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Yamileth y la bala perdida


Publicado el 8 de Enero del 2018 10:45 a.m. OPINIÓNMiguel Alonso Rivera Bojórquez



Por: Miguel Alonso Rivera Bojórquez

 

 

Sucedió en Agua Prieta, Sonora. Estefanía Yamileth, una niña de tan solo once años de edad, dormía plácidamente con sus hermanos en un colchón, sobre el piso, en la tranquilidad de su humilde hogar ubicado en la Calle 33, Av. 35 y 36 de la colonia Valles Duarte.

Sus padres no imaginaban la tragedia que se avecinaba. Al sonar la “tracatera” de Año Nuevo una bala perdida atravesó el techo de lámina. La bala le atravesó el pómulo izquierdo y la trayectoria cruzó por su ojo.

El llamado de auxilio se registró a las 00:15 horas del 1 de enero de 2018. Yamileth recibió la atención médica de emergencia en el Hospital General de Agua Prieta pero por la gravedad de la lesión fue trasladada al Hospital Infantil de Hermosillo.

La distancia entre Agua Prieta y Hermosillo son 380.3 kilómetros. Fue intervenida quirúrgicamente para extraer la bala pero lamentablemente perdió la vista en el globo ocular afectado.

Sus padres, Macario García Audeves y Graciela Avila, están moralmente destrozados. La tristeza llegó de golpe y ni siquiera tienen la solvencia económica para los gastos médicos.

- Por lo pronto estamos cooperando, Yamileth se encuentra en recuperación postquirúrgica. Le salvó que la bala se detuvo en el hueso, aunque el ojo se dañó mucho, comentó Cecilia Ávila, tía de la pequeña, quien vive en Culiacán.

Luego proporcionó su número celular 6671012521 y la tarjeta Banamex (Saldazo Oxxo) del padre de la menor: 4766 8408 7506 0290

Desgraciadamente sigue la estúpida costumbre de disparar al aire. Los personas con verdadera formación en las armas saben que un rifle, una pistola, nunca debe tener un “blanco” cuando no se pretende usar y mucho menos accionar el arma al aire.

Las balas se convierten en objetos volantes sin rumbo fijo y al impactar las consecuencias pueden ser funestas.

Por su velocidad, los tiros pueden llegar a kilómetro y medio de altura y dependiendo el ángulo de disparo, no solamente pueden herir sino matar a una persona a varios metros de distancia.

Es un hecho patético, en todo México existen reportes de víctimas inocentes, heridos por balas perdidas en los violentos “festejos” del Año Nuevo.

Yamileth es una niña que se suma a la lista de víctimas inocentes de esta despreciable y criminal costumbre.

 

 

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