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Por qué estudiar filosofía


Publicado el 4 de Enero del 2016 8:38 a.m. OPINIÓNGonzalo Leaño Reyes



Por Salvador Echeagaray

-No me gusta la filosofía.-  -No la entiendo-.  – Además, ¿de qué nos va a servir?-

Las anteriores son algunas frases que suelo escuchar antes de dar un curso de filosofía. A medida que avanza el estudio, empiezo a oír diferentes expresiones.

Y es que muchas de las veces tenemos un prejuicio sobre la filosofía. En algún momento de nuestra vida nos hemos topado con algún mal maestro que nos ha hecho pensar que la ciencia que estudia las causas últimas de las cosas,  es monótona, aburrida, o innecesaria, cuando es todo lo contrario.

La filosofía, antes que nada, nos ayuda a pensar. Ésta  es la actividad más esencial del hombre, pues es lo que lo distingue de los animales. Tenemos mucho en común con un gato, un perro, un chimpancé, pero lo que nos diferencia es que los brutos no piensan, el hombre sí. Los animales actúan por instinto, los hombres tenemos instintos y además, tenemos inteligencia.

Y ¿cuál es la parte de la filosofía que nos ayuda a pensar correctamente y sin error? La lógica. Sí esa materia que quizá en la preparatoria o en la licenciatura nos impartieron y que muchas veces despreciamos, es la que nos da normas para dirigir nuestro pensamiento. Y ¿para qué buscamos darle un rumbo a nuestro razonamiento? Nada más y nada menos que para encontrar la verdad.

A nadie nos gusta que nos digan mentiras, aunque a veces nosotros las decimos. No nos gusta que nos mientan, porque nuestra inteligencia tiende a la verdad. Para ello nos sirve la lógica; para dirigir nuestros pensamientos en orden a la adecuación de las cosas con nuestro intelecto.

Otra  materia básica de filosofía, que nos ayuda a conocernos más a nosotros mismos; a saber cuál es nuestra naturaleza, cómo actuamos y porqué lo hacemos, es la Antropología Filosófica.

Es importante saber que estamos constituidos de cuerpo y de alma. En esta composición de nuestro ser se deslindan muchas situaciones importantes. Para empezar, ¿cómo sabemos que tenemos un alma? La Antropología Filosófica nos da respuestas. Una de ellas es la capacidad que tenemos de hacer conceptos. Hay ideas en nosotros que no tienen un correlato físico en el mundo exterior, por ejemplo, la idea justicia. Ésta, como idea, nadie la ha visto. Nadie puede decir la justicia mide 1. 70 metros y pesa 64 kilos. No. Es una idea, no la podemos ver ni tocar, no tiene materia.

Si somos capaces de forjar ideas inmateriales, estas vienen de una facultad inmaterial que es el alma. Y si ésta alma no tiene materia, luego no se puede destruir. Nosotros podemos tomar una hoja de papel y partirla en mil pedazos, pero algo que no tiene materia, no. Entonces nuestra alma es indestructible, por lo tanto, sobrevive a la muerte de nuestro cuerpo.

¿Qué pasa con esta alma después de la muerte? La filosofía también nos da algunas pautas, aunque aquí ya es tema religioso o un tema teológico.

Otra de las materias básicas de filosofía que no debemos dejar de estudiar es la Ética. Esta palabrita, viene del griego ethos, que significa costumbre, hábito. El ser humano, es un ser de hábitos. Éstos de alguna manera, constituyen su segunda naturaleza.

Los hábitos se arraigan en nuestro diario actuar y llegan a ser inconscientes, automáticos. Por ello es importante tener buenos hábitos. Éstos se llaman virtudes. Los malos hábitos se llaman vicios.

Uno de los fines de la ética es encontrar el término medio entre los buenos hábitos, que constituyen la virtud y los malos hábitos que se denominan vicios.

Todos los vicios están entre dos extremos, uno por defecto y otro por exceso. Por ejemplo, quien es sumamente temeroso y no tiene nada de valor, es cobarde, luego tiene el vicio de la cobardía. Quien tiene el exceso de valor, que no mide el peligro o no le importa arriesgar su vida o la de otros, tiene el vicio de la temeridad. En medio de ambos vicios está la virtud de la valentía, que sopesa el peligro y le da su justa dimensión.

Así que la tarea de la ética es desarrollar virtudes, entre otras cosas. Pero, ¿de qué nos sirve desarrollar virtudes? ¿Será por presunción? ¿Para que hablen bien de nosotros? No. El fin de la ética es ayudarnos, nada más y nada menos, que a ser felices.

Pues, todos buscamos la felicidad. Nada hay que hagamos o dejemos de hacer, por ese anhelo inherente a nosotros de saciar todos nuestros anhelos y la ética, junto con la lógica y la antropología filosófica, nos ayudan a saber dónde está esa felicidad. Luego, no es solo necesario estudiar filosofía, sino es de vital importancia.

Una reflexión más sobre el estudio de la filosofía, es que esta ciencia da unión y sentido a todos los conocimientos que podamos adquirir en las diversas ramas del saber. Pero, eso lo veremos en la próxima entrega.

  • Gracias profesor, antes no me gustaba la filosofía, ahora sí. Es más hasta se me hizo muy interesante.  A ver una pregunta: ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

 

 

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