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Los tiempos han “casi” cambiado


Publicado el 2 de Octubre del 2017 10:03 a.m. OPINIÓNDe Corazón Dorado - Por: Javier Llausas



Por: Javier Llausás

 

Ser aficionado de liga de ascenso en México no siempre es fácil. La “jungla” como me gusta llamar al Ascenso MX es una tierra inhóspita para los que amamos el orden y prender la tele justo a la hora necesaria para ver a tu equipo preferido. Sin embargo no son momentos oscuros para la liga si comparamos las diversas situaciones que nos han tocado vivir como seguidor del pez, mismas que nos hacen valorar el avance que ha tenido la división de plata mexicana.

Me traslado al miércoles 6 de mayo del 2008; desde hacía 10 días México estaba paralizado por el brote de influenza porcina y los estadios tenían ya una semana jugando a puerta cerrada. Ese día era especial ya que Dorados arrancaba una liguilla más, un nuevo intento de alcanzar el máximo circuito. El partido de ida se celebraría en Salamanca, Guanajuato y sería transmitido por TVC   deportes lo cual era motivo de reunión ya que rara vez podías ver un juego del gran pez totalmente en vivo.

Mientras preparaba la guarida para recibir a mis amigos americanistas (que en estas instancias se sumaban a mi cruzada idealista) ideaba la forma de poder ingresar al estadio el próximo sábado ya que de seguir vigente la contingencia, todos los encuentros se jugarían a puerta cerrada.

A pesar de que Salamanca tenía a Rergis, Tiba, Chuy Mendoza y Felipe Flores, los medios locales habían minimizado al club guinda y a su “viejito” Tiba. Tan pronto comenzamos yo y mis amigos a ver el juego el equipo rival estaba repasando a Dorados de manera tan terrible que para el medio tiempo perdíamos un gol contra cero y no habíamos destapado ni una cerveza.

El segundo tiempo pasaba con bromas entre los compinches (aceptémoslo, llegar con uno abajo es absolutamente remontable) y esperando algún latigazo de Sebastián Maz cuando en una jugada un miembro del equipo contrario es barrido por David Henríquez en los linderos del área. El jugador rival estaba retrocediendo en su posición cuando fue golpeado y a unos de mis amigos le salió lo profeta al decir “y bueno, ¿que ganamos haciendo esa faltita?” para después callarse pues al minuto 42 el “viejito” Tiba cobró el tiro libre metiéndolo en el ángulo.

Aquella tarde cerró con dos problemas: Los dos pepinos en contra y como carajos entrar a un estadio vetado por la influencia.

Pensándolo bien la liga no está mal después de todo.

 

 

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