[ Cerrar ]

Renovación de poderes; semana decisiva


Publicado el 17 de Agosto del 2015 10:23 a.m. OPINIÓNISTAR MEZA



En las pasadas elecciones del 2015 tanto al PRI, como al PAN y al PRD les fue mal, los tres partidos perdieron diputados y en conjunto perdieron 15 puntos porcentuales de la votación respecto a 2012, los cuales se fueron a los partidos pequeños. Si en la elección de 2000 juntos obtuvieron 90% del total de sufragios, en junio pasado apenas llegaron a 60%. En otras palabras, creció el repudio a los tres principales partidos; los ciudadanos prefirieron de manera creciente a partidos menos desprestigiados, incluso donde se pudo optaron por candidatos independientes, tomando en cuenta este razonamiento se llegaría a la solución de buscar cambios radicales en PAN, PRI y PRD, ya que de no hacerlo es muy probable que su tendencia a debilitarse continúe.

La próxima semana es decisiva para los tres partidos nacionales, envueltos en procesos de sucesión de dirigencias que ofrecen elementos de juicio sobre la esencia y estilo de las instituciones pues precisamente con el cambio en las dirigencias de los partidos, comienza  la carrera presidencial y quienes llegan tendrán un papel preponderante en la contienda de 2018.

Es evidente que si estos partidos no mantienen la unidad, las divisiones o fracturas serían mortales,  lo ideal es una búsqueda para reposicionarse, frente al aumentado segmento de ciudadanos hartos de la política, deberán sondear ofertas novedosas, candidatos atractivos para que los ciudadanos en vez de abstenerse o de votar por un “independiente”, les den de nuevo su voto, otra opción es el aliarse con la mayor cantidad de partidos, pues sin duda la renovación casi simultánea de las dirigencias de esos tres partidos estará impactando en esos factores para obtener un triunfo o una derrota en el 2018.

El PRI obligado por el contexto actual, con un presidente bastante cuestionado y en declive, decidió apostar a la segura, ya que se encuentra en juego el poder, la designación de Beltrones un líder fuerte que mantenga la unidad del partido sin duda alguna es la añoranza de autoritarismo, entre otras cosas, es una enmienda; Beltrones ciertamente sabrá encausar los signos de desconcierto que se han manifestado en el PRI con el mando del país por parte del Presidente y su equipo cercano.

El sonorense con su experiencia de más de 30 años en el oficio garantiza resultados positivos de ser el priista casi perfecto, con la habilidad para negociar, cautiva a compañeros y adversarios, y además cuenta con el apoyo de sectores político­ económicos conservadores, que lo ven con buenos ojos para llenar el vacío del poder provocado por Peña Nieto, sin embargo, se tiene que reconocer que las aversiones que el personaje despierta en ciertos segmentos no dejan claro la capacidad de renovar al partido frente a la ciudadanía que se encuentra atestada de las viejas prácticas políticas.

La forma como llega Manlio Fabio a la dirección de su partido deja claro que no es un abono objetivo a la imagen de un PRI dispuesto a una nueva forma de ejercer el poder y, en esa medida, laboriosamente cautivará a esos ciudadanos que se encuentran resentidos. Su apuesta será cuidar y aumentar a los electores por vías tradicionales con estrategias infalibles.

En el caso del PAN, el próximo presidente será un joven, admitiríamos que es un hecho que le viene bien a un instituto que no ha logrado recuperarse del mal estado en que los dejó el Calderonismo, que luce mermado y sumido en escándalos de corrupción, el primer reto de Ricardo Anaya será culminar por completo las divisiones internas y encabezar un liderazgo incluyente, la juventud suele relacionarse con rebeldía, con esperanza, con frescura y con cambio, sin embargo este no es el caso, pues si deja fuera a los calderonistas y a los seguidores de Corral de los puestos directivos del partido y de la bancada en la Cámara de Diputados, no solo seguirá arrastrando asomos de fracturas o deserciones, sino que debilitará su capacidad de conducción. Anaya forma parte de una nueva generación y eso facilita, pero no asegura, la reconexión con los ciudadanos desencantados y los jóvenes. Verdaderamente será más complejo resucitar al PAN que desde hace un tiempo no constituye ni la figura de fantasma, de manera que si promete honestidad tendría que castigar a corruptos de su partido con respaldo en acciones y no solo de discurso.

 La historia reciente del PAN, desde su llegada a la presidencia en el 2000 hasta la fecha, ilustra perfectamente la degradación de un partido político y Ricardo Anaya parece más un simulacro, una portada, un cuadro que el blanquiazul podrá valer para ofrecerle al electorado, la idea de regeneración. Sin embargo, no deja de ser una pena que un joven envejezca tan pronto, y se convierta en un político tradicional, alineado y al servicio de las cúpulas y grupos de poder a cambio de posiciones.

No hay que irse con la finta, detrás de estos personajes discutibles y en el caso de ambos partidos, concluyentemente sin un reposicionamiento sólido y rápido ante la sociedad, será muy difícil convocar nuevos liderazgos sociales y políticos, que eventualmente se conviertan en candidatos atractivos y seguramente las alianzas serán indispensables para obtener resultados no tan malos el próximo año.

 

istar.meza@gmail.com

 

 

NN Noticias Sinaloa 2015. Todos los derechos reservados.