[ Cerrar ]

“Pescando ando”


Publicado el 19 de Junio del 2017 10:34 a.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Por: Juan Bernardo Martínez Ventura

 

Hay un dicho a nivel mundial, del que no ha sido precisado quién es el autor de esta luz de sabiduría aceptada por todos: “Dale a un hombre un pescado y comerá un día, o enséñale a pescar y comerá todos los días”.

En este trozo de sabiduría aceptada mundialmente, existen dos personajes: por un lado, “El Pescador” nuestro personaje uno, alguien con un pescado o con el conocimiento de pesca, quien decide “dar un pescado” o “enseñar a pescar” y quien evidentemente tiene la capacidad de proveer las dos opciones y tiene la obligación de hacer una de las dos cosas; por otro lado, el personaje número dos, el hambriento, que es la persona que “recibirá el pescado”, o en otro caso “recibirá lecciones de pesca”, y que evidentemente tiene la necesidad de alimentarse, y que además no puede despreciar ninguna de las dos ofertas que “El Pescador” le presente. 

No hay manera de saber el por qué “el hambriento” llegó a esa posición de estarlo, de si fue su culpa o no, ni conocemos las variantes que lo llevaron a finalmente ser “el hambriento” de esta situación miserable. Así mismo, no podemos saber las razones del por qué “El Pescador” está en esta posición, aunque evidentemente vemos que tiene la capacidad de proveer el pescado y además el conocimiento para pescar, precisa considerarle el afortunado de esta situación.

Ahora, transportemos esta historia al ambiente nacional, pongamos a “El Pescador” en la posición que tiene el gobierno, por tener las capacidades para dar y para enseñar, y además porque tiene la obligación moral de hacer algo por “el hambriento” que en este caso el pueblo, no porque sea pobre o tenga hambre, sino porque es quien tiene necesidad de recibir y de aprender a auto proveerse, de ser autosustentable.

Con tristeza , vemos que históricamente que el pueblo ha recibido “EL PESCADO” y permanece en la pobreza, y que al mismo tiempo no recibe el completo conocimiento y permanece en la ignorancia, por lo que requiere seguir necesitando a “EL  PESCADOR”, requiere seguir recibiendo del gobierno, ya que el gobierno ha creado la doble necesidad: La necesidad de tener a quién alimentar para permanecer en su posición, y la necesidad del pueblo de seguir recibiendo del gobierno lo que requiere, y no hablamos solamente de alimento, sino de muchas cosas que se supone recibe el pueblo de parte del gobierno, como educación, servicios de salud, empleos y sistema financiero, seguridad y sistemas de justicia, entre otras cosas.

El gobierno y sus actores, requieren que haya quien los necesite para existir y justificar su posición y por lo tanto teniendo la capacidad de decidir tal como “el pescador” la tiene, decide mantener a el pueblo en las mismas circunstancias con ciertas libertades, que a final de cuentas resultan ser más circunstancias que tienen que permanecer entre ellos, haciendo eslabones más fuertes en la cadena que los sujeta al gobierno. Vemos pues que este círculo vicioso se ha mantenido por muchos años y se ha fortalecido en la complejidad de sus protocolos y burocracias que parece difícil cambiar esta situación y entonces, el gobierno siempre sujetará al pueblo para asegurar su existencia y el pueblo seguirá requiriendo aliviar sus necesidades con el gobierno aunque ya no les guste este círculo vicioso. Y ¿por qué no deshacen este círculo vicioso?, por el temor de perder “el pescado” seguro que tienen, y deciden seguir así, aceptando su “cierto grado de mediocridad”. Hay quienes no le ven nada de malo a esto y prefieren seguir recibiendo “dádivas” de programas sociales, estirar la mano y seguir siendo encerrados en el mismo mísero redil. Pero TAMBIÉN hay personas que quieren aprender, mejorar y verdaderamente llevar las riendas de su vida hacia destinos de progreso, paz, conocimiento, arte, deporte, autosuficiencia, sustentabilidad y felicidad,  entre otras cosas dignas de la humanidad y de quienes trabajan para obtenerlas. Ciertamente la pobreza no es parte forzosa de la humanidad.

Se requiere de una fuerza más poderosa que la rutina normal para transformar esta situación nacional. Se requiere de educación, de trabajo, de medios y recursos, de leyes que dicten los modos de vivir y trabajar como sociedad en el progreso de todo el país. Se requiere de fe y trabajo. Se requiere de hacer cosas nuevas para obtener resultados nuevos, diferentes a los que se han tenidos por décadas, se requiere de buscar conocimiento, de confiar en cosas nuevas y positivas, se requiere de querer vivir bien, en paz y en sendas de progreso y felicidad. 

Todos los políticos se equivocan cuando proponen que el cambio lo hacen ellos (los políticos). Porque la verdad el cambio positivo y permanente lo hace la gente, el pueblo, y en el caso actual, el cambio lo harán las personas que YA son conscientes de la situación y quieren cambiar, los que YA saben “pescar”, y que comiencen a enseñar a los demás que no saben hacerlo. La fuerza para transformar al país en su glorioso destino está en la unión humilde los consientes y en sus esfuerzos que sin rendición prosperarán contra la ignorancia, la corrupción y la maldad. 

“Dale a un hombre un pescado para que coma un día y enséñale a pescar hasta que se alimente todos los días”

Juan Bernardo Martínez Ventura ( juanbernardo@elclarinmx.com )

 

 

NN Noticias Sinaloa 2015. Todos los derechos reservados.