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“Secuestro”


Publicado el 10 de Julio del 2017 9:34 a.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Por: Juan Bernardo Martínez Ventura

 

El Secuestro también se conoce como rapto, algunos le llaman plagio, aunque plagio tiene mayor relación sólo con el robo, y en el robo no existe el elemento de la recompensa (intercambio económico o en especie por el objeto secuestrado). Hay diferentes modos de secuestro, el secuestro de información, secuestros virtuales, secuestros exprés, en grupo o con rehenes, secuestro de bienes, secuestros individuales, secuestros tecnológicos o científicos, secuestros políticos, secuestros de países completos, etc. El secuestro tiene elementos que en la variación de ellos se determina su tipo, los elementos de un secuestro son: a) la víctima u objeto del secuestro; b) el secuestrador; y c) el propósito del secuestro (cualquier tipo de beneficio que el secuestrador pretenda). Dentro de la experiencia de sufrir un secuestro, el modo de trato al secuestrado, el entorno familiar, social y económico así como sus consecuencias y eventualidades psicológicas no entran en la determinación de qué tipo de secuestro es;  pero exactamente ESO es lo que hace terrible para el ser humano el vivir una experiencia de secuestro. Y es de esto lo que trataremos en estas líneas, del secuestro de personas por intercambio de recompensa.

La persona que es secuestrada es privada de su libertad, y para privarla de su libertad tiene que ser es amagada y detenida, ese hecho se convierte en tortura, ya sea tortura psicológica o tortura física. Regularmente no es una sola persona la que comete el secuestro, sino que son varias personas quienes lo planean para que sea un secuestro exitoso; la asociación delictiva de secuestradores conspira contra la libertad, integridad y vida del secuestrado. Al mismo tiempo, los secuestradores violentan la vida de todos los que se relacionan con el secuestrado, convirtiéndolos también en víctimas y espectadores dolidos del evento. Cuando se lleva a cabo un secuestro puede ser denunciado o no, eso depende de los familiares del secuestrado, y en caso de querer denunciarlo como secuestro deben de demostrar que han pedido recompensa los secuestradores porque de no tener ese elemento lo consideran únicamente “desaparición”, y lo denominan como “desaparición forzada” si hay testigos de que el “levantón” fue violento. Las historias de los secuestros son totalmente diferentes entre sí, las personas cercanas a los secuestrados sufren intensamente con la incertidumbre de si a su ser querido le regresarán con vida, o completo, torturado, violado o dañado de algún modo inverosímil, o simplemente ya no sabrán nada de él.

¿Qué tipo de personas son las que toman la decisión de hacer sufrir a otras personas de esta manera?, ¿qué hay en la mente de los secuestradores que los lleva a aceptar todas las consecuencias de estos terribles actos?, ¿qué derecho creen que tienen los secuestradores para tomar la vida de las personas de esta manera?

Según el gobierno mexicano, presume que los secuestros han estado disminuyendo, aunque los números expresan cosas diferentes, ya que basándose en denuncias formalizadas, en el 2015 hubo más de 1,500 casos, en 2016 más de 3,500. Y en el 2017 existen estadísticas que tienden a indicar un número mayor, ya que muestran que hasta la fecha, los estados con mayor número de secuestros son: Ciudad de México (6 secuestros por día), Guerrero (5 secuestros por día), Baja California (4 secuestros por día) y Michoacán (3 secuestros por día). De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), la verdadera cifra de secuestros podría ascender a más de 100,000 al año, con un aumento anual importante, ya que apenas el 1% de los casos son denunciados formalmente. ¿Cuántas de estas denuncias se resuelven satisfactoriamente? Entre otras cifras, hay un dato muy alarmante: existe mucha participación policial en los secuestros, por lo tanto mucha impunidad. Es para tener temor de que muchos quienes están encargados de combatir estos delitos, son los que los que los llevan a cabo.

Normalmente el secuestro es combatido cuando ya se llevó a cabo o está en curso,  pero acaso ¿no  sería mejor que el secuestro no se realice?

La implementación de investigaciones certeras y con prontos resultados en la recuperación del secuestrado y detención (sin impunidad) de los secuestradores, además de juicios en favor de la sociedad, asignando con prontitud sentencias severas y en equilibrio con el daño causado, AYUDARÍA mucho a disminuir los secuestros y desapariciones forzadas. PERO NADA DE ESO EXISTE.

Además, es necesario que aprendamos como país, que los problemas sociales se tienen que resolver en la raíz de los problemas. UNA EDUCACIÓN PÚBLICA ORIENTADA en el servicio no le vendría mal a México.

Si la sociedad no hace lo necesario para cambiar el sistema de México para combatir estos terribles delitos, tendrá la sociedad que lamentar el sufrimiento en la experiencia del secuestro, porque la tendencia de las estadísticas de secuestros está en crecimiento. ¿Cuándo estará en crecimiento tu valor para combatir en favor de México?

 

Juan Bernardo Martínez Ventura

(juanbernardo@elclarinmx.com )

 

 

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