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“Politizar”


Publicado el 13 de Noviembre del 2017 9:55 a.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Por: Juan Bernardo Martínez Ventura

 

El “politizar”, es una práctica usada por partidos y políticos para obtener atención social y beneficio propio de las eventualidades naturales de la sociedad. POLITIZAR es una penosa práctica testimonio de la carencia de creatividad política, muestra de aprovechamiento malicioso de las eventualidades sociales del momento, convirtiéndolas en recursos mercadológicos para el beneficio de su asociación. Nombraremos algunos casos para que los considere.

El primer caso, tomar los errores de los oponentes como ventajas personales. Dentro de las campañas políticas (y en otros momentos oportunos de publicidad), el considerar y exponer los errores personales de los oponentes como ventajas personales, es básicamente politizar los errores del oponente, para obtener ventaja y popularidad sólo porque quien toma esta ventaja se supone ser menos malo que el oponente expuesto.

Segundo caso, usar las necesidades de la gente para realizar promesas de remediarlas. Es una enorme muestra de carencia de creatividad política, y promete cosas que ni tenía idea que existiera la posibilidad de prometer. Los políticos dicen algo como “Les prometo aliviar sus necesidades si me hacen ganar con su voto”.

Tercer caso, apropiarse de algo que parece ser una buena idea. Ejemplo: La idea de que los partidos políticos donaran algún porcentaje de su dinero de campaña a los damnificados… ¿de quién fue la idea?, porque sucedió que cuando los partidos políticos vieron que se sumaron más de 1.3 millones de mexicanos en las redes sociales (que también pensaron que era una maravillosa idea), algunos partidos políticos se sumaron para vitorear esta propuesta y hasta publicaron la intención de su donativo; y así politizaron las consecuencias de los temblores sólo para obtener ventaja electorera.

Cuarto caso, solicitar por medio de encuestas información de los ciudadanos para armar sus campañas. Esto sucede muy a menudo previo al inicio de campañas, y precisamente por falta de creatividad, originalidad, liderazgo y criterio propio. Los partidos pagan a empresas encuestadoras, que salen a preguntar algo como “¿Qué obra le gustaría que se realice en su colonia?”, o “qué considera que hace más falta en su colonia, escuelas o centros comerciales”. Y PUM!!!... obtienen el contenido de sus campañas. Estos comportamientos son un arma muy poderosa  para mostrar la falta de originalidad social y propolítica de estos candidatos y sus asesores.

Quinto caso, aprovechar la creación de nuevas instituciones para el beneficio partidista, para colocar seguidores de sus partidos en las vacantes de estas dependencias gubernamentales, como por ejemplo todo lo generado en vacantes y presupuesto de gasto corriente para desarrollar y ejecutar el Programa Anticorrupción del Gobierno Federal de México (uno de muchos ejemplos).

Sexto caso, usar las necesidades naturales de género para la creación de leyes favoritistas y asegurar el voto duro de los beneficiados, a pesar de lo delicado del tema, como los matrimonios igualitarios, el aborto, o cualquier otro tema similar que a la sociedad o una parte vulnerable de la sociedad le ponga atención.

Séptimo caso, cuando una bancada de diputados o senadores toman decisiones que afectarán de manera importante a la población, sólo considerando “la línea” de sus partidos sin considerar los resultados en la población o el desarrollo social del país. Esto aún en el sostenimiento de personas para la ocupación de cargos públicos.

En fin, podríamos exponer casos y casos en los que los ACTORES POLÍTICOS (en el sentido completo de la palabra), se aprovechan circunstancialmente de eventualidades sociales, y dotan forzada y sutilmente este contenido de carácter político y partidista a necesidades, acciones, temas, cosas, ideas o pensamientos, porque por naturaleza no tienen este carácter político.

Una característica aún más penosa y triste, es que la sociedad acepta estas prácticas de los políticos y se dejan llevar y manejar por las mañas que usan los partidos para politizar la vida nacional. Aún al grado de que la sociedad considera necesario esto y lo toman como normal y requerido para avanzar políticamente hacia un destino glorioso para la nación. Y esto está ABSOLUTAMENTE MAL.

La propolítica procura desterrar la práctica de manipulación de los eventos para el beneficio de los partidos y políticos. La propolítica en su naturaleza requiere de quienes participen en el servicio público a tener la originalidad del pensamiento, iniciando por la autorreferencia y criterio propio, continuando con el análisis de las tendencias sociales y repercusiones obligadas por cada hecho. Y sobre todo, lo más importante, es mantener el espíritu del servicio público con el precepto de NO BUSCAR BENEFICIO PROPIO, sino únicamente el beneficio y progreso de la nación.

 

(juanbernardo@clarinmx.com)

 

 

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