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“Somos adictos a la gasolina”


Publicado el 9 de Enero del 2017 11:08 a.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



 

Juan Bernardo Martínez Ventura

 

A modo de analogía, así como el cuerpo humano puede llegar a ser adicto a las drogas, el país puede mostrarse como un adicto a la gasolina, ya que piensa que la necesita, y se pone mal si no la consigue, y se enoja mucho si le suben el precio, entonces, como piensa que le es muy indispensable, el proveedor de su droga se convierte prácticamente en su dueño, amo y señor, el cual manipulará a sus adictos tanto como pueda, y si es posible los exprimirá hasta la sequía de su vida dejándolos morir, siendo el vendedor el único beneficiado en esta adicción, junto con los que le proveen la droga. En estas fechas nos hemos dado cuenta que somos un país lleno de adictos a la gasolina, hemos vociferado contra los vendedores de la adicción, estamos enojados por la escasez y algunos ni saben cómo fueron a caer en esta situación, y nadie acepta la responsabilidad del error que tuvieron de no aceptar el previo aviso recibido (desde hace mucho tiempo) del aumento del precio de la adicción nacional, esperaron a que pasaran las fiestas navideñas.

¿Acaso no sabemos que algún día se terminará el petróleo para refinarlo? Inevitablemente llegará el día en que la petroquímica mexicana (y la de todo el mundo) se verá afectada por la escasez del crudo, y entonces se elevarán todos los precios en productos derivados del petróleo mucho más de lo que nos podemos imaginar, y para eso no estamos preparados, no podremos hacer marchas para solucionarlo. No importa cuánto tiempo falta para que suceda eso, y aunque claramente sabemos que no falta mucho, lo importante es que hemos de reconocer que somos adictos a un producto que en algún momento dejará de ser. Ni el adicto ni el vendedor toman en cuenta que algún día se quedarán sin producto. La sabiduría dice que tenemos que pensar y solucionar el problema antes de que suceda.

Específicamente hablando del combustible, debemos de tener claro que es precisamente eso, combustible, un producto que se usa para ser quemado y generar movimiento que será usado para algún fin físico, como tener movimiento impulsando a motores o turbinas, como generar electricidad o calor. Y es aquí en donde existe la pregunta del millón: ¿acaso no existe alguna otra manera para recibir esos resultados físicos sin que sea precisamente por combustión de productos derivados de petróleo?, los cuales, cabe mencionar se terminarán, y que además, en estos momentos su precio es motivo de alarma social nacional.

Con todo esto no estoy dando a entender que no me indigna la situación actual. Por supuesto que me siento enojado y ofendido por la manera en la que se lastima el bolsillo de todos los mexicanos en su consumo general, porque el aumento de la gasolina principalmente, trae consecuencias en el aumento del transporte, de las logísticas, de la electricidad, el abasto de productos de consumo y mantenimiento humano son más caros; y porque contrario a eso, los sueldos permanecen sin aumentos proporcionales.

Quienes crean estos aumentos confunden a los mexicanos, quienes permanecen sin la certeza de los motivos del origen del aumento y sin los destinos de su repartición. Lo único que la sociedad cree es que los políticos se hacen más ricos y que la víctima en todo esto es el pueblo. Podría ser más certero si le pusieran nombre y apellido a los beneficiados.

Aunque siendo francos, el pueblo que en estos momentos está sufriendo no se quiere dar cuenta de la responsabilidad que tiene en la permisión de todo esto, además del poco interés democrático que tuvieron en años pasados y que abrió la puerta y barrió el pasillo para que sucediera lo que está sucediendo. PERO AÚN será mayor su responsabilidad en crisis futuras si en estos momentos deciden sólo hacer marchas y no actuar sabiamente involucrándose y comprometiéndose con el futuro del país.

Este es un buen momento histórico en que aquellos que están dispuestos a manifestarse actúen y apoyen la causa que se llama MÉXICO. Es momento de que el pueblo seguidor en marchas y plantones aplique su poder democrático con el voto, para establecer las políticas que harán de México un país libre de la adicción a estos productos de combustión y solucionar muchos más problemas ya de paso.

Existen las tecnologías para lograr la independencia energética, no se inventará el hilo negro (ya muchas veces se los he dicho), simplemente se aplicará y mejorará la tecnología que ya existe. Lo único que falta son las políticas permisionarias para que se apliquen esas tecnologías, las cuales están detenidas porque en la actualidad no es conveniente algunos del gobierno y empresas quienes venden el combustible fósil.

Es del pueblo la responsabilidad y el privilegio de lograrlo, con sabiduría, sin violencia, con democracia, con cuidadito.

 

 

 

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