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Mejorando un criterio


Publicado el 22 de Enero del 2018 9:14 a.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Por: Juan Bernardo Martínez Ventura

 

Platicando con un ciudadano sobre la actualidad política del país, noté que mencionaba mucho su indignación por la situación, mencionaba también de la total culpa al gobierno de lo que pasa, y cuando le pregunté qué pensaba de la responsabilidad que tienen los ciudadanos, él habló de los candidatos y que nos engañan y que nos dejamos engañar. Me di cuenta de que su indignación estaba acompañada intencionalmente de disculpar al ciudadano común dentro de la ecuación de esta decadencia nacional. Y hay muchas personas así, que prefieren hacer culpable a las demás partes, menos a uno mismo. ¿Es esta la manera de pensar que ayudará al país y a los mexicanos?... NO.

La intención de evitar de nuestra culpa y responsabilidad de manera automática, tal vez no sea del todo voluntario, sino que así es como se ha estado enseñando generación tras generación en los últimos años. Los medios de comunicación masivos, sumado a nuestro ambiente y sociedad, nos han entregado una serie de instrucciones que como pueblo y de manera indirecta las tomamos como verdades. Así que sí, SÍ ES NUESTRA CULPA como ciudadanos el habernos dejado enseñar y no buscar el conocimiento verdadero de cada cosa.

Nuevamente, quisiera aclarar un criterio generalizado entre los mexicanos, la creencia de que la figura presidencial es la que puede cambiar el rumbo del país, ésta es una IDEA INCORRECTA.

Desde hace tiempo, la sociedad política le ha dado mucha importancia a la figura presidencial, y eso porque en el siglo pasado, a quien se nombrara triunfador como presidente beneficiaba directamente a muchas personas que lo apoyaron en su campaña, tendrían empleo y puestos en el gobierno, prácticamente una persona (el presidente) le daba el “hueso” a quienes le apoyaron para llegar al “poder”, por eso era muy importante para los partidistas apoyar una campaña presidencial, significaba que los demás puestos “caerían” gracias al “voto duro partidista”. Entonces, los diputados del mismo partido y gran mayoría en el Congreso también eran elegidos por medio del poder del voto dentro de la misma contienda electoral. Durante mucho tiempo se fortaleció la estúpida creencia de que el “presidencialismo mexicano” era lo que marcaba el rumbo del país, y así fue, de un modo tal que se quedó como “costumbre política”.  De hecho, una forma muy evidente del presidencialismo fue cuando en el antiguo Distrito Federal se nombraba un REGENTE, y sus delegados SIN haber sido votados por los ciudadanos, ellos eran IMPUESTOS por el presidente ganador. Y si no me creen, analicen la historia del México del siglo pasado. Como dije al principio de este párrafo, es la “sociedad política” la que le da importancia a la figura presidencial, y son quienes implantan esta idea a la población por medio de “campañas electorales”. Lamentablemente, hoy en día la población sigue teniendo “la costumbre política” de darle mucha, pero mucha importancia a la figura presidencial, y publicitariamente se le otorga un poder que no tiene en realidad: se le otorga el ficticio poder de cambiar el rumbo del país.

Analicemos lo siguiente: Los Poderes de la Unión son: el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial. El poder ejecutivo (es decir el presidente, sus secretarios de estado y su gente por asignación) llevan a cabo las tareas que les son dictadas por el poder legislativo, así es, en el poder legislativo se proponen, aprueban y establecen las reglas, leyes y procedimientos de los alcances y límites del manejo del país, es decir le dice al poder ejecutivo lo que tiene que hacer. Por otro lado está el poder judicial,  en pocas palabras vigila que la ley sea cumplida. Entonces, quién tiene más poder para cambiar al país ¿el poder que vigila que se cumplan las leyes, el poder que dice qué hay que hacer o el que tiene que hacer lo que se le diga? Si tu respuesta es que el que dicta las leyes es el que tiene más poder para cambiar al país, entonces estás en lo comprendiendo correctamente. Si has visto que el presidente cambia cosas o hace reformas o provoca cambios, es porque los congresistas de su mismo partido aprueban sus deseos y propuestas. Si el Congreso de la Unión no aprobara sus propuestas el presidente no podría hacer nada.

La única manera en que el país logrará cambiar pacífica y democráticamente para bien del pueblo, será cuando el pueblo deje de darle importancia a la figura presidencial y el mismo pueblo coloque a sus representantes ciudadanos dentro del Congreso de la Unión, ya sea como diputados o Senadores, porque ellos podrían dictar el efectivo cambio nacional.  Para que esto sea posible hacen falta muchas cosas, pero la primera es que como pueblo, cambiemos esta creencia, y dejemos de pensar que el presidente puede cambiar las cosas solo, hay que dejar de darle importancia a sus campañas presidenciales, y que cada votante conozca y apoye a un diputado confiable, trabajador y honesto.

Nuevamente les invito a cambiar y mejorar sus criterios democráticos.

 

 

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