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Para evitar el olvido


Publicado el 3 de Septiembre del 2018 8:28 a.m. OPINIÓNKATHEDRA - Por: Joaquín Berruecos



Por Joaquín Berruecos

La semana pasada presentamos nuestro último trabajo en el magnífico foro del Ateneo Español de México, se trata de un video testimonial sobre la historia del “Colegio de México” que se concibió hace 80 años cuando se estableció La Casa de España.
     Tres importantes protagonistas nos narraron su visión del origen de un Colegio que ha logrado producir una importante cantidad de obras académicas de gran relevancia. Esta historia trascendental comenzó por iniciativa de Alfonso Reyes cuando Mexico le concedió refugio a un puñado de notables intelectuales españoles republicanos. Y no es casual que sea justamente el Ateneo quien haya decidido realizar este ejercicio de memoria.
Entrevistar a la gran historiadora Clara Lida fue un verdadero viaje, ella nos abrió las puertas de su casa y ahí, rodeados de libros, navegamos a lo largo de una formidable narración pedagógico cultural “llegaron los barcos con una gran cantidad de exiliados, sus profesiones abarcaban literalmente de la A a la Z; había desde abogados hasta zapateros, albañiles y zoólogos, representando un microcosmos de la República Española” 
Javier Garcíadiego, el director anterior del COLMEX, nos recibió en la Capilla Alfonsina donde vivió hasta su muerte el promotor de La Casa de España. Javier describió con detalle una larga historia muy difícil de abreviar puesto que todo resulta interesante e ineludible, fundamentalmente porque nos cuenta sobre un México digno que al practicar la solidaridad generó su propio enriquecimiento intelectual y cultural. Existen innumerables evidencias de la sinergia que se fue provocando en México gracias el arribo de tan ilustres republicanos.
       Y ahí están dos ejemplos muy importantes con los que se inicia el desarrollo de una gran cantidad de proyectos de investigación, uno es la creación de los Estudios Lingüísticos y Literarios por el argentino Raimundo Lida, otro exiliado pero venido del sur, que empieza a publicar La Nueva Revista de Filología Hispánica y el otro fue Daniel Cosío Villegas que funda la revista Historia Mexicana.
      Silvia Giorguli, primera mujer que dirige el Colegio de México, nos relató que las ideas de la Libre Enseñanza en España terminaron en México debido al conflicto bélico. Entonces se comenzó a practicar un afortunado y contagioso avance en la especialización de la docencia en las instituciones educativas que fueron surgiendo. El Colegio Madrid, La Academia Hispano Mexicana, El Luis Vives, La Bartolomé Cossío son sólo algunos ejemplos de esos espacios donde se ha hecho escuela sobre cómo hacer escuelas.  Silvia recordó al recién fallecido Rafael Segovia, “un buen ejemplo de aquellos maestros insustituibles y de gran vocación que como tantos otros, incitaban a la duda”. 
 
 Pero los intelectuales de los que tanto se habla, solamente representaban a una minoría de los exiliados que llegaron, los demás se incorporaron a todo tipo de trabajos productivos y en general lo hicieron muy bien. Los refugiados ayudaron a innovar y a desarrollar nuestro país, y esto es algo que hoy es muy importante recordar especialmente cuando se suscitan todo tipo de migraciones forzadas, algunas de evidentes y tristes consecuencias humanitarias. 
Somos testigos de cómo está predominando el egoísmo por parte de los países más poderosos que consideran este fenómeno social como algo “indeseable y peligroso”.  Lo que se comenzó a practicar en nuestro país hace ocho décadas fue un ejemplo muy importante de inteligencia y generosidad, vale la pena recordar por siempre la extraordinaria apuesta de Don Lázaro Cárdenas del Río.
 
   UNA COSTUMBRE QUE NO TERMINA 
 
    Más allá de los especialistas que a diario se sumergen en las decenas de miles de libros y documentos que forman el patrimonio histórico del Ateneo, para quienes no conozcan el trabajo que ahí se desarrolla es recomendable que acudan a la hermosa casona porfiriana situada en la esquina que forman las calles de Hamburgo y Berlín. Aquí encontrarán, entre otras cuestiones, el mejor resguardo que existe en el mundo sobre lo sucedido antes, durante y después de la Guerra Civil española.
 
   Desde hace algunos años cuando estudiábamos en el Colegio Madrid, ya era una buena costumbre ir a los eventos organizados por el Ateneo Español porque ahí, además de sentir su ambiente cultural, se podía llegar a conocer a algunos de los grandes personajes del exilio.
 Varías veces fuimos invitados a tocar al Ateneo con nuestro grupo musical La Peña Móvil, porque desde su inicio se planteó fomentar todo tipo de expresiones plásticas, musicales, científicas o literarias como parte de su quehacer cotidiano.  
    Hoy continua esa energía por conservar el ideal de sus fundadores, con tan solo ver la cantidad y calidad de los libros que ahí se han presentado recientemente, queda claro que persiste el enfoque por mantener la huella de lo mejor del pensamiento español.
 
    La producción de este ejercicio es sólo una pequeña muestra de la misión que se auto-encomendaron los herederos de quienes fundaron el Ateneo, ellos seguirán cuidando los enormes archivos históricos,  y mantenido viva la semilla plantada.
Hoy en las aulas de lo que fueron las escuelas del exilio, aún se conservan algunas de los mejores herencias de la Segunda República, y es emocionante que por ahí, eventualmente resuenen las frescas voces de niños mexicanos entonando un canto practicante olvidado en España, El Himno de Riego. 
 
El trabajo que hemos presentado forma parte de las tesis del Ateneo: describir los hechos, resguardar las hazañas, resaltar lo importante, contarle a los que vienen cómo sucedió la historia, hacer lo que sea necesario para evitar el olvido.

 

 

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