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Los guantes de calcetín


Publicado el 19 de Septiembre del 2016 10:23 a.m. OPINIÓNAndanzas



Por Ernesto Leyva

 

Era una tarde como cualquiera del 1981 cuando estaba comiéndome mis frijoles en caldo con un chile capón, cuando a la ventana de mi casa llega el "Condorito" y el "Tranquilino", invitándome a jugar.

¿Qué ondas?, dice el "Condorito", vamos a jugar solo faltas tú para amarrar la careada, espera me tantito déjame echarme un buche de agua para no atragantarme con frijoles  que me acababa de aventar.

El "Condorito" era un morro güero  pero color chocolate por que no se bañaba siempre salía con un short de pantalones cortados. ¿Y a qué vamos a jugar?, me encontré estos guantes de box en un tambo todo lleno de cachivaches con un olor tremebundo les pegue una sacudida para que les salieran los ratones, cucarachas y alacranes para que no nos picaran. 

Sale le dije ¿quién se los va a poner?,  El "Tranqui" y… ¡aguas ahí viene la "Birria"! que ondas mi "Birria" ¿te pones los guantes con el "Tranqui"?, ¡Simon!, sale yo voy a ser el referee, se ponen en guardia los dos chamacos y en cuestión de un instante se arma la bronca se tundieron tanto que los guantes se desparpajaron . Ya cansados la "Birria" abraza al "Tranqui" y lo toma de la cabeza fulminándolo como media oreja por el olorcito que se traía en las alas. 

¡Con armas biológicas no!, ¡eso es trampa! grita el pobre "Tranquilino". Después de la batalla los guantes se deshilacharon tanto que ni con salivita se pegaban, al "Condorito" se le vinieron unas ganas de llorar tanto como si lo hubieran mandado a bañar. 

No te agüites vamos a ver como los arreglo. ¡Ya se!, traite unos calcetubos los forramos y ¡ya! sale voy al tendedero haber que agarro. Al rato llega el "Tranquilino" con unas medias rayadas como de payaso, ¿y esto qué rollo?, jajaja dice el "Tranqui" son las medias de mi jefa con esto los forramos, todo estaba bien nomas al momento de forrar los guantes y acomodarle la borra  me tuve que tapar las narices ya que le conocí los olores a la mamá del "Tranqui". 

Ya terminados les dije a los plebes; ¿qué onda?, quedaron ñiu , hasta parecen a los del  "Mantequilla" Nápoles van a sacar mucha mole. Juntamos a toda la plebada y empezamos amarrar las peleas. En eso estábamos cuando llegaron los chavos de la otra cuadra y nos retaron. ¿Qué ondas vámonos poniendo los guantes  a ver quién gana? ¡ya está! le dijimos; sale. 

La tenemos robada "Condorito" nosotros tenemos al más grande al "Frankeistein", simón. Al "Franki" le decíamos así ya que parecía monstruo  de lo gacho que estaba, el compa era medio abusón y a todos nos tenía azorrillados, presumía que estaba bien fuerte y cuadriculado, pero estaba de nuestro lado. 

Empezaron las batallas, la "Birria" se tramó con el "Flaco" dando una función bien chistosa, parecían que estaban bailando. Hasta que le dieron un bajo a la "Birria" y lo mandaron a dormir, la siguiente pelea era la "Resortera" contra el "Jaibolas", un morro bien cachetón, empezó a tartamudear la "Resortera" y el "Jaibolas" se descuidó y aprovechó la "Resortera", dándole un faul donde se imaginan, ganado la "Resortera" y dio un brinco de gusto.

Seguido se pusieron los guantes de calcetubos el "Eructo" y el "Diablo" este ganándole el jalón y antes de empezar, lo madrugo poniéndole santo guamaso  en medio de la chompeta. El "Eructo" se puso de muchos colores, saliéndole las lágrimas como si le hubieran arrojado chiles en la feis. el siguiente turno le toco a "Miguelito", me echaron al "Arturo", un morro más flaco y orejón que parecía que andaba parado de manos pero eso sí, tenía la lengua como si hubiera estudiado en el Congreso del Estado, era hablador el vato.  Nos pusimos en guardia le pegue un golpe en el tronco de la oreja y; cayó suavecito como si se acabara de echar unos misiles de esos que venden en el expendio de la esquina. Con esta pelea íbamos empatados pero nos quedaba la carta fuerte el gran "Franki" el monstruo, este si nos va a dejar bien parados con los cuates de enseguida. Llegando el "Monstruo" nadie quería pelear con él pues estaba grande y se miraba bien "Charly chanclas", con voz fuerte de general retirado empezó a fanfarronear, ¿quién se quiere poner un tiro conmigo?, nadie contestó ya la hicimos ¡ya les ganamos!, en eso entre la bola había un chavo al que le decíamos el "Chango", ya se imaginarán porque, muy calladito estaba entre la bola era el único que faltaba por pelear  yo de puro rollo le aventé los guantes de calcetín cayéndole en la cara, el "Chango" los tomó y se los puso, yo pensé que solamente los estaba calando, cuando dice: bueno vamos a boxear, el "Monstruo" la vio robada y empezó a mostrar su músculos y guatos por todos lados y empezó a gruñir, pareciendo animal rabioso. El "Chango" nomás lo miraba y al acercarse el "Monstruo" le da una golpiza que el "Monstruo" empezó a escupir dientes, cuando vimos que empezó a soltar algo amarillento paramos la pelea, el "Chango" resulto ser una fiera; le dio una tunda al "Monstruo" para recordarle hasta el fin de su existencia, nos ganó la otra cuadra el "Monstruo" con esa golpiza que le dieron, le perdimos el respeto y ya nadie le tuvo miedo, los guantes de calcetín se los llevó el "Tranquilino", al retirarnos del escenario oímos unos gritos lastimadores con sabor a chancla. 

Era la mama del "Tranqui" que lo estaba surtiendo porque le agarró los mallones rallados con los que iba a camellar mañana y le aventó los guantes en la cabeza.

De toda la bola no salió un "Mantequilla" Nápoles pero como nos divertimos.

 

 

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