[ Cerrar ]

Otras inequidades


Publicado el 14 de Septiembre del 2018 12:42 p.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Por Juan Bernardo Martínez Ventura

 

La inequidad de género, la inequidad laboral, la inequidad educativa, entre otras inequidades, son asuntos que se pueden tratar de manera político diplomática con participación ciudadana y empresarial. Hay algunas otras inequidades que a pesar de ser un problema existente y letal, los hacemos a un lado por lo fuerte que representa solucionarlos, y precisamente se requiere de más participación social, de más participación y disposición política y diplomática pero más que nada, se requiere de mucho humanismo para ponerle atención y solucionarlas, en este texto me referiré a la inequidad en salud y alimentaria.

Hace algunos años, presencié cómo una médica dictaba el motivo de la muerte de un  pequeño niño como de 6 años aparentemente, su estómago estaba cuasi hundido y su cuerpo muy delgado, la doctora dijo “murió por desnutrición, murió de hambre”, y sus lágrimas salieron de un rostro molesto, triste e impotente. Hubo un impresionante silencio entre los presentes y muchos pensamientos por mi mente, ¿Cómo es posible que en ésta época sucedan estas cosas?

El pequeño niño vivía en una zona de las que llaman “ciudades perdidas”, un asentamiento popular de casas de cartón, en donde la basura es materia prima para el abasto de las “casas habitaciones” que allí existen, generalmente son personas sin empleo, sin educación básica y con muchas dificultades para su manutención. Esas comunidades existen en todas las ciudades de México. Y a pesar de que el gobierno extiende planes y estrategias para que ellos tengan acceso a los servicios de salud, no se logran obtener los resultados que se quieren; entonces, hay problemas aún más profundos que resolver para que estos programas tengan resultados satisfactorios. En estas mismas comunidades se genera alto nivel de delincuencia, muy baja educación, muy alta desnutrición, allí los niños no asisten a la escuela, sino a buscar dinero para comer lo que se pueda. No me digan que nunca han considerado estas situaciones. Y si es que nunca lo han considerado es porque faltaría en ustedes como personas lo que falta en el gobierno como proveedores de estos programas: HUMANISMO.

Un humanismo tal que sea tan fuerte como para comprometer a cada persona involucrada en los programas para ir más al fondo del problema, para buscar la raíz del mismo, y buscando una solución a esas raíces que resultan en tanto males sociales que envuelven al gran porcentaje de los poseedores de pobreza.

La pobreza es la suma de muchos problemas no solucionados porque les falta la actitud adecuada tanto a quienes la viven como a los que están encargados de solucionarla. Por lo tanto el inicio de la solución para los problemas sociales, son la suma de características en las personas que lo planean y en las que la llevan a cabo.

Lo primero es que hay que reconocer que no todas las personas en suma pobreza tienen el conocimiento y habilidades para salir de sus problemas. Hay que dejar de culpar a los pobres por sus males (aunque remotamente lo sean). Después hay que ubicar el aspecto faltante en su modo de vida y priorizar su posición en la lista de problemas a solucionar, sin que el que analiza esto se considere superior a quien pretende ayudar. En seguida hay que diseñar la solución a cada problema, sin dejar de considerar la posición de esta solución en los pasos a seguir para obtener resultados satisfactorios; tal vez el comer bien sea primero antes que educarlos, tal vez enseñarles a mejorar su estilo de vida esté después de proveerles una vivienda o un acceso a vivienda. Tal vez el proveerles aseo y ropa limpia esté antes de enseñarles el valor del trabajo, etc. Tal vez una cosa vaya antes que otra, no por importancia sino por orden adecuado para lograr un resultado positivo y permanente en la vida de las personas (los calcetines van antes que los zapatos). Después de diseñar e ir implementando las soluciones, hay que integrarlos de manera fraterna en la sociedad y darles una participación en el desarrollo de la comunidad en la que viven, con la actitud de aceptación y de aprendizaje en toda la sociedad, y finalmente hay que darle seguimiento al cumplimiento de compromisos de quienes habrán salido de las garras de la pobreza, a fin de que no regresen a ella.

Las desigualdades que existen en la sociedad son las diferencias de oportunidades que existen entre los diferentes grupos poblacionales, tanto de quienes tienen como de los que no tienen. Por otro lado las INEQUIDADES son las desigualdades que son innecesarias e injustas y que pueden solucionarse; sólo hace falta de actitud humana, hace falta más humanidad entre los integrantes de los diferentes grupos sociales como para que se consideren responsables del mejoramiento de quien está en decadencia.

Hace falta humanismo en cada solución. Corresponde a la sociedad participar y al gobierno permitir que la sociedad participe aplicando la política adecuada, esa política que entrega desinteresadamente, la que no espera nada a cambio, sólo la que SIRVE,  la que resulta de trabajar con actitud humana: PROPOLÍTICA.

 

juanbernardo@clarinmx.com

 

 

NN Noticias Sinaloa 2015. Todos los derechos reservados.