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Peligroso para Jalisco confrontación Alfaro-AMLO


Publicado el 11 de Febrero del 2019 9:54 a.m. OPINIÓNGabriel Ibarra Bourjac



Por: Gabriel Ibarra Bourjac //

El inicio del gobierno que aspira a la #RefundaciónDeJalisco se ha caracterizado por ser de alta tensión, con la confrontación entre los titulares de los Gobiernos de Jalisco y de México, lo que no habíamos visto en muchos años.

Tal pareciera que las campañas electorales que se registraron en Jalisco aún no han concluido, toda vez que el lenguaje que se utiliza es de evidente beligerancia, lo que provoca la polarización en las redes sociales, con una competencia de descalificación entre unos y otros, con peligrosas amenazas para el futuro de Jalisco.

La comunicación entre el Gobernador Enrique Alfaro y el Presidente Andrés Manuel López Obrador ya ni es de teléfono descompuesto, simplemente pareciera que no hay teléfono. Las buenas formas de la comunicación política han desaparecido.

Los dos primeros meses de gobierno de Enrique Alfaro es de alta tensión. Se ha caracterizado por el conflicto, con declaraciones tronantes y de choque, no sólo con el gobierno federal (se dio un round con el secretario de Hacienda Carlos Urzúa y recientemente volvió a tener encontronazo con el Presidente López Obrador), a propósito del desabasto de combustible que golpeó a Jalisco por la decisión de Pemex de cerrar el poliducto Salamanca-Guadalajara. 

LAS LECCIONES DE LA HISTORIA

El gran periodista Javier Medina escribió en la pasada edición de Conciencia Pública un gran análisis titulado “La fiesta en paz”, haciendo referencia a los antecedentes históricos sobre las fricciones que se han suscitado entre los titulares de los Gobiernos Federal y Estatal y ante lo que hemos visto del choque entre Alfaro y López Obrador, no se augura nada bueno para Jalisco, advierte. 

Resalta nuestro Premio Nacional de Periodismo que la inmensa mayoría de los gobernantes jaliscienses desarrollaron sus respectivas administraciones positivos entendimientos con jefes de la Nación de diferentes bandos (federalistas, centralistas, liberales, revolucionarios y conservadores). 

No cabe duda que la historia es la gran maestra de la vida. Nos suele dar lecciones gratis que la soberbia y arrogancia ignoran, cuando se cree ser dueño de la verdad absoluta con un ego gigantesco, el peor pecado que aqueja al ser humano.

Javier Medina, nos presenta dos casos ilustrativos de esos choques que se han presentado entre gobernadores de Jalisco y el Presidente de la República, son pocos, pero los resultados para Jalisco han sido muy costosos. 

LOS GOBERNANTES REBELDES

En el Siglo 19 entre los gobernantes rebeldes destaca el jurista Ignacio L. Vallarta por sus aspiraciones presidenciales que no eran bien vistas y chocó con el Presidente Sebastián Lerdo de Tejada, quien se enemistó con el jalisciense y no tardó en sufrir las consecuencias.

Entre las obras de beneficio social que fueron canceladas producto de aquel pleito figura la carretera Guadalajara-Colotlán, en la cual el gobernador Vallarta tenía especial interés porque pasaría por El Teúl, tierra de sus ancestros.

Ignacio L. Vallarta había logrado que el Congreso de la Unión aprobara un presupuesto de 40 mil pesos para iniciar dicha obra, pero por el conflicto con el Presidente nunca llegaron esos recursos. La consecuencia es que tan necesaria vía tuvo que esperar 100 años para ser terminada en tiempos del gobernador Enrique Álvarez del Castillo, que por cierto, fue gran amigo del entonces Presidente Miguel de la Madrid Hurtado.

El gobernador José Guadalupe Zuno fue otro caso de rebeldía, quien se distinguió por su gran amistad con el caudillo sonorense y Presidente de México, Álvaro Obregón, pero después de su asesinato le sucedió en la silla presidencial Plutarco Elías Calles, quien tomó la decisión de quitar a Zuno de enfrente. 

Zuno se enteró que Calles pretendía tomar el control del Congreso del Estado para desaparecer los poderes locales, pero adelantándose a tal proyecto, solicitó licencia y valiéndose del control político que tenía en el propio Congreso, nombró sustituto al que deseaba “para salvar –así lo expresó- el honor del Estado”. A Calles no le agradó tal jugada y Jalisco pagó los platos rotos, recordemos que el Estado fue el más afectado por la Guerra Cristera que dejó miles de muertes.

DEFENDER A JALISCO

Hemos visto que el gobernador Alfaro subraya una y otra vez que las cosas las dice de frente, que es muy claro, aunque luego aclara que con “el presidente no tengo pleito, al contrario, él cuenta con todo mi apoyo (…) No estoy polemizando, soy muy serio, me canso ganso”.

Y consciente de la fuerza de las palabras, Alfaro también ha expresado: “Corremos el riesgo de que por nuestra claridad se pretenda castigar a Jalisco en la aprobación del presupuesto como un acto de intolerancia a nuestra convicción. Pero para Jalisco no hay peor riesgo que guardar silencio ante el intento de borrar por decreto reglas básicas que sustentan la cohesión social. Por eso desde esta tierra de mujeres y hombres libres le hacemos un llamado a que respete su palabra”.

Pácatelas. Y eso que no trae pleito. 

Enrique Alfaro si algo tiene es que no es ingenuo, debe saber el alcance e impacto que pueden tener las palabras. Está bien que sea un político diferente a los que le antecedieron, pero debe entender lo que es la diplomacia y prudencia política, es un político muy valiente que no le tiene miedo a nadie, pero debe actuar con inteligencia, porque sus actos tienen consecuencias más que para él, para Jalisco.

La situación de choque no deja de ser preocupante, urge que alguien pueda intervenir antes que la sangre llegue al río. Las cabezas frías e inteligentes que están cerca de Alfaro deben asumir su responsabilidad haciéndole ver lo peligroso de esas bravatas que hasta el momento nada positivo han logrado.


Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com

 

 

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