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¿Todo está perdido para el PRI?


Publicado el 14 de Mayo del 2018 10:21 a.m. EDITORIALEDITORIAL



Amenos de dos meses de la elección del 1 de julio en México pensar que todo está perdido para el PRI podría ser un error.

Casi todos los politólogos coinciden en que José Antonio Meade Kuribreña se encuentra en una etapa complicada donde el relanzamiento de su campaña era indispensable.

En este sentido, la llegada de René Juárez es un acierto pero no es suficiente: el cambio debe ser más profundo y las acciones más radicales.

Es urgente hacer cambios en el PRI y en el discurso del candidato, el propio gobierno debe asumir otra actitud y el candidato debe deslindarse de Enrique Peña Nieto, sobre todo de lo que no ha funcionado, dicen los expertos.

Hay un evidente desgaste en el actual presidente y un rechazo casi absoluto a políticas públicas que han sido un rotundo fracaso y otras que son visiblemente impopulares.

Persiste la sensación de que probablemente estas decisiones se tomaron demasiado tarde.    

Hay señales que indican que hay personajes priistas que se están preparando para la derrota y no para la victoria. Se les observa corriendo en busca de un paracaídas para saltar de un avión que va en franca picada.

Meade, un hombre con méritos que se pone la chamarra roja pero no se afilia al PRI, no conecta con el voto duro que –se dice- es uno de los principales objetivos de este relanzamiento de campaña. El PRI no solamente tiene en riesgo la Presidencia de la República sino las gubernaturas y otras posiciones importantes.

Sin embargo, hay voces optimistas que aseguran que todavía se pueden revertir los resultados adversos si se hacen los ajustes necesarios. De manera pública, se trabaja para el triunfo de Meade en el campo, buscando a la gente, pero en otro plano que es el de la percepción social hay manos que empujan mensajes que hacen ver al candidato puntero Andrés Manuel López Obrador como un estúpido. “No queremos otro presidente tonto”, es el eslogan o mensaje siempre presente en estos materiales. Ya no es el peligro para México sino la vergüenza de tener “otro” presidente tonto. Dicen que la percepción es realidad y otra estrategia es hacer creer que Meade está recuperando el terreno perdido con este relanzamiento con encuestas que ya lo colocan cerca de AMLO y encima de Anaya.

Se busca hacerlo ver como la mejor opción, el más preparado, se llama a votar con la sensatez y no con la viscera.

El PRI está remodelando el “Titanic” cuando el iceberg ya está a la vista, solamente un giro de 180º a 360º grados podría salvar de hundirse a ese barco, mientras los mexicanos esperan respuestas concretas y no existe –a pesar de tanto bombardeo de información- un mensaje claro para la nación.

Anaya, Margarita y El Bronco no han sido figuras mediáticas tan fuertes en los últimos días como Meade y AMLO.

Probablemente esa sea la mejor prueba de que ese cambio de timón ha revitalizado al candidato presidencial del PRI porque el primer objetivo se está cumpliendo: hacer ver –aunque no sea del todo cierto- como una pelea entre Meade y AMLO la disputa por la silla de Los Pinos.

 

 

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