ser amovible en cualquier momento y en caso de requerirlo se le solicitaría se trasladara a otra ciudad a vivir, de manera que cuando se le hizo la solicitud de mudarse, está no tuvo más remedio que dejar el empleo; todo por las letras chiquitas que muchas veces ignoramos y que contienen información relevante que da contexto a la interpretación de la realidad.

Con este ejemplo me quiero adentrar al tema de la verdad en contratos y en encuestas como es el actual caso de las electorales, pues si bien las estadísticas pueden ser precisas, creíbles y confiables como son las ciencias exactas. Sin embargo, se pueden crear percepciones compartidas por la ciudadanía que no reflejan la realidad en el modo cómo se comunican los resultados a quienes no somos expertos, sobredimensionando algunos aspectos de los hallazgos o minimizando otros.

Actualmente se ha mencionado bastante que se están creando en la ciudadanía apreciaciones que derivan ilusiones electorales que impactan la interpretación de la realidad y pueden formar condiciones de apoyo o rechazo a ciertos candidatos. Es una cuestión psicológica querer estar conectados con los posibles ganadores y no con los perdedores y en este sentido con proporcionar la información de quién va a la cabeza, se incita a los ciudadanos a tomar una decisión y elegir como su favorito a quién se señale se encuentra en la delantera.

Por tanto, se puede reflexionar la idea de que si se quiere poner una encuesta al servicio de un candidato para generarle ventajas, se le podrá dar "una ayudadita" desde el diseño del cuestionario, como se dice que se ha estado ayudando al reconocido empresario Jesús Vizcarra, quien perdió simpatía de la sociedad al haberse alejado del ambiente político tras su anterior derrota en el 2010 y que ahora ha vuelto a resurgir en la boca social a gracia de este método publicitario.

En la actualidad se ha sobredimensionado el valor de las encuestas y el electorado las considera oráculo electoral, o la representación de una profecía política, por lo que se convierte en una necesidad el concientizar a la sociedad de que los resultados de ciertas encuestas no representan una adivinación del futuro, sino que en realidad son un simple análisis político del presente y por tanto no representa el resultado futuro.

Hay un dicho muy conocido que dice " nos están dando atole con el dedo", y se refiere a la  distracción que se realiza mediante la presentación de argumentos desatinados para que no se conozca la realidad de las cosas y en este sentido las encuestas señalan qué políticos son los más "rentables", y el indicador es: por ser el más conocido, sin embargo, cabe preguntarse si ¿realmente es importante que se muestra a la delantera al más conocido?, porque una cuestión es que el aspirante sea rentable para el partido político que representa, sin embargo,  realmente ¿es bueno para mí?, ¿te convence a ti?, que somos ciudadanos y que vivimos a expensas de sus decisiones.

Porque no es lo mismo decir que el 50% del electorado prefiere a un candidato a gobernador o presidente municipal o diputado local y esa cifra incluya la opinión aplicada estadísticamente con la total representatividad, que aplicar un sondeo que sólo representan el 50% de los que sí contestaron las preguntas manifestando un nombre de candidato, pero excluyendo quizá a un 15% de quienes dijeron no tener aún definido su preferido, otro 15% conformado por quienes no quisieron contestar la encuesta, otro 10% por quienes dijeron que de plano desconocen quiénes son los candidatos de cada partido y quizá un 10% que manifiestan que emitirán un voto nulo.

Por eso es importante leer “las letras chiquitas” o bien considerar y analizar todos los aspectos de las dichosas encuestas, pues si sumamos los números hipotéticos,  podríamos concluir que las cifras que se dan solo representan a un 30% de la población aproximadamente, con lo cual, ese 50% de intención a favor de un candidato en realidad se reduce a 15% efectivo y el 30% de la intención de voto que se adjudica al segundo en preferencias, viene representando el 9% absoluto, lo cual hace evidente que la diferencia entre ambos, simplemente es un 6% como números absolutos.

Por tanto un factor muy importante que se debe de tomar en cuenta de cara a un proceso electoral es si el candidato por el que se votará es alguien capaz, competente y con buen historial de hechos, con una trayectoria política que le respalde, con valores infundados de familia, alguien que brinde más seguridad de cuidar correctamente de los recursos públicos y que no tenga sospechas de enriquecimiento ilícito, que no use a las instituciones para exponer mayor poder o capital humano y no necesariamente elegir al candidato más sonado, al que sea "EL MÁS CONOCIDO". Te invitó a tener conciencia y elegir a alguien que su interés es el mismo que el tuyo y el mío, servir a la sociedad y no el servirse de ella, te invito a leer “las letras chiquitas”.

 

 

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