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Los escorpiones no cambian


Publicado el 4 de Abril del 2017 10:09 a.m. OPINIÓNBenjamín Gómez Mora



Por Benjamín Mora Gómez 

Hubo un rana que le creyó a un escorpión de que no le enterraría su aguijón si ella accedía a cruzarlo a la otra orilla de un caudaloso río pues de hacerlo ambos morirían. Al llegar a la mitad del río, la rana sintió cómo un gran dolor la invadía toda y la vida se le escapaba pues el escorpión la había enterrado su ponzoña. Sin comprender tal proceder, la rana preguntó al escorpión el porqué de su actuar que a ambos mataría y éste le respondió: “No he podido evitarlo. No puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme.

En días recientes supimos de las acusaciones infundadas de Andrés Manuel López Obrador en contra del Ejército Mexicano por supuestas violaciones a los derechos humanos y muertes de varias personas, incluidos menores de edad y, entre todos, de los normalistas de Ayotzinapa. Meses de comportarse “bien” se acabaron para el presidente y dueño de Morena.

Bien ha exigido el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong: “que –López Obrador- salga de su zona de confort y asuma sus declaraciones con responsabilidad y si tiene pruebas, que vaya al Ministerio Público y las señale”.

El silencio del acusador tiene sabor de sepulcro, y no por su prolongado silencio sino por el cadalso que él mismo se ha impuesto.

Lo exigencia del secretario de Gobernación no es cosa menor pues nos enfrenta a una de las mentiras más perversas y envilecidas: LA CALUMNIA. Y desde la calumnia, este suspirante sempiterno a la Presidencia de la República se atreve a atentar en contra de una de las pocas instituciones públicas bien acreditadas en el pueblo mexicano. ¿O qué, ahora AMLO niega su estrechísima relación con el expresidente de Iguala, José Luis Abarca, y el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, responsables de las desapariciones de estudiantes en Ayotzinapa?

La esencia del Peje lo condena. No logra escapar a su naturaleza mitómana y vulgar; hoy es capaz de disfrazarse -mentira al fin- para parecer ser el líder que México necesita y aguardaba. Ser el líder de los empresarios, los medios de comunicación, las amas de casa, los estudiantes, los obreros, los campesinos e incluso las demás naciones. Pero no, es solo un calumniador mesiánico como lo fue Donald Trump para el pueblo norteamericano en sus elecciones pasadas, y ya sabemos de sus resultados.

Recién, López Obrador viajó a Nueva York, a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y nadie lo recibió…no tenía cita. Luego viajó a Washington y tuvo igual resultado…y ésta será su/nuestra realidad global si acaso llegara a la Presidencia de México. Él y todos nosotros estaríamos aislados del mundo.

En su obnubilada mente podrá pensar que fue un éxito su gira a Estados Unidos, pero no, simplemente fracasó. Lo política internacional exige de diplomacia y no de una peligrosa incontinencia verbal. Aprendamos de lo que hoy avergüenza a los norteamericanos de su presidente Trump en el contexto global y advirtamos que lo mismo padeceríamos con AMLO. ¿Lo queremos? ¡Yo no!

A este señor se le olvida, o no sabe, que un presidente y quien aspire a serlo, solo debe concentrarse en las cosas realmente importantes, y mentir no lo es, y menos en mentir con deseos de calumniar.

Hoy busca mentirnos y engañarnos sobre algo que no tiene ni pruebas ni se atreve a denunciar ante la autoridad que debería conocer del caso como lo apunta el secretario Osorio Chong…mañana, si acaso llegase a ser Presidente de la República, pregunto, sobre quién de nosotros también se atrevería a calumniar. Me aparece pues, un hombre peligroso si le regaláramos tanto poder. ¿Quién lo detendría? ¿Quién detiene a Trump? Me asusta, México no merece a nadie así.

Su otrora “Honestidad Valiente” ni es valiente ni es honesta, es solo parte de su política viperina. Quemó pozos petroleros de su natal Tabasco, fue electo jefe de gobierno del Distrito Federal sin tener la residencia que la ley le exigía, puso a resguardo la información financiera de los segundos pisos por razones de ¿seguridad?, impulsó a Aguirre y Abarca, culpables reales de Ayotzinapa. Nada de ello ha sido honesto, ni nada ha sido valiente, ni nada inteligente.

Ana Paula Ordorica en Excélsior escribe de López Obrador: “ese político que dice tener honestidad valiente, pero lo que demuestra cada vez más es tener unos principios e ideología volátiles. Da susto pensar que pudieran llegar un día a la Presidencia.”

Mandó al diablo a las instituciones públicas cuando éstas le imponían límites como jefe de gobierno, tal como hoy lo hace Donald Trump. Son lo mismo pero el gringo solo durará 4 años y el tabasqueño podría pretender perpetuarse al estilo Hugo Chávez en Venezuela…o hasta que su muerte nos libere.

El Peje sí es un peligro para México, es solo un Donald Trump tropicalizado. La verdad es un valor estrechamente vinculado con la honestidad que exige una actitud positiva de mantenerse veraz y congruente en pensamientos, palabras y obras, y esto jamás lo entenderá este señor.

 

 

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