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Víctimas del Sistema


Publicado el 12 de Octubre del 2018 12:55 p.m. OPINIÓNEl Clarín Por: Juan Bernardo Martínez Ventura



Juan Bernardo Martínez Ventura

 

El origen de la palabra “víctima” está en la composición de la palabra “victimarius” (el  que lleva a cabo la victoria de un propósito por medio del sacrificio). El origen de esta palabra es muy obscuro y entraña ámbitos religiosos (se origina en los etruscos, previo a los romanos). La víctima (en los orígenes de la palabra) era el animal de la ofrenda a los dioses, el animal que se convertiría en ofrenda sagrada por medio de su muerte (por eso el término “sacrificio” parece doloroso), y quien llevaba a cabo ése sacrificio era el “victimarius”. En pocas palabras, la víctima muere en beneficio del victimario y de sus propósitos. Cabe mencionar que normalmente la víctima estaba muy de acuerdo en ser la ofrenda porque pasaría a convertirse en algo sagrado o consagrado, así que se colocaba como ofrenda, por voluntad propia y colaborando de buena gana aún hasta el grado de dar (u ofrendar) su vida, obedeciendo el proceso del sacrificio.

Ahora, PUNTO Y APARTE, esto es lo que analizaremos en términos populares y sociales.

Me causa sentimientos encontrados y no definidos cuando leo y escucho a políticos proponerse como víctima de las acusaciones e inferencias de otros políticos y medios de comunicación , o de cualquier cosa que se atreva a mencionarlos duramente, y se ponen a sí mismos como “víctimas de escarnio o señalamiento”, o “víctimas del sistema”, concediendo así la culpa a otras personas, cosas o instituciones, por el perdedero constante en sus aspiraciones políticas; es decir, que responsabilizan a alguien más por no lograr lo que ellos quieren (o por hundirlos). Y por supuesto que puede ser una parte importante las opiniones y acciones de alguien más lo que impida o haga tropezar las acciones e intenciones (buenas o malas) de cualquier persona, pero eso no los convierte en víctimas, sólo son los competidores que en la carrera política están perdiendo. Así que en principio están utilizando mal la palabra “víctima” y eso demuestra ignorancia política además de una debilidad auto asignada, poniéndose a sí mismos en la lástima popular y queriéndose hacer los “pobrecitos politiquitos”, ¿verdad que da risa? Y también da pena.

En la actualidad (obviamente a diferencia de la antigüedad y origen), la palabra “víctima” se asigna a quien recibe daño en su integridad vital por medios violentos y dolosos. Es decir que si recibes injurias de alguien más no eres la víctima, eres el contrincante de alguien más que usará todos sus medios para derrotarte (vil política).

Y aprovechando que la palabra sacrificio también se ha desvirtuado de su origen hacia un modo popular actual en el que el sacrificio duele, podemos proponer en todo caso que la víctima del sistema es el pueblo. Definitivamente porque la mayoría del país vive en pobreza y en condiciones que no dignifican a la humanidad en principio, ya que viven con nula, poca o mala educación; deficientes medios de salud; endebles fuentes de empleo, en medio de males sociales, etcétera.

El pueblo se convierte en víctima del sistema porque quienes gobiernan el sistema se ven beneficiados sacrificando al pueblo. Los políticos se la pasan considerando partidismos y convirtiendo en dineros todos los quehaceres necesarios para “engrandecer” al país. Enredados y ahogados en parlería política, en compadrazgos y partidismos, en la búsqueda de beneficios corporativos, persiguiendo la integración de riquezas personales y pretendiendo quedar lo más bien posible con otros verdugos políticos de su posición, HACEN sufrir al pueblo principalmente por no poner atención a sus clamores y necesidades. Porque para aparentar sus esfuerzos y justificar sus decisiones, los políticos suponen lo que la gente necesita, en realidad no están atentos a lo que el país necesita, me refiero al país como el general de los paisanos, el total y mayoría de mexicanos. Los políticos le otorgan al pueblo lo que suponen necesitar, pero en realidad sacrifican la atención al pueblo “pensando” en la riqueza y las políticas financieras que harán que el país “crezca” sin pensar en que realmente el crecimiento debe de ser interno. Los políticos no saben que si el pueblo prospera el país prosperará.

Los políticos no son víctimas de nadie, ni siquiera entre ellos podrían victimizarse, los políticos tradicionales, en todo caso, son los victimarios del pueblo, victoriosos en sus aspiraciones pasando por encima del pueblo, sacrificándolos en el beneficio de sus direcciones y gobiernos. Engañando al pueblo para obtener sus posiciones de poder en las que pueden hacer y deshacer a su libertad de antojo y conveniencias.

Proponiendo y actuando como “líderes” de la gente sin ni siquiera aliviar las necesidades reales e inmediatas que la sociedad tiene.

Algo más, ya dejándonos de víctimas y victimarios PARA ponernos a resolver como se debe y no echarle la culpa a nadie, ES NECESARIO que la parte inteligente del pueblo también tome las riendas de sus destinos y que sin suposiciones y acciones concretas haga verdadera PROPOLÍTICA, y pensando en el beneficio democrático de la mayoría provoque el engrandecimiento del país desde adentro, provocando el empoderamiento de la gente, del pueblo.

 

 

juanbernardo@clarinmx.com

 

 

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